De los rallyes a los concesionarios.

Alpine A106

Aprovechando los numerosos rumores acerca del renacer de Alpine, en revistadelmotor.es queremos ofrecer un repaso a los 40 años de historia de Alpine, una marca que sin duda marcó un antes y un después en el mundo del automóvil.

Jean Rédélé, nacido en 1922 en la localidad francesa de Dieppe, era un aficionado al motor hijo del dueño del concesionario Renault en Dieppe y asiduo participante en competiciones automovilísticas. Su afición era tal que llegó a modificar un Renault 4CV (Renault 4/4 en España) para competir en pruebas de rally.

Su primera carrera con el Renault 4CV modificado por él mismo, derivó en una victoria por lo que decidió seguir participando en este tipo de pruebas. Su éxito fue tal que la propia Renault lo contrató para que corriese para ellos. Su periplo con la marca del rombo se inició en 1951 y finalizó en 1954 pero, mientras tanto, Rédélé de daba vueltas a una idea, la cual terminó llamándose Alpine.

El nombre de Alpine viene de la prueba de rally que Rédélé ganó en los Alpes franceses y, a partir de este momento, se iniciaron 40 años de historia que nos han dejado un legado de seis modelos de calle y 10 de competición.

Alpine A106

El Alpine A106 fue el primer modelo de la marca y surgió de la necesidad de hacer del Renault 4CV un coche más ligero y competitivo en pruebas tales como la Mille Miglia. Para ello Rédélé se puso manos a la obra y con apoyo de la propia Renault, creó el A106.

Pese a estar basado en el Renault 4CV, poco tiene que ver con este vehículo, por lo menos lo que al aspecto exterior se refiere. La carrocería de fibra de vidrio diseñada por Michelotti hacía del Alpine A106 una interesante berlinetta que sin hacer alarde de grandes extravagancias conseguía, y aún cosingue, captar la atención del público.

El Alpine A106 contaba con un motor de 4 cilindros en línea y 0.7 l de cubicaje. Se ofrecía con tres potencias: 21 CV, 30 CV y 43 CV. Pese a que las potencias no parecen ser impresionantes, el A106 de 43 CV conseguía alcanzar una velocidad máxima de 153 km/h y todo ello gracias a los 530 kg de peso total. Al final de su vida comercial Alpine equipó en el A106 un motor de 0.9 l que tenía una potencia de 59 CV.

Alpine ofrecía dos cajas de cambios, ambas manuales. Una era de 3 marchas procedente del Renault 4CV y la otra, de 5 marchas, tenía la peculiaridad de que tenía un precio similar al de un Renault 4CV, lo que en principio hacía algo dificil su venta. Sin embargo, y pese al precio, esta caja de cambios fue rápidamente reconocida por los aficionados más exigentes.

Su comercialización comenzó en 1955 y dos años más tarde, en el Salón del Automovil de París, Michelotti llevó la versión descapotable del A106. Finalmente la producción del A106 terminó en 1960, conviviendo durante dos años con el A108, modelo que sustituiría al primer Alpine.

Alpine A108

En 1957 Alpine no solo dio a conocer la versión descapotable del A106, sino que presentó al mundo el que sería su segundo modelo, el A108. Se trataba de una berlinetta que volvía a estar basada en otro Renault, que en esta ocasión se trataba del Dauphine.

Además, el A108 supuso el éxodo de la marca de Dieppe ya que Renault lo ensambló en las plantas de São Bernardo do Campo, Brasil y la de FASA Renault en Valladolid, España. Por supuesto, parte de la producción se quedó en Francia.

Durante los primeros años de su vida comercial no gozó de un gran éxito, pero esto fue motivado porque desde su presentación en 1957 hasta 1960 convivió con el A106. El éxito comercial no llegaría hasta 1960, año en el que además Alpine cesó la producción del A106 y completó la gama del A108 con un modelo descapotable y un coupé 2+2.

El Alpine A108 contó con 3 motores diferentes en función del año y la carrocería. El motor más pequeño era un 4 cilindros de 0.8 litros y 37 CV de potencia. En la parte media de la gama se situaba un motor procedente del Renault Dauphine, un 0.9 de 50 CV de potencia y una velocidad máxima de 169 km/h. La opción más potente del A108 utilizaba este mismo motor pero con una potencia de 60 CV. En cuanto a las cajas de cambios había tres opciones, todas ellas manuales de 3, 4 y 5 velocidades.

La producción llegó a su fin en 1965, año en el que la gama de Alpine estaba formada solo por el A110, tal vez el modelo más recordado de Alpine y el que más fama le dio a la marca.

A modo de curiosidad cabe mencionar que el modelo fabricado en Brasil era vendido en el mercado local bajo la marca Willis y era conocido como Willis Interlagos. Por su parte, en España se vendía como Alpine a un precio de 225.000 pesetas de la época, impuestos incluidos.

Prueba Alpine A108 (VELOCIDAD nº 130, 7 de marzo de 1964)

Galería Alpine A106

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Galería Alpine A108

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Alpine: el nacimiento de una leyenda

Categoría: Historia del Motor
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1 comment

  • Precioso coche y que grandes prestaciones para la época!!
    Tendría que ser terrible ir a 170 km/hora con estos automóviles en aquellas carreteras

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