La tercera generación del roadster ofrece la motorización 250 CDI.

Mercedes-Benz SLK 250 CDI

La introducción de la nueva versión Mercedes-Benz SLK 250 CDI en el roadster alemán sirve para demostrar que la combinación entre los motores diésel y los deportivos no son incompatibles.

El nuevo Mercedes-Benz SLK monta el propulsor diésel de cuatro cilindros, con 204 CV de potencia y un par motor disponible de 500 Nm, con una cilindrada de sólo 2,2 litros, proporcionando un especial temperamento deportivo al descapotable biplaza de techo duro, con una aceleración, de cero a 100 km/h, de sólo 6,7 segundos y con una economía de consumo de combustible muy elevada,  con sólo 4,9 litros de combustible cada 100 kilómetros, en ciclo combinado y unas emisiones de CO2 de 128 gr/km, los valores más bajos de su segmento.

El motor diésel 250 CDI ya es conocido por otros modelos de la gama de Mercedes-Benz, contando con la cuarta generación del sistema de  inyección common-rail, turbocompresor de dos etapas y función ECO con el dispositivo de arranque y parada del motor.

Equipado con la transmisión automática 7G-TRONIC PLUS (la transmisión manual de seis velocidades llegará en el segundo trimestre del próximo año), el SLK diésel puede alcanzar una velocidad máxima de 243 km/h y gracias a su enorme par motor, acelera de 80 a 120 km/h en sólo 4,3 segundos, pudiendo realizar adelantamientos seguros.

Con la introducción de un motor diésel en la gama del SLK, Mercedes-Benz ha dado un gran paso en una estrategia exitosa que comenzó en 1936, al incorporar el primer diésel en su oferta de productos, con el modelo 260 D. Y, desde entonces, siempre ofreciendo propulsores diésel de alta tecnología, robustos y capaces de demostrar sus cualidades prestacionales continuamente.

El nuevo Mercedes-Benz SLK 250 CDI es el sucesor lógico de antepasados ilustres como los legendarios C111-D II y C111-D III, dos vehículos experimentales usados, como prototipos, de pruebas para motores rotativos wankel y turbodiésel de altas prestaciones, desarrollados en las décadas de los años 60 y 70.

En 1936, el primer motor diésel montado en un modelo de Mercedes-Benz tenía la característica intrínseca de cierta lentitud. 40 años después, los ingenieros de la marca de la estrella comenzaron a trabajar sobre el potencial que ofrecía el encendido por compresión del motor y, pronto, descubrieron lo que estaba buscando. Fueron capaces de desarrollar un motor diésel, de cinco cilindros en línea y equipado con turbocompresor, para desarrollar una potencia máxima de 80 CV en la versión 240 D. Incrementando la cilindrada hasta 3,0 litros, obtuvieron un incremento de potencia tan generoso que les llevó a alcanzar los 190 CV, dando vida a la versión 300 D.

Con este potente motor diésel bajo el capó y una espectacular carrocería, de fibra de vidrio, con puertas en apertura de ala de gaviota modelo, pintada en color naranja brillante, el Mercedes-Benz C111-D II registró tiempos sensacionales rodando en el circuito italiano de Nardo en 1976, en el que durante una hora, alcanzó una velocidad media de 253,770 km/h.

En abril de 1978, el aún más un diseño aerodinámico C111-D III montó un motor diésel con 230 CV, estableciendo un nuevo récord al conseguir rodar, durante más de una hora, a una velocidad media de 320 km/h, dado que los registros de otros modelos no llegaban a superar una velocidad media de 314 km/h.

Hasta entonces, ningún otro vehículo diésel otras había sido capaz, ni siquiera, de acercarse a tales velocidades, por lo que el C111-D III fue capaz, de una vez por todas, de demostrar la fiabilidad y la eficiencia del motor turbodiésel. Estos esfuerzos condujeron, en 1978, a la salida al mercado del S300D, el primer modelo del mundo en montar un motor diésel con turbocompresor.

En 1997, Mercedes-Benz marcó el comienzo de una nueva era en la tecnología diésel con el C220 CDI. En esta ocasión, Mercedes-Benz volvía a ser el primero en en incorporar un motor diésel de inyección directa common-rail en sus berlinas, ofreciendo una gran potencia y par motor que permitieron establecer nuevos estándares en consumo de combustible y en emisiones de CO2.

El nuevo Mercedes-Benz SLK incorpora una version diésel a la gama

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