El rey de las curvas.

El Laguna, con el sistema 4Control de ruedas directrices y en su acabado más deportivo GT, es el tipo de vehículo que nos transmite sensaciones muy especiales. Nos subimos a él y empezamos.

Cuando un vehículo tiene algo especial, ya sea unas prestaciones extraordinarias, un comportamiento excepcional o un equipamiento fuera de lo normal, este causa cierta expectación entre los que probamos los vehículos recordándonos lo afortunados que somos al realizar este trabajo, el poder probar estos vehículos y poder trasladar nuestras sensaciones a los lectores de revistadelmotor.es. Si además esas características son objeto de unanimidad en cuanto a las opiniones de los probadores es que estamos ante algo verdaderamente digno de mención.

El interior es muy agradable por la calidez que desprenden los materiales empleados y los buenos ajustes de las diferentes piezas y guarnecidos que componen el interior del habitáculo. La mayoría de los ajustes no tienen fallos ni espacios o tolerancias excesivas. Hay que mejorar alguna cosas como el ajuste de la tapa de la guantera, que deja un espacio grande entre esta y la pieza colindante de la consola o el propio tacto de la tapa de la guantera, que aunque tiene un cierre amortiguado, tanto la apertura como el cierre da la sensación de pieza un tanto barata para el tipo de vehículo que se supone es este Laguna. Otros elementos mejorables son, por ejemplo, el mando de apertura del capó motor que está excesivamente duro, la ausencia de amortiguadores en el capó motor (el Megane los lleva), mejorar el ajuste (no es uniforme) de la pieza símil aluminio que tenemos en el salpicadero a ambos lado de la pantalla del navegador, el ajuste de la pieza que contiene el equipo de audio (que en la fase 1 era una fuente de ruidos parásitos) o el funcionamiento del posavasos retráctil que va desfalleciendo con el tiempo. Son detalles que mejorarían el producto.

Los asientos delanteros son muy buenos, porque dan una buena sujeción lateral y tienen un mullido firme pero no excesivamente duro. Los asientos de esta versión disponen de múltiples ajustes eléctricos, a parte de los habituales en longitud, altura, inclinación del respaldo y ajuste lumbar los delanteros están calefactados. Los reposacabezas son, sencillamente perfectos. No importa la altura de los ocupantes de las plazas delanteras, tienen regulación en altura y de proximidad del reposacabezas con un mecanismo de apertura tipo libro que posibilita que siempre queden en la mejor posición para protegernos de un latigazo del cuello en caso de choque por alcance. Son asientos un poco estrechos para las personas más voluminosas. Tienen una buena altura de respaldo y una anchura mejorable. La longitud de la banqueta también es un poco corta, pero eso ya va en gustos, porque las personas altas necesitan un poco más de banqueta, como es mi caso. En la posición mas baja queda un poco alto. Si pudiera quedar un poco mas bajo sería perfecto. Los asientos eléctricos del Laguna bajan un poco más que los que disponen de ajuste mecánico.

Los asientos de esta unidad estaban guarnecidos parcialmente en los laterales y parte posterior de cuero de grano fino y buena calidad y apariencia de ser resistentes al uso continuo y de tejido alcántara en la parte de contacto con el cuerpo que no me tiene la apariencia de ser tan resistente como el cuero. Este tipo de tejidos necesita más cuidado que el propio cuero, ya que tiene tendencia a crear bolas por el roce con otros textiles. Recomiendo poner los asientos de cuero porque, aunque no tienen la misma sujeción lateral, el tejido aguantará mucho mejor el uso y el paso del tiempo ya que el cuero en opción es de buena calidad. Tienen algo que me gusta especialmente, sobre todo cuando se tiene niños. Y es una protección de plástico que protege el respaldo de los asientos de las patadas y pisotones de los más pequeños. Es muy fácil limpiarlo y dejarlo como nuevo con los productos específicos que tiene Renault entre su gama de limpieza de Ixtar.

Los asientos traseros son muy cómodos para dos adultos, donde viajarán muy a gusto y tres si no son muy grandes. Con tres adultos ya empiezan a ir mas apretados. Esta versión contaba con el techo solar eléctrico que limita en 5 cm el espacio en altura del habitáculo, ya que el guarnecido del techo es más voluminoso. Precisamente para limitar la sensación de falta de espacio el respaldo de los asientos traseros está un poco más inclinado de lo normal. Como en otros vehículos que hemos analizado, los asientos son muy aprovechables de lado a lado, dejando que los ocupantes de las plazas laterales puedan ir sentados muy cerca de las puertas para ganar unos centímetros de espacio lateral. Tres niños con sistemas de retención infantil de cualquier grupo viajarán bastante justos, sobre todo si los sistemas son voluminosos. Si los ocupantes son niños y no tienen sistemas de retención infantil viajarán sin problemas, salvo el que ocupe la plaza central, ya que el mullido de la banqueta y respaldo es más duro e incómodo. Las plazas traseras se pueden abatir manipulando un tirador en el respaldo del asiento trasero para dejar un piso casi completamente enrasado con el suelo del maletero. En el GrandTour, este sistema tiene una versión aún mas refinada, ya que tenemos un botón en el umbral de la puerta trasera o un tirador en el maletero.

Prueba: Renault Laguna GT 2.0 dCi 180 CV 4Control

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