Interior y vida a bordo

En el interior destaca el diseño espectacular. El puesto de conducción nos parece muy futurista pero no casa con el exterior, que lo es mucho más. En el salpicadero tenemos una pantalla TFT y otra en la consola igual que tienen en otros modelos de BMW. Es abrumadora la cantidad de datos que podemos tener en ambas pantallas, relacionadas con diferentes sistemas como el navegador, el ordenador de viaje, etc. Nos ha parecido que algunos datos están desperdigados. Pero es innegable que el diseño de los menús es espectacular. Ambas pantallas tiene una resolución muy buena y se ven incluso con la luz del sol incidiendo sobre ellas.

El puesto de conducción está bastante bajo, pero sin exagerar. Los asientos delanteros son cómodos y sujetan bien el cuerpo. Curiosamente tienen menos ajustes que en otros modelos de BMW. La capota se guarda en posición perpendicular para ahorrar espacio, lo que proporciona 100 litros más de espacio para objetos detrás de los asientos. El maletero está en la parte trasera del coche y se abre mediante un botón que hay en la puerta del conductor o con el mando a distancia. El volumen es de 154 litros, no es mucho pero vale para un par de maletas tipo cabina y una mochila.

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PRUEBA: BMW i8 Roadster. Emocionante y eficiente

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