En marcha

Mazda ha refinado sus motores SKYACTIV —con unas cifras de consumo muy ajustadas— para que proporcionen un par abundante y una aceleración potente y lineal. La respuesta del Mazda CX-3 a la presión del acelerador ha mejorado y ahora ofrece una experiencia mejorada.

El Mazda CX-3 2018 se comercializará con tres motorizaciones: un motor diésel 1.8 l. SKYACTIV-D de 115 CV (consumo: 4,4-5,2 l/100 km; CO2: 114-137 g/km) y dos variantes del motor de gasolina 2.0 l. SKYACTIV-G de 121 CV y 150 CV (consumo: 6,1-7,0 l/100 km; CO2: 140-160 g/km). El objetivo de los tres motores es una respuesta y un control de la velocidad que se adapten con la mayor precisión posible a las intenciones del conductor, creando esa experiencia de conducción Jinba Ittai tan peculiar de Mazda. Los tres motores se han homologado conforme a los requisitos del nuevo ciclo de homologación WLTP/RDE, y cumplen el reglamento de emisiones Euro 6d TEMP.

Se complementan con transmisiones manuales o automáticas de seis velocidades. La unidad 1.8 l. SKYACTIV-D está disponible en versión de tracción delantera o tracción total; por su parte, el motor 2.0 l. SKYACTIV-G de 121 CV (consumo: 6,1-6,2 l/100 km; CO2: 140-141 g/km) tiene tracción delantera, mientras que la variante de 150 CV del 2.0 l. SKYACTIV-G (consumo: 6,7-7,0 l/100 km; CO2: 152-160 g/km) dispone de tracción total.

Estos motores incorporan tecnologías diseñadas para reducir las fluctuaciones en el consumo de combustible derivadas de los patrones de uso y los cambios estacionales. Estas tecnologías mejoran la eficiencia de combustión cuando el motor trabaja con cargas elevadas; por ejemplo, cuando circula en pendiente o totalmente cargado. También disponen de una tecnología de gestión térmica que reduce el consumo en condiciones de baja temperatura.

Con su tecnología de control del vehículo de nueva generación —SKYACTIV-Vehicle Dynamics— Mazda sigue perfeccionando su exclusiva experiencia de conducción Jinba Ittai, en la que conductor y coche se fusionan en una sola entidad. Para ello recurre a mejoras en el comportamiento dinámico, mayor confort de marcha y distancias de frenado más cortas.

El comportamiento del nuevo Mazda CX-3 ha cambiado a mejor. Se ha hecho un ajuste de precisión de las barras McPherson y la suspensión trasera de barra torsional. Asimismo, se ha optimizado la tecnología G-Vectoring Control (GVC) para mejorar la estabilidad y el confort de marcha. Los sistemas de suspensión montan nuevos muelles helicoidales y amortiguadores que responden mejor a los cambios en la distribución del peso, absorben mejor los impactos y reaccionan de manera más uniforme. Se ha reducido el tamaño de la barra estabilizadora delantera para mejorar la respuesta de rodadura a los movimientos del volante. También se han refinado las características de la dirección asistida eléctrica, creando con ello una relación más directa entre las acciones del conductor y la reacción del vehículo.

Aunque se ha mantenido la resistencia de rodadura de los neumáticos originales para no afectar al consumo de combustible, se ha modificado la composición y la construcción de los nuevos neumáticos de perfil bajo 215/50R18, que ahora presentan unos flancos más blandos. Esto les proporciona una mayor flexibilidad vertical, ideal para absorber mejor las irregularidades del firme, con una mejora tangible de la calidad de marcha. Los cambios en la composición de los nuevos neumáticos ofrecen el beneficio adicional de que reducen las distancias de frenado del vehículo en distintas condiciones de conducción, con la correspondiente mejora de la seguridad.

La cantidad de ruido procedente del viento y de la carretera que penetra en el habitáculo se ha reducido mediante la mejora del sellado de las puertas. También ha aumentado el espesor de los paneles exteriores de las puertas delanteras y traseras y el de la luna trasera. El espesor del techo del habitáculo ha pasado de 6 a 8 milímetros, con el fin de absorber más ruido y reducir el eco acústico en el espacio interior. Desde luego, las conversaciones entre los ocupantes son más claras; pero, además, el sonido que se escucha al cerrar las puertas transmite una mayor sensación de calidad.

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CONTACTO: Mazda CX-3. La consecuencia de hacerlo bien

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