Diseño

El GLC mide 4.660 mm de longitud ,1.890 mm de anchura y 2.870 mm de batalla. La capacidad del maletero es de 580 litros, capacidad que en la versión híbrida disminuye hasta los 350 litros. El volumen se puede ampliar abatiendo los respaldos traseros que están divididos en proporciones 40:20.40. El portón puede tener accionamiento eléctrico con función manos libres que permite abrir el portón con solo pasar el pie por debajo del paragolpes.

La delantera es de las más potentes que hemos visto últimamente. Rotunda, musculosa, agresiva… esa gran estrella enmarcada en la parrilla de puntos cromados, los faros característicos de la marca como huyendo hacia detrás para dar imagen de fluidez y dinamismo. Pero todo ello con un frontal elevado, aspecto macizo incluso.

La vista de perfil me gusta tanto o más que la frontal y la trasera. La carrocería es algo aplastada, casi y digo casi, podría ser la de una berlina coupé, si no fuera por las fenomenales llantas de 20 pulgadas que eleva aún más la altura al suelo de este SUV cuasi compacto. El lateral de las puertas es muy ondulado, hay mucho nervio que transmitir al exterior. La caída del techo hacia atrás es más armónica, quizás gracias a las llantas de serie en este 250d, las llantas son de 18 pulgadas.

Interior y vida a bordo

En marcha

Acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

 

PRUEBA: Mercedes-Benz GLC 250d. Lo bueno se hace esperar

Categoría: 4x4CompactoPortadaPruebasSegmentoSUV
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1 comment

  • “Grillos y crujidos” en un Mercedes?, o sea solo le queda el andar inigualable de la marca de la estrella…

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