En marcha

La oferta mecánica del Focus 2018 también ha sido revisada para ofrecer propulsores gasolina y diésel que tengan un buen equilibrío entre prestaciones y emisiones.

En gasolina, tendremos a nuestra disposición dos mecánicas ecoboost diferentes: el primero de ellos un 1.0 de 3 cilindros con potencias de 85, 100 y 125 CV y el segundo compuesto por un 1.5 de tres cilindros disponible con 150 o 182 CV de potencia. En cuanto al diésel, también habrá dos posibles opciones. Por un lado el 2.0 litros ecoblue de 150 CV y el 1.5 turbo de 95 o 120 CV de potencia, ambos de cuatro cilindros.

El nuevo Ford Focus podrá elegirse con una transmisión manual de 6 velocidades, o bien una caja de cambios automática de 8 relaciones con programación adaptativa, que evalúa los estilos de conducción individuales para optimizar los tiempos de cambio de marchas y Control de Calidad de Cambio Adaptativo, que evalúa la información del vehículo y del entorno para ayudar a ajustar la presión de los embragues y lograr cambios de velocidades consistentemente suaves.

La dinámica de conducción promete estar a la altura gracias al nuevo chasis —un 20% más rígido que la generación anterior— lo que se traduce en un mejor comportamiento dinámico. Un comportamiento dinámico mejorado que se complementa con el selector de modos de conducción (Eco, Normal y Sport), que ajusta la respuesta del motor, los cambios de marcha y la suspensión. Pero el nuevo Focus todavía puede ser mejor, si optamos por el acabado ST-Line, que incorpora mejoras en la suspensión, así como una mayor dureza.

Hemos probado varias versiones. El Focus Vignale con el motor ecoboost de 150 CV y cambio automático de 8 velocidades, el ST Line con el motor ecoboost de 182 CV con cambio manual de 6 velocidades y el Titanium con el motor ecoblue de 120 Cv y cambio automático de 8 velocidades. Son tres versiones muy diferentes, pero con un denominador común. Los tres motores tienen un rendimiento suficiente para mover con alegría al Focus 2018.

Quizás el más equilibrado y el que más nos ha gustado sea el ecoboost de 150 CV asociado a la caja de cambios automática de 8 velocidades. Tiene un buen compromiso entre suavidad de funcionamiento (a pesar de ser un tres cilindros), bajo nivel sonoro y prestaciones. La caja de cambios automática es más suave y confortable que rápida pero cumple con nota en el objetivo de pasar desapercibida y de actuar cuando se supone que debe hacerlo. Lo peor de la caja es el mando de control. La ruleta induce a error al pasar de la D a la R en las maniobras, acabando siempre en la P antes que en la R. Los pasos entre marchas son demasiado sutiles.

El ST Line con el motor de 182 Cv es un coche rápido pero no te va a dejar pegado al asiento. Eso si, lo mejor de este modelo es el cambio manual, de funcionamiento delicioso y la puesta a punto del chasis y la dirección. Nos ha sorprendido para bien como enlaza curva tras curva sin perturbarse lo más mínimo. Es capaz de ir muy rápido entre curvas, gracias a una suspensión muy bien puesta a punto, un chasis espectacular y una dirección rápida y comunicativa.

El Titanium con el motor diésel y cambio automático nos ha parecido perfecto para el que quiera un coche de muy bajo consumo, rendimiento suficiente y caja automática buena. Obviando lo del selector del cambio que hemos dicho antes, el cambio en este motor sigue siendo muy confortable y efectivo. El motor suena poco para ser diésel y tiene un rendimiento suficiente para mover el Focus con algo más de alegría. Hay que tener en cuenta que el Focus más pesado llega a los 1.500 kg, un peso contenido para un compacto con caja automática.

Diseño

Interior y vida a bordo

Acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

CONTACTO: Ford Focus 2018. Sofisticado y tecnológico

Categoría: CompactoFamiliarPortadaPruebasSegmento
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