En marcha

El motor 2.9 TFSI V6 biturbo, que Audi ha desarrollado partiendo desde cero, ofrece mejoras en potencia y eficiencia. Este propulsor rinde 450 CV y un par máximo de 600 Nm. Este modelo tope de gama de la familia A4 alcanza los 100 km/h desde parado en 4,1 segundos y con el paquete opcional Dynamic logra una velocidad punta de 280 km/h sin limitación.

El “Audi drive Select” modifica la respuesta del acelerador, el programa de control del cambio automático, el tarado de la suspensión y la respuesta de la dirección así como el programa de funcionamiento del climatizador, con cuatro programas, que son “Comfort”, “Auto”, “Dynamic” e “Individual”. Este últimoe permite configurar por separado cada uno de los parámetros, han introducido el nuevo programa “Efficiency” que cambia el funcionamiento de algunos elementos para reducir el consumo de carburante, como el climatizador o la luz interior, la dirección asistida eléctrica, etc.

Conducir este RS4 al límite es una experiencia realmente sorprendente porque tiene una estabilidad a toda prueba. Empezamos con una suspensión pilotada donde podemos elegir entre dos programas. Una más confortable y otra mucho más firme, pero no seca, lo que se agradece sobre todo en las carreteras más rotas. En el modo confort, a pesar de la sección de los neumáticos, es más confortable de lo que esperaba en un principio y me ha parecido más confortable de lo deseado en una versión que, en principio, tiene un corte muy deportivo.

La combinación de chasis optimizado y suspensiones pilotadas especialmente configuradas para este modelo, le da una eficacia muy alta y nos permite ir muy rápido, aunque a veces pueda parecer que lo hace demasiado fácil. Alguno se puede venir arriba e incluso nos parecerá que no vamos demasiado rápido sin darnos cuenta porque es muy estable y sigue la trayectoria de una forma muy fiel, gracias a una dirección bastante directa que dirige al vehículo exactamente por donde queremos que vaya.

Buscando los límites del RS4, el eje trasero se vuelve un poco sobrevirador y un poco nervioso en las frenadas en pleno apoyo. En ritmo alto, con curvas más cerradas y exigentes el eje delantero insinuaba claramente su tendencia a irse de morro. Pero para llegar a esto hay que ir muy por encima de la capacidad de la gran mayoría de los conductores normales que disfrutarán de un vehículo magnífico y divertido sin tener que recurrir a estrujarlo ni buscar los límites donde no puedan responder convenientemente a sus reacciones. Por eso es tan bueno este vehículo. Porque se disfruta mucho conduciendo de forma fácil y segura. Y qué decir de los frenos. Son espectaculares. Frenan con mucha potencia y el tacto del pedal es perfecto, ayudando a dosificar la frenada de forma progresiva, con un primer recorrido con una buena dosis de potencia para terminar con la máxima potencia al final del recorrido. Además, los frenos carbonocerámicos del eje delantero nos dan ese plus de resistencia a la fatiga que todo coche deportivo debe tener.

Diseño

Interior y vida a bordo

Acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA: AUDI RS4 2018. Dr. Jekyll y Mr. Hide

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