40 años del primer BMW M1: historia automovilística con mayúsculas

Repasamos la historia de uno de los modelos más exóticos del fabricante germano. Estilo, exclusividad y rendimiento han sido los tres pilares del enorme éxito del BMW M1, que en 2018 cumple 40 años.

El Salón del Automóvil de París de 1978 será recordado por la presentación de lo nuevo de BMW Motorsport GmbH. El departamento de altas prestaciones germano quiso contentar y honrar al público de los coches deportivos, vehículos que en aquella época estaban muy de moda. Los allí presentes pudieron admirar el nuevo modelo, extremadamente dinámico y extraordinariamente bajo que dejaba muy claro a simple vista cuál era el deportivo alemán más rápido en la carretera: el BMW M1, que con 1.14 metros de altura y 277 CV de potencia, alcanzaba una velocidad de más de 260 km/h. Cifras de escándalo para aquella época.

El deportivo, con un diseño atemporal y una gran tradición en el deporte del motor, es uno de los hitos de la herencia de la compañía. Diez años antes, el BMW 2800 CS ya había entrado en la era de los “grandes coupés”. Estos modelos representaron definitivamente su época, tanto en la carretera como en el circuito.

La característica común del BMW M1 y de los grandes coupés de la marca es su armonía característica, que combina estilo y deportividad. El estilo de la carrocería, obra del diseñador italiano Giorgio Giugiaro, dio al BMW M1, con solo 1.14 m de altura, un perfil italiano. La intención fue que el nuevo coupé tuviera claramente ese diseño italiano tan especial. Se diseñó sobre la base del BMW turbo con puertas de “alas de gaviota”, un prototipo con turbocompresor creado en 1972 por el diseñador de BMW Paul Bracq. Partiendo desde este diseño, con sus líneas redondeadas, Giugiaro creó el perfil afilado del M1, con sus peculiares y rasgadas aristas y esquinas.

De hecho, Bracq y Giugiaro ya habían colaborado antes para crear el BMW Serie 6 Coupé. Por contraste, el motor de seis cilindros en línea del vehículo fue una obra maestra de Múnich. Al igual que el concepto del vehículo, la tecnología de transmisión se diseñó para dominar los retos del circuito y cumplir los requisitos para obtener la licencia como vehículo para carretera. La versión ‘de calle’ del BMW M1 era el deportivo alemán más veloz. La serie Procar proporcionó parte del programa para las carreras del Campeonato Mundial de Fórmula 1, y el BMW M1 se colocó en la línea de salida con un motor de hasta 490 CV. La turbocompresión aumentó la potencia a 850950 CV para carreras conforme a las normas del Grupo 5.

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