En marcha

El Mercedes Clase E Cabrio tendrá cuatro propulsores de lanzamiento: dos gasolina y dos diésel. En el apartado gasolina está el propulsor 2.0 de cuatro cilindros en línea que desarrolla una potencia de 245 CV y un par máximo de 370 Nm. El consumo homologado es de 6,8 l/100 km. La oferta gasolina se completa con el potente 3.0 V6 de 333 CV de potencia y 480 Nm de par. El consumo es 8,3 l/100 km.

En cuanto a los diésel, está el 2.0 de cuatro cilidros en línea de 194 CV de potencia y un par máximo de 400 Nm. El consumo homologado es de 4,3 l/100 km. La versión más potente será un 3.0 V6 de 258 CV y 650 Nm, mientras que el consumo será de 6,5 l/100 km. Todas estas opciones irán asociadas a una caja de cambios automática de nueve marchas 9G-TRONIC y, opcionalmente, de la tracción total 4MATIC.

Sólo en ciudad agradecemos que las suspensiones sean tan cómodas y confortables en los modos Eco y Confort. Fuera de los baches, resaltos, pasos de cebra y badenes que hay a cada paso en cualquier urbe, cuánto más en Madrid, esa amortiguación nos resultará excesivamente blanda. El coche no llega a cabecear, pero sí que pensarás que estás en una especie de colchón de agua con leves subidas y bajadas de carrocería constantes. Pelín incómodo.

En cambio, fuera de la ciudad, es un placer conectar el modo Sport, aunque sólo sea por esa dureza en las suspensiones. El modo Sport+ será apenas utilizado en un coche como este, salvo en momentos puntuales de fanfarronería con invitados en el vehículo. No es un coche de carreras pese a su potencia, aunque ojo porque no oculta su carácter. La opción para rizar el rizo sería poner a nuestro gusto el modo Individual, con este tipo de suspensión, sin necesidad de que la entrega de potencia sea deportiva.

El modo Eco ayuda muy mucho a ahorrar combustible, con un sistema de parada y arranque del motor efectivo y ejemplar, de igual manera que produce un leve placer conectar los modos deportivos, porque de inmediato sentimos en nuestro cuerpo. El ahorrador sentirá cuando vea en su pantalla que está activado el efectivo Modo Planeo, más o menos lo mismo que el que tiene sangre racing por las venas cuando conecte uno de los modos deportivos y sienta ese pequeño tirón hacia adelante y cómo se endurece el coche en torno a él. Es casi adictivo.

En los modos deportivos veremos como el coche es más reactivo a la presión del acelerador, el cuentavueltas busca los números más altos para efectuar el cambio de marcha, la dirección es aún más directa y precisa, notamos perfectamente lo que hay debajo de los neumáticos. Lástima que el ruido no acompañe demasiado. Seguro que en motores gasolina, y más potentes esto sí pasa.

En autovía y autopista, la conducción es un placer de lo más hedonista. Es imposible no ‘jugar’ con todos los dispositivos de seguridad y ayuda a la conducción y configurarlos a tu gusto. Puedes afinar prácticamente todo para que se adapte a tu conducción. Desde avisos de fatiga y cambios de carril hasta las distintas cámaras disponibles a la hora de maniobrar, pasando por el afinado del ángulo muerto, detector de peatones y obstáculos, la distancia con el vehículo precedente en el control de crucero adaptativo y todos los dispositivos y sensores que integran el Mercedes Intelligent Drive.

Diseño

Interior y vida a bordo

Acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

CONTACTO: Mercedes-Benz Clase E Cabrio. Lujo a cielo abierto

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