En marcha

Este que hemos conducido durante un buen puñado de horas y cientos de kilómetros, el Hyundai i30 CW 1.6 CRDi 110 con cambio automático de 7 velocidades, tiene muchas opciones de ser el elegido por la mayoría de compradores de esta carrocería.

Quizá una buena parte se ahorren los 1.675 euros que se paga de más por el cambio automático y opten por el cambio manual de seis velocidades, pero sin duda este propulsor sería suficiente para el 99% de los conductores de este tipo de coches.

Sólo en momentos muy puntuales, con el coche a plena carga, en carreteras de un solo carril por sentido y tras vehículos lentos y pesados, podamos echar de menos la chispa de la gasolina o los 26 caballos extra que tiene la otra opción de gasoil. En definitivas cuentas, el equilibrio reina en este coche a nivel de motor.

De la misma manera, los padres de familia más quemados sentirán que la aceleración podría ser mejor, pero obviamente, para eso no te compras un coche familiar donde prima el espacio. Tampoco la cifra que marca de 0 a 100 km/horas será el motivo de compra principal de nadie de los que busca un familiar compacto.

Nos ponemos en marcha y en seguida nos damos cuenta de lo bien, suave y fácil que va todo. Los kilómetros pasan de manera realmente sorprendente. Toda suavidad, todo confort de marcha, insonorización aceptable, aunque quizá es lo que más se pudiera mejorar de cara a próximas actualizaciones. También apreciamos la mejora en la dirección, más cómoda, directa e informativa.

El cambio, pese a ser un doble embrague, no es el mejor que he probado, pero es mucho mejor a todas luces que un CVT. Cuando va bajo de revoluciones y pisas a fondo la reacción no es tan rápida como desearíamos, pero el motor de gasóleo trabaja a destajo para que no pienses en hacerte con un coche con más potencia, y por tanto, gastes más dinero.

Momento oportuno para hablar del consumo que hemos obtenido tras más de 800 kilómetros de prueba. Y es que los 5,4 litros de consumo medio a los 100 km no nos pueden torcer el gesto. Dinámicamente el i30 CV se porta con bastante solvencia y el peso extra en la parte trasera no parece ser un problema en la comparación en conducción con el 5 puertas.

En la ciudad no tiene mal diámetro de giro, las suspensiones son bastante confortables y a la hora de transportar a los niños al cole y tooooooooodo lo que suelen llevar, no impide que a la vuelta te pases por el supermercado y hagas la compra del mes. No te preocupes que todo va a caber. El sistema Start and Stop funciona fenomenal y colabora en el ahorro a final de mes.

No te voy a hablar de curvas o sensaciones deportivas, paso directamente a las apreciaciones de conducción en autopista y autovía, en las que se mueve como pez en el agua. Aún así, unas pequeñas levas tras el volante te ayudarán a seleccionar la marcha que quieras si piensas que el coche no lo hace de manera automática o lo hace demasiado lento.

De la misma manera, disponemos de un botón denominado Drive Mode para cambiar la conducción normal por los modos Eco y Sport. Las diferencias no son muy evidentes, pero algo se nota en cuanto a la dirección y la entrega de potencia.

Es muy fácil alcanzar la velocidad de crucero, conectar el dispositivo automático y, prácticamente, olvidarte de todo, pues la suavidad general te hace relajarte y bajar pulsaciones casi de manera mágica. Es en estos momentos cuando agradeces las ayudas inteligentes a la conducción, que incorpora Hyundai en este i30 CW.

Además, Hyundai ofrece los últimos avances en tecnología de seguridad activa y conectividad en el nuevo i30 Wagon. Así, este familiar, al igual que el cinco puertas, ofrece los máximos estándares en seguridad activa, como la Frenada Autónoma de Emergencia, Detector de Fatiga del Conductor, Asistencia de Luz en Carretera y Sistema de Asistencia de Mantenimiento de Carril.

No me quiero extender ni escribir el Quijote –ya me gustaría- pero comentaré puntualmente alguno para que te hagas una idea de lo que Hyundai aporta en este vehículo. Utilizando sensores de cámara, el sistema de Frenada Autónoma de Emergencia (AEB) funciona en tres fases. En primer lugar advierte al conductor visual y acústicamente, controlando la frenada cuando hay peligro de colisión y aplicando la máxima fuerza de frenada para evitar una colisión o minimizando el daño cuando una colisión es inevitable.

El reconocimiento opcional de peatones utiliza un radar frontal y evita o disminuye las consecuencias de un impacto con un peatón. No falta tampoco el sistema de detección de fatiga del conductor.

También, el Sistema Avanzado de Control de Crucero Inteligente (ASCC) mantiene una velocidad y una distancia constante con el vehículo que le precede acelerando y frenando automáticamente hasta 180 km / h. Si el tráfico se detiene, el sistema aplica el freno hasta que el automóvil se detiene y acelera a la velocidad deseada tan pronto como el carril este despejado.

El Sistema de Alerta de Tráfico Trasero (RCTA) reduce el riesgo de colisión con vehículos que se aproximan al maniobrar marcha atrás en zonas estrechas y de escasa visibilidad.

En definitiva, Hyundai incorpora en su compacto prácticamente todo el arsenal de dispositivos de seguridad y ayuda a la conducción disponible en el mercado. Y como comprobarás, el precio no se dispara.

Diseño

Interior y vida a bordo

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

 

PRUEBA: HYUNDAI i30 CW. Corea ataca

Categoría: CompactoFamiliarPortadaPruebasSegmento
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