En marcha

A nivel dinámico, este SsangYong Tivoli está condicionado por su motor diésel de 1.6 litros y 115 caballos de potencia, y por su configuración de todocamino urbano. En esta ocasión, disponemos de cambio manual de 6 velocidades –está disponible con cambio automático- y tracción 4×2 –también podemos elegir su compra con tracción 4×4-.

Con estas premisas, si tiras de prejuicios, algo que, obviamente, hay que evitar hacer, pensarás que poco o nada bueno leeremos a partir de ahora, y la verdad es que te equivocarías de medio a medio.

A ver, no busques ni deportividad, ni tracción brutal, ni una aceleración espectacular, ni un comportamiento de SUV Premium que cuesta tres veces más… pero a cambio te digo que se me ocurren muy pocas cosas en las que invertir mejor tu dinero, si buscas un coche efectivo y eficiente, sin alharacas, lejos de las bambalinas y vendehúmos.

En líneas generales, el comportamiento de este SsangYong Tivoli D16T 4×2 Limited 6V es muy agradable. No esperes sobresalientes en ningún apartado, pero será raro que en alguno baje del aprobado. Tan sólo nos sorprende para mal el tema de la aceleración, realmente se toma su tiempo, y más que eso, que de manera oficial no haya una cifra oficial homologada en el 0 a 100 km/h que absolutamente todas las marcas y modelos facilitan sin problema. Raro.

En cualquier caso, ya te digo que la aceleración es la peor nota que saca el Tivoli. Su motor es de los que denominamos percherones, lento pero seguro. Le cuesta llegar a una zona en la que la ganancia de velocidad sea realmente consistente, pero a cambio de ello, cuando se acerca a las 2.000 rpm, lento pero seguro, la aceleración es constante, no brillante, pero ahí está.

Y no es que el peso sea un problema evidente. Nos movemos en torno a los 1.300 kilos de peso, algo normal en estos tamaños y configuraciones, por lo que la culpa, más bien, es de un motor que está trabajado para ser dosificable al máximo, sin tener por ello un punto en el que la entrega de potencia sea remarcable.

El tema del propulsor diesel sólo podría llegar a ser un pequeño problema a la hora de adelantar en carreteras de un solo carril en cada sentido. Hay que medir bastante bien la maniobra, porque puede llegar a durar algo más de lo habitual, pero sabiendo de lo que es capaz nuestro Tivoli, tampoco esto será un problema.

A cambio, tiene bastantes virtudes que nos han dejado muy sorprendidos. No vamos a tardar más en aplaudir el esfuerzo de la marca coreana en dotar a su coche más pintón de sistemas de seguridad (SASS) que envidian la mayoría, por no decir todos, sus rivales. Es que voy más allá: Nadie da por menos de 20.000 euros un coche con estos seis sistemas de ayuda a la conducción dignos de las marcas Premium. Y encima, es un SUV, el coche de moda que todas las marcas quieren en sus catálogos.

Puestos en funcionamiento durante los más de 1.000 kilómetros que hemos conducido este Tivoli, diremos que el FCW, sistema de advertencia de colisión, configurable en intensidad, es realmente fantástico. Igual que el AEBS, el sistema de Frenada de Emergencia, que hemos comprobado y que nos ha convencido.

Ojo al LDWS y el LKAS. No sólo te advierte que te cambias de carril de manera sonora, sino que durante unos segundos es capaz de guiar el volante y mantenerlo dentro del carril. Durante unos 10 segundos puedes ‘despistarte’ y si estás en una autovía con curvas más o menos amplias, no te pasará nada. A los 10 segundos te avisa para que cojas el volante y si en cinco segundos no lo haces, se desactiva. Hasta ahora, sólo lo había visto en marcas Premium y berlinas importantes… y funciona igual de bien.

 

Por último, el HBAS, asistencia de luz larga en carretera, y el reconocimiento de señales de tráfico TSR, son realmente útiles en tu conducción habitual y seguro que te salvan de alguna multa o de algún deslumbramiento indeseado. Y todo por menos de 20.000 euros. Es la caña.

En cuanto a conducción, en ciudad el Tivoli es un aliado. Buen radio de giro, consumos normales, visión de la carretera con un poco de más altura respecto a un coche normal, buen espacio interior para llevar niños al cole, ir de compras etc… tan sólo echamos de menos un sistema de parada y arranque del motor instantáneo. Ayudaría a mantener a raya el consumo de nuestro SsangYong, pero en nuestra unidad no estaba montado.

Un consumo, todo hay que decirlo, que no se acerca a los 4,3 litros a los 100 km que homologa, pero que hemos conseguido que baje, por muy poco de los seis litros a los 100 km. En concreto, la media de consumo real de 5,8 litros a los 100 nos ha parecido muy coherente, más con unas llantas y ruedas de 18 pulgadas, que tienen una mayor superficie de contacto que las de estricta serie.

Hemos conducido, más de 1.400 kilómetros y más de 20 horas en total, por autovía y autopista y el coche se comporta muy bien. Las suspensiones tiran a flojitas, ideales para la ciudad, pero también cómodas en grandes kilometradas. El ruido de rodadura y aerodinámico está bastante controlado, aunque está presente, no se puede negar.

En carreteras de curvas el Tivoli no se encuentra en su mejor terreno, aunque hace todo lo posible por adaptarse. Su centro de gravedad no es el más alto de los SUV, y quizá por ello puede sortear no demasiado mal las curvas, aunque las suspensiones no son lo firmes que desearíamos. Al menos la dirección sí que tiene tres posiciones de dureza y en modo Sport es óptima.

La caja de cambios está bien escalonada, quizá tirando a marchas largas. El guiado también podría mejorar un poco, pero no se lo podemos achacar a un Tivoli que hace todo lo posible por contentar siempre a su dueño. Nos gusta que en el display aparezca la información de cuando aconseja hacer el cambio de velocidad para optimizar la marcha.

Fuera del asfalto tampoco podemos ir mucho más allá que con un compacto normal. Sí tenemos un poco más de altura al suelo, pero con la tracción delantera no es un gran especialista en estos apartados, aunque es más que suficiente para circular por pistas o caminos de tierra, grava o piedras sueltas que no tenga baches ni roderas demasiado profundos.

Por cierto, a nivel dinámico, quizá una de las cosas que más me ha llamado la atención es su capacidad y contundencia en la frenada. De verdad que, en base a prejuicios e ideas preconcebidas, no esperaba demasiado en este SsangYong Tivoli y la realidad me ha dado una bofetada de las buenas. Frena mucho y bien. Fenomenal.

Diseño

Interior y vida a bordo

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

 

PRUEBA SSANGYONG TIVOLI SASS. Un SUV muy seguro

Categoría: 4x2CrossoverPortadaPruebasSegmentoSUV
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