Interior y vida a bordo

Con satisfacción, comprobamos que no sólo se ha trabajado el exterior y el diseño de la carrocería del coche, sino que el habitáculo también ha mejorado mucho con respecto a sus hermanos de marca. Sigue habiendo alguna cosa que chirría un poco, pero en cuanto hablemos de equipamiento y precio puede que se te olvide del todo.

A ver, que quede claro que nadie vende duros a peseta, como decía mi abuelo y luego mi madre. Los materiales que vemos y tocamos no son Premium, están lejos de serlo, pero podemos considerar a SsangYong, con coche de este corte, como una marca generalista asiática casi sin tener que poner ningún matiz a esta afirmación.

De hecho, es un compendio de todo un poco, hay materiales y soluciones que están en ambos extremos. Así, la tapicería, por poner un ejemplo, nos parece de una tela muy dura, que no digo yo que no se lave bien, pero el tacto, tanto con la mano como con el cuerpo, no ayudan a sentirse demasiado cómodos.

En cambio, el volante, su forma, su tacto, los botones y teclas que tiene bien dispuestos y todos con una precisión realmente notable… de verdad que nos ha sorprendido para bien, incluso para muy bien. El cuero, microperforado en la zona central, nos parece de una calidad realmente buena. Bravo.

Por cierto que la posición de conducción es más que adaptable a cada conductor. El Tivoli ofrece volante regulable tanto en altura como en profundidad, y con un asiento con múltiples configuraciones, es difícil que no te encuentres a gusto a los mandos.

El cuadro de mandos deja notar sin tapujos que viene de más allá de los terrenos que exploró Marco Polo hace unos cuantos siglos. A veces me recuerda mucho a los antiguos Mazda y Subaru. El panel no es feo, pero aunque se acerca al gusto europeo aún le queda para que contente a todos.

En cualquier caso, la mezcla de blancos y rojos en las grafías no es nada nuevo, como las dos grandes esferas analógicas y la pantalla del display digital en medio, con mucha y buena información. Nos encanta ver cómo, poco a poco, se van acercando a los deseos de la amplia mayoría de clientes en el Viejo Continente. Además, siempre en parado, puedes elegir entre varios colores para decorar el interior de ambas esferas analógicas.

Pasamos al salpicadero y consola central, con materiales muy discretos, plásticos duros, planteados o no, piano negro… vamos… ‘lo que más nos gusta’ a los que escribimos de esto –espero que se note un poco la ironía-. Hay alguna zona con materiales más cuidados, que son de agradecer. En cualquier caso, los ajustes son realmente buenos y no se augura que haya grillos y vibraciones con el paso de los primeros kilómetros.

El tema del navegador hay que tratarlo a parte. Podemos decir que parece de otra galaxia… y no hemos encontrado a ningún extraterrestre que desde el minuto 1 acierte con todo lo que ofrece. El software está hecho por el enemigo y la ‘tactibilidad’ en nuestra unidad deja tanto que desear, que en ocasiones casi hemos llegado al destino antes de lograr meter la dirección completa. Aunque apuntes a la A, y aprietes la A, puede que selecciones la S. Y así con todas las teclas táctiles. No es coña. Para hacérselo mirar.

Tampoco entendemos que el zoom no aleje todo lo que deseamos. Al menos no hay que dar a dos o tres teclas para activarlo. En las esquinas superiores están los simbolitos del más y el menos para hacer la función. La utilización del sistema de audio también es bastante particular y ni en varias semanas con el coche y más de mil kilómetros de conducción hemos conseguido entenderlo del todo. Las cosas como son.

Agradecemos también que se haya quitado el botoncito del trip del propio cuadro de mandos, pero quizá la consola central no sea el sitio más idóneo. En el volante seguro que encontramos sitio, la próxima vez, para situarlo.

El sistema de climatización bizona no tiene peros. Además de ser bastante eficiente, no tiene mayor pérdida. Quizá unas teclas un poco más grandes servirían para alcanzar el sobresaliente, pero no podemos ponernos demasiado pejigueros cuando vemos que tenemos entrada para dos USB, bravo.

Los asientos, ya hemos hablado un poco de ellos. Quizá son un poco duros, pero recogen bien y eso se agradece en un SUV. Bien por los huecos que hay entre ambos, y bien por el hueco que hay encima de la guantera habitual, frente al copiloto. Buenos espacios, compartimentados, también en las puertas. Detrás, en vez de el clásico revistero lleva unas gomas que no me aportan demasiada confianza a largo plazo.

Las plazas traseras nos parecen más que correctas. En una carrocería de 4,20 metros disfrutar de bastante espacio a todos los niveles es algo digno de mención. Incluso la plaza central no es tan mala como pueda parecer a simple vista, pues apenas tiene una pequeña elevación en el piso. Maletero con 423 litros de capacidad, más que correcto.

 

Diseño

En marcha

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

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PRUEBA SSANGYONG TIVOLI SASS. Un SUV muy seguro

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