Diseño

Francamente, y hablando en plata, como suelo hacer siempre en estos lares… el SsangYong Tivoli me parece el primer coche de la marca que, realmente, alguien se puede comprar por su diseño. Hasta ahora, con la misma franqueza, diré que la firma coreana se había preocupado mucho más de salir al mercado con un precio muy competitivo que cuidar el envoltorio de sus coches.

El Tivoli es, a nuestro particular parecer, vaya esto siempre por delante, el primer SsangYong que nos resulta bastante atractivo. Moderno, cuidado, detalles futuristas, elementos en distinto color para resaltar aún más las líneas de la carrocería… de verdad que nos alegra el hecho de que un SsangYong nos deje de resultar indiferente en este apartado.

Claramente, el frontal es lo que más llama la atención en nuestro Tivoli. Los grupos ópticos, con la incorporación de leds, gana mucho en presencia y en calidad visual. También el logo, grande, casi enmarcado por dos finas barras negras, dejando el trabajo de la habitual parrilla en la parte inferior para la conveniente refrigeración, le dan un gesto serio y atrevido, con tintes de robustez y seguridad en sí mismo.

Miramos el Tivoli de lado y notamos muchos elementos que llaman la atención. Lo primero, la línea. Nos gustan los marcados pasos de rueda, especialmente el trasero, que tiene su reflejo en la parte superior de la carrocería, luciendo músculo.

 

Tampoco pasan inadvertidas, en nuestro caso, unas llantas de 18 pulgadas que nos parecen, en ese tono negro a juego con el techo, un detalle estético realmente trabajado y conseguido.

Notamos desde aquí que el parabrisas está bastante inclinado, cosa que nos hace pensar en deportividad y en un trabajo aerodinámico mucho más currado de lo habitual. En líneas generales, los 4,20 metros del Tivoli lucen muy compactos, pero con una imagen realmente firme y segura de lo que es el coche en verdad.

Por último, la zaga también tiene su puntito deportivo, con la luneta trasera bastante estrecha y oscura, aunque no limita en nada la visibilidad directa. Los grupos ópticos son modernos, sin ser demasiado ‘rarunos’, y amén de mucha chapa y el pequeño alerón superior que de nuevo remarca su deportividad, destaca la parte inferior, con la luz del antiniebla integrada en lo que parece ser un amago de difusor trasero.

En resumidas cuentas, un coche moderno, con un atractivo muy coherente y un aspecto robusto que se nota en elementos como los cargados cuartos traseros o las líneas del capó, un poco más abultado en el centro, que le dan esa imagen potente y decidida.

 

Interior y vida a bordo

En marcha

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

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PRUEBA SSANGYONG TIVOLI SASS. Un SUV muy seguro

Categoría: 4x2CrossoverPortadaPruebasSegmentoSUV
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