Interior y vida a bordo

El habitáculo del nuevo Kia Picanto también muestra el esfuerzo de la marca para mostrar que se ha trabajado en todos los aspectos del coche, actualizando, innovando y mostrando una imagen que agrade a cualquiera que lo vea o se suba a bordo.

Como dije anteriormente, durante varios días hemos conducido, además de la unidad que puedes ver en foto y en vídeo, una unidad con el acabado Concept, las diferencias básicas en el interior entre uno y otro residen en el volante y los asientos parcialmente en cuero del GT-Line.

Hablando en general, la primera impresión visual que causa el Kia Picanto por dentro es muy agradable. No vamos a decir que sea minimalista, pero sí que la instrumentación se adapta al tamaño del vehículo, en este caso, 3,59 metros de largo.

El negro lo preside todo, plásticos duros por doquier, salvo los toques de cuero de asientos, volante y palanca del cambio, y los detalles grises, cromados o no, en parte del volante, línea horizontal del salpicadero y reborde de los asientos.

Nos gusta especialmente el cuadro de mandos, sin tonterías superfluas, las dos esferas analógicas y en medio el display con la información del ordenador de a bordo. El blanco y el rojo se mezclan para dotar de armonía esta parte del coche.

También nos encanta el volante. Multifunción, en cuero con pespuntes, pocas teclas pero claras, bien situadas y con las funciones básicas. Tiene el toque deportivo que le da el acabado GT-Line y esto es algo que no pasa inadvertido.

El salpicadero, en plástico duro negro, acoge una pequeña consola central, con un pequeño display en rojo para las funciones de audio y alguna más. Dos pequeños aireadores debajo y ya nos encontramos con una especie de consola de videojuego que en realidad es el grupo de la climatización.

Más abajo, un par de bandejas para vaciar bolsillos, y hueco para dos bebidas, con dos prácticos sistemas para ‘abrazar’ las latas y sujetarlas para que no se muevan y lleguen a caer. La palanca del cambio no llama mucho la atención, muy tradicional, junto al freno de mano habitual.

Los asientos son muy funcionales, no sujetan demasiado, pero tampoco lo necesitan. A cambio son bastante cómodos. Los huecos de las puertas están también bien pensados, con el espacio preciso para poder dejar ahí gafas de sol, cuaderno, cámara de fotos, cartera… sin problemas.

Realmente sorprendente el espacio que encontramos en las plazas traseras. Si me dicen que estoy en un segmento B me lo creo a pies juntillas. No hay ningún problema ni de altura ni de espacio para pies, rodillas y piernas en general. De verdad que es una de las cosas que más sorprende del coche.

El maletero, de 255 litros, no es muy grande, pero dentro del segmento marca buenas cifras. El espacio está muy bien aprovechado, no hay recovecos, y la única pega es que las bolsas o la maleta hay que levantarlas un poco para superar el borde y después casi dejarlas caer hasta el fondo, pues hay mucha diferencia de altura.

Diseño

En marcha

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

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PRUEBA KIA PICANTO. Urbanita por definición

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