Diseño

Sin duda este es uno de los puntos más fuertes del nuevo Kia Picanto. En un segmento en el que el precio parece ser el principal argumento de compra, afinando el euro al máximo, el diseño y el trabajo estético puede hacer inclinar la balanza hacia este pequeño coreano, que se ha puesto al día con acierto.

Es cierto que nuestra unidad, con el acabado GT-Line, luce más y mejor, pero durante unos días también hemos podido conducir un Picanto con el mismo motor y acabado Concept y aunque un poco menos llamativo, la esencia es la misma.

Sin lugar a dudas, lo que más llama la atención del nuevo Kia Picanto es el frontal. Decidido, orgulloso, desafiante, la parrilla, con el reborde cromado, es cada vez más estrecha y en los extremos los faros tienen una personalidad firmemente marcada, con una mirada realmente felina y agresiva.

La parte inferior no pierde atractivo. Una gran boca negra se abre con la matrícula en medio, para refrigerar el tricilíndrico que mueve nuestra unidad, de un intenso color rojo que le viene como anillo al dedo a este acabado GT-Line.

En la parte inferior de la gran boca negra, en los extremos, los pequeños antiniebla, que le dotan de un coche visual aún superior. El detalle de las entradas de aire negras con bordes cromados en los extremos de las defensas frontales le dan una imagen aun más agresiva e incluso deportiva, aunque no se corresponda con el motor que monta.

En la vista lateral se puede ver el esfuerzo realizado por la firma asiática para alargar la batalla y aumentar la estabilidad del vehículo, situando las ruedas de ambos ejes casi en los extremos de la carrocería. Apreciamos, realmente, el trabajo realizado en este sentido.

Como buen coche del segmento A, el capó es muy corto, y la chapa sobre las ruedas delanteras pierde protagonismo y vemos como se alarga el faro delantero para lucir una buena dosis de plástico en esta visual. Nótese también el mínimo alerón superior que se adivina en la zaga.

Turno para la visión del Kia Picanto desde atrás. Buen trabajo también en los grupos ópticos, de un color rojo intenso, y unas formas modernas y dinámicas. También el antiniebla y la luz blanca de la marcha atrás cobran su protagonismo, situadas independientes en un plano inferior.

Generoso tamaño de la luneta trasera que asegura una buena visibilidad y una salida doble de escape que será, a buen seguro, el principal foco de atención en esta parte del coche, pues no te esperas que un vehículo de 67 caballos y de este tamaño tenga una terminación tan deportiva en esta zona.

 

Interior y vida a bordo

En marcha

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA KIA PICANTO. Urbanita por definición

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