Interior y vida a bordo

El diseño italiano del Alfa Stelvio se puede percibir en el exterior, pero es en el habitáculo donde encontramos su máxima expresión. Diseño, líneas, formas, materiales… la conjunción de todo ello, el interior de este SUV se convierte en un terreno bien abonado donde Alfa no puede dejar de mostrar al mundo de lo que es capaz y, sobre todo, de donde viene, pues el diseño italiano es reconocido en todo el mundo.

El interior del Alfa Stelvio es francamente parecido al del Giulia. Hace unos meses probamos la berlina y, salvo en unos pequeños e ínfimos detalles, si nos suben con los ojos cerrados a uno y otro sería muy difícil apostar a ciencia cierta de cual se trata. Obviamente, en Alfa han preferido aunar criterios y no diversificar esfuerzos.

Dicho esto, el interior del Stelvio es bastante limpio. Al igual que el Giulia, respeta y cuida al conductor, se centra en él, le da lo mejor, pero nunca descuida al resto de ocupantes en ergonomía y confort, salvo al de siempre, la plaza trasera de la segunda fila, que tendrá que buscarse la vida con el voluminoso túnel central. En cualquier caso, aquí hay más sitio que en el Giulia.

Sería del género ‘tonto’ decir que no nos gusta lo que vemos una vez sentados al volante del Alfa Stelvio. Como suele ser habitual, nuestra unidad de prueba está bien equipada y monta el motor más potente de gasoil. La factura final del coche que conducimos casi llega a los 55.000 euros; esto lo único que quiere decir es que tenemos que tratar a este Stelvio como un SUV Premium a todos los niveles.

El volante es de lo que más nos gusta en este interior. Ligeramente achatado, con inserciones de plástico cromado, botón de arranque incrustado… de verdad que tacto y diseño se aúnan para hacer una buena pieza. No faltan las levas, metálicas, estrechas, finas, largas… al igual que en el Giulia, en ocasiones, en la parte izquierda, notamos que el intermitente y la leva están pegadas, y es fácil no acertar con lo que quieres a la primera. Con un centímetro o dos más de espacio valdría.

Los materiales que tenemos a nuestro alcance son buenos, los asientos tienen un acabado espectacular, pero nos extraña la sencillez del cuadro de mandos, idéntico al del Giulia. Fondo negro, grafías en blanco, no muy lejos del estilo de KIA… de verdad que esperábamos algo más de diseño. Esto no quita de elementos fantásticos, como los tiradores interiores de las puertas, con un diseño fascinante.

El cuadro de mandos tiene un aspecto elegante a más no poder, todo en negros, grises, rojo y blanco, pero no entendemos que contando con tanto espacio entre las esferas analógicas no se haya aprovechado mejor, con mejores gráficos y más información, esta parte central destinada al ordenador de a bordo.

Desde nuestro punto de vista, los datos del ordenador de a bordo de este Alfa Romeo Stelvio se presentan de una manera desperdigada y con dígitos algo esmirriados, desproporcionadamente pequeños… de verdad que no entendemos que se haya podido resolver de una manera tan aparentemente poco estética. Sus razones tendrán, pero no nos van a convencer fácilmente.

Otra cosa que no nos ha entusiasmado, al igual que en el Giulia, es la palanca del cambio, con un diseño, soso y anodino. La zona está bien resuelta, con los mandos apropiados bien situados, pero la palanca no nos parece que haga justicia ni al coche ni al cambio, que va bastante bien. Por cierto, ya te adelanto que no hay versión manual.

La pantalla del navegador y su funcionalidad tampoco nos ha convencido del todo. No es nada intuitivo, de primeras, encontrar los mandos y acertar con las funciones, pese a la aparente limpieza del volante, con el botón de arranque integrado y la consola, que apenas existe.

Pantalla de navegador y aireadores están integrados en el frente del salpicadero, y casi sin darnos cuenta, bajando, ya estamos con la palanca del cambio y un trío de ruletas, el mando de la pantalla, el sistema DNA y otro para el audio. Hay que echarle un rato para intentar hacerte con todo lo que ofrece.

Volviendo a todo lo que rodea al navegador y su funcionamiento, ves que la pantalla negra mate es grande, pero la imagen se proyecta en una franja del mismo y notas que se desperdicia superficie para poder ofrecer más información o la misma más grande y más clara.

Lo mismo pasa con la cámara de visión trasera. Vale que podemos dividir la pantalla en dos, pero el funcionamiento del software, la manera de presentar todo, de llegar a la función que queremos… como el zoom, o poner el mapa mirando al norte o al sentido de la marcha… de verdad que es un poco más complicado que en el resto de competidores.

Seguramente, junto a su hermano el Giulia, y a pesar de que éste ya me había servido de entrenamiento, puede que sea uno de los coches que más tiempo me ha costado invertir para controlar el total de sus funciones. No criticamos ya que la pantalla no sea táctil, algo más que habitual en generalistas, pero sí algo de coherencia y racionalidad en las funciones. No me gusta generalizar, pero está claro que cuánto más edad tengas, antes desistirás de intentar controlar donde te llevan todas las opciones de ruletas y botones

Los asientos ya hemos dicho que recogen bien y se sienten bien. Quizá me habría gustado un pelo más de sujeción, pero este tema ya es personal. El cabecero de las plazas delanteras va hasta con el logo de la marca serigrafiado. En las plazas delanteras siempre tienes algún hueco a mano, en diferentes sitios y tamaños, para vaciar bolsillos. Muy bien.

Las  plazas traseras gozan de un espacio fantástico, con centímetros suficientes en todas las direcciones. Ojo, esto pasa en dos de las tres plazas traseras. Concretamente, en los laterales. Ya hemos señalado que el quinto ocupante tendrá que robar espacio a las plazas laterales para estirar las piernas. Dos entradas USB encima del túnel seguro que entretienen y hacen más pasajero el tiempo que se pase en esta plaza.

Turno para hablar del maletero. En cuanto a espacio, sus 525 litros nos parecen, fantásticos, con la boca de carga totalmente plana. A pesar de que la luneta trasera es estrecha, la visibilidad no es mala, pues los reposacabezas no quitan visión directa. Buen trabajo.

Por último, un detalle que no ha pasado inadvertido, y también comparte con el Giulia: el mando del coche, con apertura remota y arranque por botón, es más voluminoso y pesado de lo habitual en otras marcas. Hay que revisar esto también con cierta urgencia. Ocupa mucho espacio en el bolsillo…

¡Ah! Una cosa más. El climatizador nos ha parecido espectacular. Tarda nada y menos en enfriar el habitáculo sin tener que ponerlo al máximo. De verdad que es remarcable.

Diseño

En marcha

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA: ALFA ROMEO STELVIO. La evolución de Alfa

Categoría: 4x4CrossoverPortadaPruebasSegmentoSin categoríaSUV
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