Interior y vida a bordo

BMW siempre se ha caracterizado por su homogeneidad a la hora de diseñar sus vehículos, y los habitáculos de los coches es quizá donde más deja notar esta peculiaridad. No decimos que el salpicadero de un Serie 1 es igual que el del Serie 7 pero sí que, si nos introducen en un BMW con los ojos vendados podríamos equivocarnos con el anterior y el precedente, según el caso.

Lo que para unos es bueno y para otros no lo es tanto, esas señas de identidad que toda marca Premium cuida hasta el más mínimo detalle, a nosotros nos parece que, en este segmento, es realmente bueno, pues te beneficias de todo el saber hacer de coches que, para que salgan del concesionario por la puerta, hay que desembolsar cantidades de seis dígitos.

En el caso que nos ocupa, nuestro BMW Serie 1 tiene unos cuantos extras que ayudan muy mucho a mejorar su calidad, especialmente la visual, pues gracias al paquete M nos hemos enamorado, prácticamente, de un volante realmente bueno, reducido, gordito, esponjoso, con una dirección muy afinada y una disposición de la botonería tan práctica como acertada en cuanto a diseño.

Detrás, el panel de instrumentación es sencillo, que no simple, pues tenemos a mano toda la información que podemos desear, desplegada de manera coherente y visiblemente sin tacha. Dos grandes esferas analógicas son las protagonistas, y alrededor, docenas de ítems con datos y más datos para los curiosos y para los que no lo son tanto.

Entendemos que la consola central vaya a ser revisada mínimamente, pues creemos que hay tres módulos horizontales bajo la pantalla del navegador muy pegados y poco integrados. Los dos inferiores, con muchos botones y muy juntos, ‘ensucian’ un poco la visión general.

Más abajo, tras un mínimo hueco y dos más generosos para las bebidas y entradas auxiliares y un USB, nos encontramos la palanca del cambio automático-secuencial de ocho relaciones- y, justo al lado, los botones para poder cambiar el estado de nuestro coche, el neutral Confort, el Sport, más deportivo a pesar de contar sólo con 116 caballos y el Eco Pro, que optimiza cada gota de gasoil como si fuera el metal más preciado y valioso del universo.

También por aquí cerca anda, dispuesto de manera asimétrica, la ruleta y los botones que nos ayudan a explorar y visitar las casi infinitas opciones que nos da el navegador y su correspondiente conectividad. Es impagable lo de poder dividir en dos la pantalla para tener toda la info que desees a la vez y de un vistazo.

A pesar de todo no me puedo resistir a hacer una pequeña crítica, y es que la pantalla táctil de la ruleta es tan sensible, que es fácil rozarla sin querer y activar el localizador del mapa, con el que trasladarte por el mismo. De verdad que parezco puntilloso pero en una docena de días me ha pasado, fácil, dos docenas de veces.

Los asientos, de tela, son deportivos, y sujetan más de lo que en teoría te pueden agitar estos 116 caballos. Sin embargo, en modo Sport y gracias a su excelente dinámica y tracción trasera, puedes acabar agradeciendo el empeño deportivo de estos asientos, y más si estás en carreteras sinuosas, como ha sido el caso de buena parte de nuestra kilometrada.

Además de calefacción, el del conductor se regula electrónicamente y cuenta con dos memorias, fantástico si alternas el coche con tu pareja o tu compañero de trabajo. Por cierto, nada de cuero, asiento con tapicería de tela. También se agradece, por cierto, el freno de mano tradicional.

Las plazas traseras tienen luces y sombras. Notables las exteriores, suspenso redomado la central, pues el túnel de transmisión te hace parecerte a John Wayne lo que dure tu cabalgada. Se agradece el sistema que abate el reposacabezas central para lograr una mejor visión directa hacia atrás.

En cuanto a huecos, guantera notable, bien en las puertas aunque la segmentación en tres espacios impide meter nada tamaño folio o similar, y normal bajo el reposabrazos deslizante entre los asientos delanteros. Como extra, esconde un cargador inalámbrico de Smartphone.

Cositas sin apenas importancia pero en las que ves, claramente, que aunque no sea un coche de cinco metros pertenece a una marca Premium, el hecho, por ejemplo, de que un solo toque puedas subir o bajar las cuatro ventanillas del coche.

 

Diseño

En marcha

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA: BMW SERIE 1. Premium ahorrador

Categoría: CompactoPortadaPruebasSegmento
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