Diseño

La estética actual del BMW Serie 1 se ha quedado un poco fuera de juego. Mantiene el pulso a duras penas, sobre todo ofreciendo mucha calidad y cada vez precios más ajustados, pero en un segmento, el de los compactos, donde se hila muy fino y los generalistas aprietan más fuerte que nunca, lo de renovarse o morir hay que tomárselo bastante al pie de la letra.

El BMW 116d que hemos probado hace un poco de ‘trampita’, pues el paquete M Sport interior le da un puntito más atractivo a todos los niveles. Las formas son las mismas, pero es innegable que, en el exterior, las llantas de 17 pulgadas le dan una presencia mucho mayor. En el interior, el volante M, entre otros muchos elementos, se convierte casi en protagonista de un habitáculo muy cuidado.

El último retoque que recibió el BMW Serie 1 le vino muy bien, pero como es habitual, se arriesga poco en la marca bávara. Además, la identidad de la firma de la hélice es la que es, y los riñones y los faros dobles integrados en una misma carcasa son elementos que, de momento, parecen intocables.

Así, nos plantamos ante un frontal quizá algo más afilado de lo acostumbrado en los de Múnich. Cada vez los riñones van perdiendo más altura y ganando más anchura, cosa que favorece esta carrocería con menos resistencia al aire y más eficaz y dinámica.

Francamente, nos parece una fachada tremendamente horizontal, con una parte inferior que favorece esta impresión, con láminas horizontales, tanto en la entrada de aire como en las formas de los plásticos que engloban dos pequeños puntos de luz circulares.

Los faros, cautivadores, parece que te miran fijamente mostrando la seguridad en sí mismo. Encima de ambos riñones, casi en posición horizontal, el emblema de una marca que ha visto como los rivales más directos, Audi y Mercedes aprietan de manera brutal y no sólo en el segmento C.

La vista lateral responde con claridad y contundencia a los cánones de lo que debe ser una carrocería hatchback. Más chapa que cristal, reforzados cuartos traseros y un capó que pierde centímetros conforme se acerca al escudo frontal, claves en un diseño con una leve caída de techo muy estudiada, sólo interrumpida por la pequeña aleta de tiburón para los sistemas de audio.

La zaga, pese a que es innegable su aire ‘made in BMW’ nos gusta tanto como el morro. Los grupos ópticos han ganado espacio con respecto a la versión anterior y nos parecen muy representativos de la marca, a la par que más juveniles que el resto de hermanos mayores.

Aclaremos aquí que el restyling inminente del que hablamos al principio de este BMW Serie 1 será realmente mínimo. Hablando con el departamento de prensa y comunicación del Grupo BMW en España nos dicen que los pilotos traseros, algo más oscuros, no modifican sus formas y en el interior el diseño del salpicadero, menos segmentado, serán las únicas variaciones relevantes. Motores y dinámica, por supuesto, siguen idénticos.

 

Interior y vida a bordo

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Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

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PRUEBA: BMW SERIE 1. Premium ahorrador

Categoría: CompactoPortadaPruebasSegmento
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