Interior y vida a bordo

El habitáculo también recibe cambios de relevancia, diríamos que casi tan pronunciados como el exterior. De manera opcional en el acabado más equipado, también puede recibir una decoración bicolor… o bi-tono, como dicen en la propia Toyota. Tanto en combinación con el granate como con el azul, el resultado es muy bonito.

No es el caso de nuestro Yaris de prueba, con acabado Active, que es más discreto y apuesta por el gris oscuro para todo. En general, todo es más moderno, con nuevos indicadores, sistemas multimedia mejorados y mejor integrados, cuadro de mandos con pantalla TFT de 4,2 pulgadas de display…

A nivel de espacio interior, nos gusta lo que vemos. Somos conscientes de que es de los más pequeños en longitud, sino el que más, de los primeros espadas en el segmento B, pero eso no significa que vaya a la zaga en habitabilidad. Sus 3,95 metros están exprimidos al máximo.

Observamos mucha altura al techo y unas plazas traseras espectaculares, además, con ausencia de túnel de transmisión que hace más factible ocupar la plaza central trasera. Sinceramente, el espacio del que disfrutamos en la segunda fila de asientos es muy, pero que muy notable.

En cambio el maletero es lo que más penaliza con respecto a la competencia. Cubica 286 litros, pero lo bueno es que está muy bien aprovechado, pues puede contar con rueda de repuesto y una bandeja para configurar un doble fondo y ocultar aún más objetos de más valor.

Al volante, nos gusta que éste, multifunción, tenga un tacto agradable y sea de un tamaño un poco más pequeño de lo habitual. Las grafías del cuadro de mandos nos parecen sencillas pero no exentas de trabajo en el diseño, y apreciamos también una forma que asemeja a unos prismáticos que son atractivas.

Lo mismo que la ambientación bi-tono es realmente bonita, en los acabados inferiores la vistosidad es algo menor, y eso se percibe en nuestra unidad, aunque eso no quita que el diseño del salpicadero y la consola central es joven y moderna.

También nos gustan los dos huecos, una a cada lado, de diferente tamaño y forma, para poder dejar alguna cosa que moleste en los bolsillos. El de al lado del volante quizá sea demasiado alto y el de encima de la guantera es tan estrecho que sólo un boli o poco más va a caber.

Los asientos nos han parecido cómodos y confortables, aunque a la vista lucen más bien poco. Hay algún botón un poco escondido en la parte izquierda, más abajo del volante, precisamente los que afectan a elementos de seguridad, así que no estaría mal una recolocación.

La pantalla del navegador es muy correcta, con muchas opciones y funciones, pero quizá se podría pulir en cuanto a su calidad de imagen y velocidad. No es el peor, se ha mejorado mucho, pero aún se puede sacar algún extra, como en la ‘tactibilidad’.

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PRUEBA: TOYOTA YARIS. Diseño y seguridad por bandera

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