En marcha

Antes de empezar a hablar de las cualidades dinámicas de este Infiniti QX30, hay que dejar claro que este crossover premium está equipado con un sistema de tracción integral inteligente, All-Wheel Drive (AWD).

En condiciones normales de carretera, el sistema opera su tracción delantera para mejorar la eficiencia del combustible. Si las condiciones se vuelven comprometidas, este sistema enviará potencia adicional a las ruedas traseras para mejorar el control de la tracción.

En definitiva, el Infiniti QX30 está preparado para ofrecer toda la potencia que desee pero, de forma inteligente, utilizando sólo la energía que necesite. A esto ayudan los tres modos de conducción que posee, Eco, Manual y Sport.

El primero de ellos es el que más ayuda a conseguir unas medias de consumo que nos han dejado realmente asombrados. Es cierto que hemos hecho bastante autovía y no tanta ciudad o conducción off road, pero no es menos cierto que una media total de 6 litros justos cada 100 kilómetros es una cifra a tener muy en cuenta para ser aplaudida.

Con el modo Sport notas mayor respuesta de inmediato. El cambio automático buscará los cambios de marcha más arriba, con las revoluciones más altas, y se nota tanto en la entrega de potencia como en la tracción. En el modo Eco todo es mucho más suave, cuidando más los consumos y emisiones.

En el modo M, eres tú, con las pequeñas levas situadas tras el volante, el que eliges cuando cambiar de marcha. En el tiempo que hemos tenido este Infiniti QX30 a prueba apenas hemos echado mano de ellas, ya que el cambio automático de doble embrague y 7 velocidades ha cumplido con creces nuestras expectativas.

Para los que no estén muy familiarizados con los cambios automáticos, hay que decir que esta transmisión utiliza un embrague para las marchas pares y otro para las marchas impares. La siguiente marcha se preselecciona durante la conducción y el resultado es un cambio suave y rápido. Y de verdad que se nota esa suavidad y limpieza mientras conduces. Por supuesto, también, cambio de origen Mercedes. Cuando algo es bueno…

Lo que sí es ‘made in’ Infiniti es la aplicación de materiales que amortiguan el sonido y reducen la intrusión del ruido del viento, la carretera y del ruido no deseado del motor en el habitáculo. El QX30 posee la función Active Noise Cancellation (Cancelación activa del ruido), que emite ondas sonoras de los altavoces de las puertas para eliminar cualquier ruido retumbante que salga del motor diesel.

Está claro que es algo que no notas, pero lo que sí sientes cuando conduces es que la rumorosidad habitual en este tipo de carrocerías se ha reducido de manera muy apreciable. De hecho, la principal característica en la conducción de este QX30 es la suavidad y el confort de rodadura, logrando altas cotas de insonorización en el habitáculo, a pesar de que el 2.2 de origen Mercedes no es de los más silenciosos del mercado. Chapeau por Infiniti.

En la ciudad, el QX30 es un gran aliado. Posee muchas cualidades para reinar en la urbe. Sus dimensiones son bastante contenidas dentro del espacio que ofrece. Su altura al suelo y la situación privilegiada del conductor también ayuda. El sistema de parada y arranque automáticos del motor es un plus, y el consumo no se dispara. El maletero te da la autonomía de carga que necesitas.

En carretera de curvas está un poco más fuera de su elemento, pero tampoco es un barco que se mueva mucho. Las suspensiones tienen un punto perfecto para cumplir en cualquier ámbito y sujetan el coche bastante bien. También la dirección está muy bien equilibrada, suave pero directa. De nuevo un sobresaliente para los chicos de Infiniti.

En autopista y autovía, como ya hemos esbozado más arriba, es un placer rodar. El modelo de acceso a gama, que es el que conducimos, cuenta con bastante equipamiento de serie, entre todo ello la velocidad de crucero, y acumular kilómetros es lo más fácil, de manera fácil, sencilla y cómoda. El aviso de cambio de carril involuntario también nos avisa de cualquier posible despiste. Eso sí, el resto de elementos de seguridad son extras.

La conducción off road del QX30 es muy coherente. Su altura al suelo es muy buena para ser un SUV Premium, la mayor de hecho, pero eso no le hace ser un todoterreno a pesar de contar con una tracción inteligente que puede echarte una mano en determinados momentos sin tener que tocar ningún botón o tecla.

Caminos y pistas de tierra no representan mayor problema. Vías más rotas, dependerá de la profundidad de los baches para no destrozar los bajos, aunque tiene más capacidad de la que parece, y de los neumáticos que lleve, ya que el agarre no es ni mucho menos igual unos de carretera que, por ejemplo, unos M+S.

Fíjate en la separación entre la goma y el paso de rueda de plástico negro de la carrocería, que protege la pintura y da idea de los centímetros extra de las suspensiones para intentar mejorar su rendimiento aquí. Francamente, sin ser un todoterreno, su prestación aquí puede llegar al notable.

Diseño

Interior y vida a bordo

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA INFINITI QX30. Crossover con estilo

Categoría: 4x4CrossoverPortadaPruebasSegmentoSin categoríaSUVTodo Terreno
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