Diseño

Ríos y ríos de tinta se han vertido a propósito de este Nissan Juke. Sobre todo cuando apareció en público por vez primera. En 2009 la marca japonesa presentó en el Salón de Ginebra un prototipo llamado Qazana, que ante la incredulidad general, salió al mercado en junio de 2010 con el nombre de Juke.

Han transcurrido siete años. El Nissan Juke ha pasado por un leve lavado de cara, y se acerca el momento de una segunda generación que, mucho nos tememos, seguirá apostando por líneas agresivas y futuristas, por otra parte, como debe ser si se quiere mantener la esencia de un coche que ha significado un antes y un después en la automoción mundial.

Para muchos es increíble el tirón que tiene el Nissan Juke con un diseño tan osado, incluso irreverente. Los grupos ópticos delanteros repartidos hasta en tres zonas son un alarde que va más allá de la osadía. Incluso los superiores están situados prácticamente sobre el capó, y son terriblemente angulosos, como flechas, que apenas levantan un par de centímetros, lo justo para proyectar su luz.

Unos redondos en la zona media, enormes, abriendo el parachoques sin mayor vergüenza y unos también esféricos más abajo, justo donde se abre una enorme boca de plástico negro… pues como que no es lo más habitual. Incluso la parrilla, estrecha, sólo coge algo de tamaño para abrazar la U cromada que recoge el símbolo de la marca. Sinceramente, complicado todo.

Y vemos que el parabrisas, muy inclinado, está situado muy retrasado, con el techo que va perdiendo centímetros poco a poco hasta un final que acaba pronto pero luego baja como con suavidad, hasta una zaga también diferente, atrevida, donde de nuevo nos encontramos unos pilotos muy angulosos, finos pero con un rojo y un plástico translúcido característico.

La gran boca del escape, los plásticos ornamentales del difusor inferior, el prominente alerón superior… todo marcado por Nismo… sinceramente, le dan un toque deportivo digno no del GT-R pero sí del 370Z, y la verdad que nos gusta.

La visión lateral es muy abigarrada. El contraste del negro de las lunas, que pierden espacio según nos acercamos a la trasera, le dota de más deportividad aún. Las llantas Nismo de 18 pulgadas son una barbaridad y nos parecen increíbles, y ya no te cuento lo de las pinzas de freno en rojo. Los voluminosos y bulbosos pasos de rueda remarcan el carácter SUV.

En el fondo está todo muy bien proporcionado, pero eso no quita que el diseño sea bastante radical en casi todos los parámetros que contemplamos. Se nota que la base es muy ancha, racing, con pequeños toques de otro color, muestra de que es un coche personalizable hasta decir basta, no hay más que mirar el catálogo. Customizable es sinónimo de Nissan Juke. Si no lo crees, echa un ojo a su catálogo o a su web…

 

Interior y vida a bordo

En marcha

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

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PRUEBA NISSAN JUKE NISMO RS. Deportivo y… ¿SUV?

Categoría: 4x2CrossoverDeportivoPortadaPruebasSegmentoSin categoríaSUV
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