En marcha

Nos ponemos en marcha. Y vemos que el Giulia es un Alfa Romeo… con todas las de la ley… aunque para ello hay que actuar con el DNA y seleccionar el máximo dinamismo. No es necesario conducir el Quadrifoglio de 510 CV para obtener sensaciones deportivas. Con el 180 CV diesel podemos comprobar que no se ha trabajado mal en Italia en este sentido. No es menos cierto que el Giulia se ha hecho tanto de esperar que las expectativas se habían disparado, nunca mejor dicho.

El motor diésel de 2.2 litros que monta el Giulia que probamos aquí es el primer motor diésel en la historia de Alfa Romeo que se han construido enteramente en aluminio. Con cuatro cilindros en línea, este motor destaca por su sistema de inyección de última generación con tecnología MultiJet II e inyección repetitiva selectiva (IRS).

Si hablamos de dinámica, antes de meternos en harina, tenemos que comentar que a la hora de su concepción, el Alfa Romeo Giulia recibió atención especial en el tema de la distribución de peso, logrando que ambos ejes soporten el mismo peso (50-50).

Se ha apostado por un sistema de suspensión con tecnología exclusiva AlfaLink y por la que en Italia dicen que es la dirección eléctrica más directa de su segmento. El uso de materiales ultraligeros, como la fibra de carbono, el aluminio, los compuestos de aluminio y el plástico, logran mantener a raya un peso que se queda lejos de la tonelada y media, un ámbito, este de la báscula, en el que domina a sus rivales con solvencia.

En la conducción de este 2.2 diesel de 180 caballos, con cambio automático de 8 velocidades, notamos de primeras que está bien insonorizadoy sólo cuando exprimes el motor desde abajo se deja sentir ese sonido en el interior. No está nada mal el empuje que se experimenta. La sensación de conducción es placentera, suave… se sonríe fácil.

Una de las cosas que más nos ha sorprendido, para bien, es el tema del consumo. Pensábamos que un 2.2 de 180 caballos significaría un consumo notable en cantidad de litros… pero tras el millar y medio de kilómetros de esta prueba, la cifra final ha sido de 5,6 litros a los 100 kilómetros, francamente, otro sobresaliente a añadir a la lista.

Porque no sólo hemos hecho autovía. Mucha urbe y unos cuantos puertos de montaña han visto pasar a nuestro Alfa Giulia. Ya lo decíamos en la presentación a la prensa, cuando tuvimos una pequeña de contacto. Nos parecen pocos los 52 litros del tanque de combustible, para lograr una autonomía digna de las mejores berlinas. Los 4,2 l/100 km que homologa, francamente, son inalcanzables.

Muchas berlinas que priman la comodidad, sacan nota en autovía y autopista pero bajan la nota sensiblemente en zonas reviradas. El Alfa Giulia mantiene el tipo en ambos apartados, pero gracias al DNA se disfruta especialmente la conducción que exige girar a menudo el volante y notar esa tracción trasera que tanto nos gusta a los que apreciamos el toque deportivo en cada coche.

Y es que, en materia dinámica, afortunadamente, Alfa Romeo sigue siendo Alfa Romeo. Es cierto que la dirección se siente bien, pero aún pienso que puede tener un punto –o varios- más de firmeza y sensación de dureza cuando la ruleta no está apuntando a la letra D. En el modo más neutro (N) y en el que más mira el consumo y la ecología (A), suspensiones y dirección pecan de excesiva dulzura. Algo blandas, resumiendo.

Sin embargo, la esencia del Giulia aparece en su posición más deportiva, con la letra D y el toque rojo delatando el carácter sport en la figura del coche que aparece en pantalla. Desaparecen por arte de magia los leves balanceos en la carrocería existentes en los otros modos de conducción y apreciamos una puesta a punto sobresaliente.

A pesar de que la posición de las levas no es idónea, el coche pide que, a menudo, actuemos, especialmente, sobre la leva izquierda, para bajar marcha y notar que la aguja se inclina hasta donde empieza la zona roja, a eso de las 4.500 rpm. No es un coche que suba mucho de vueltas, pero eso no le quita demasiado punch.

Pero el DNA controla más cosas, no sólo dureza de dirección y suspensiones. El cambio automático también se ve afectado. Para verlo claramente, sólo hay que pasar de la A a la D… sin tu hacer nada, notarás como el coche pega un tironcito hacia adelante, como se revoluciona más de manera instantánea.

De igual manera, a igualdad de presión sobre el acelerador, en los modos A y N el cambio parece que se toma su tiempo para cambiar de marcha –en determinadas ocasiones puede parecer eterno-, mientras  que en el modo D todo parece más rápido, casi instantáneo. De hecho, nos encanta el petardeo del motor en frenadas fuertes, e incluso cómo en la pantalla aparece un sensor de fuerzas G. Bravo Alfa.

En cuanto a ayudas a la conducción, el aviso de cambio de carril es difícil de mantener conectado, por el terrible ruido que nos avisa de que estamos pisando la línea lateral sin activar los intermitentes. El aviso de colisión, con frenada activa nos ha encantado. Efectiva y eficiente. También nos gusta el pequeño gráfico junto a la ruta del navegador que avisa de atascos, áreas de descanso, gasolineras…

¡Ah! Y es increíble la precisión del velocímetro. Apenas un kilómetro por hora de diferencia entre lo que marca la pantalla de la medición por GPS.

Diseño

Interior y vida a bordo

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA: ALFA GIULIA. Bonito y dinámico

Categoría: Berlina mediaPortadaPruebasSegmentoSin categoría
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1 comment

  • Hola! Al igual que os he criticado negativamente la videoprueba de este modelo en youtube por parecerme muy sesgada os felicito por el buen trabajo de esta que acabo de leer. Excelente trabajo, equilibrada, profesional, muy completa y bajo mi punto de vista acertada en lo que destacáis para bien y/o para mal. Enhorabuena Óscar González Soria.

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