Diseño

Olvídate de la palabra ‘evolución’. Lo que experimenta el nuevo Nissan Micra, en su quinta generación, es una ‘revolución’ en toda regla. Y es que la definición más rápida y concisa de revolución es ‘cambio brusco’, y si ves el Micra de cuarta generación y lo pones al lado del nuevo… no es que sean coches distintos, es que parece de marcas y épocas completamente diferentes, y muy lejanas.

El equipo de diseño de Nissan ha partido completamente de un folio en blanco y han reinventado el segmento B de la marca. Con sus 3,99 metros, el nuevo Micra resitúa a la firma japonesa en el mundo de los coches de cuatro metros, y lo hace tirando de imaginación, líneas futuristas y tecnología para dar y regalar.

Para apreciar esto que decimos, basta con echar un ojo al nuevo frontal. Queda de manifiesto cual es la nueva imagen de marca, con esa U abierta cromada que invade la parrilla y abraza el logo de la casa. A partir de ahí, y con una amplitud de miras espectacular, se construye un morro futurista en el que nada se deja a la improvisación.

Se ha trabajado mucho en la aerodinámica, y el Cx es de 0,29, algo realmente aplaudible. Para ello, no hay muchas aberturas en la parrilla, hay mucho plástico negro sin rendijas. Si miramos más allá de esa gran boca negra, vemos dos faros muy rasgados, que de frente no se ven mucho, pero que ganan muchos centímetros en los laterales y hacia arriba, restando chapa al capó, también muy abultado y convexo.

En la parte inferior, embellecedores negros para el bigote inferior y también abrazando unos pequeños y horizontales grupos ópticos, circundados por más plástico negro, que le dan ese toque deportivo y casi agresivo del que adolece este nuevo Nissan Micra.

La vista lateral es una barbaridad. Nos encanta. Hasta la cabeza del conductor es una sucesión de líneas suaves, capó y parabrisas, muy horizontales, para poder firmar esa aerodinámica espectacular. La chapa, a su vez, desde el pilar A, se ondula un poco hacia abajo para que nazca la ventanilla y con ella una fina y proporcionada sección negra, ondulada, que muere en la luneta trasera, lo que hace que el techo flote como unas finas pinzas.

Los faros están muy presentes en este perfil, rasgados y hacia arriba, y la línea de la cintura es muy marcada, con el tirador de la puerta delantera en medio. Esta línea enlaza con los pilotos traseros, que también se hacen ver, aunque menos que los delanteros, amén de un pequeño alerón superior que le da un toque de deportividad realmente bonito.

La parte trasera no es tan vistosa, a nuestro modo de ver, como la fachada lateral o el frontal, pero no por ello carece de mérito. Aquí los ángulos y los rasgos más marcados son muy angulosos, con unos pilotos pequeños pero muy personales. La luz antiniebla está centrada en la parte inferior y se expone a golpes al aparcar, algo que no costaría nada de solucionar.

Nos encantan muchos detalles del exterior, como las llantas de 17 pulgadas en negro que luce nuestra unidad. Los embellecedores negro piano que recorren lateralmente la parte inferior de la carrocería… incluso los tiradores semiocultos de las ventanillas traseras. Eso hace que la chapa suba hasta muy arriba en el pilar C, pero no queda nada mal. Bravo por Nissan.

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PRUEBA NISSAN MICRA. Reinventarse o morir

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