En marcha

El MINI Countryman nos ha impresionado. Es verdad que hemos conducido y probado una de las versiones más caras y equipadas de este nuevo SUV-C Premium, pero no es menos verdad que recordamos perfectamente las impresiones de la presentación a la prensa, donde probamos los dos motores menos potentes de gasolina y diesel y la historia discurrió en la misma línea.

No nos gusta, nos encanta, nos entusiasma, ver como la luz roja del pulsador palpita como un corazón en reposo, esperando que des vida al motor y empiece a latir y a bombear para animar esta carrocería que tanto nos ha gustado. Esto para empezar.

También quiero dejar patente que siempre me esfuerzo por encontrar cosas, detalles, planteamientos, en cada coche que pruebo, que no me guste y me cause trastorno… y pocas veces, en coches de contenido precio, he tenido tanto problema para encontrar algo criticable.

Ha habido alguna vez incluso, durante la semana, de volver de un rodaje, consultar notas, y volver a bajar al coche y dar unas cuantas vueltas en busca de crujidos, baches de motor, tracción, suspensiones… realmente difícil criticar nada. Palabra.

Una de las cosas que más me ha gustado en la dinámica de este MINI Countryman es el darme cuenta de la buena insonorización del vehículo, pues apenas escuchamos el motor, y eso que este es de 190 caballos. No es perfecta, no es de gran berlina, pero para un SUV-C es remarcable.

Y esto, aparejado a un consumo, al final de la semana de prueba, de 6,2 litros a los 100 km. En el vídeo aún nos faltaba un poco de circulación en autovía, y en sólo 100 kilómetros, poco más, en modo Green, bajó la media de 6,6 a 6,2 l/100km. Una auténtica pasada

La ciudad es un escenario muy habitual para este Countryman, y la maniobrabilidad del nuevo SUV Premium, a pesar de aumentar tamaño y distancia entre ejes, es realmente buena. La suavidad de la dirección, suspensiones un pelo más firmes de lo que pide la ciudad pero que luego agradeceremos en carreteras de montaña… y siempre la sensación de rodar con facilidad y suavidad extremas, sea cual sea el escenario por el que circulemos.

Nos hemos sorprendido aún más al comprobar que, en la urbe, el consumo no aumenta exageradamente. Sin duda el fenomenal Start and Stop hace su trabajo con solvencia y efectividad.

En autovía y autopista el placer de la conducción no sólo no desaparece, sino que continúa con mayor relevancia si cabe. Nos gusta el tacto de todo: volante, suspensiones, mandos… de verdad que saben estos de MINI afinar todo.

Incluso en carreteras de curvas hemos conectado el modo Sport, hemos tirado de la palanca del cambio hacia la izquierda para sacar a relucir toda su deportividad, y nos hemos dado cuenta de que los 190 caballos del Cooper SD son realmente divertidos y ayudan a evacuar adrenalina de tu organismo con bastante facilidad.

Obviamente no conviene llevarlo al límite, pues su centro de gravedad es más el de un SUV que el de un deportivo, pero calzado con las llantas de 18 pulgadas de nuestra unidad, pasar un buen rato al volante no es que sea posible, ¡es que casi es obligado!

Puede que pienses que este Cooper SD sea un diesel trotón, pero sabiendo cubrir grandes distancias con poco combustible, ideal el modo Green, no sólo puedes disfrutar entre curvas, sino también fuera del asfalto. Aquí sí que no lo hemos puesto al límite, no sólo por no tener la tracción All4, sino por sus cotas, alejadas de una conducción off road extrema. Pero puede pasar por más sitios que un compacto al uso sin lugar a dudas. Aunque mejor con el All4.

Así, lejos de los límites, por pistas de tierra, chinas, piedras, campo abierto… todo sin obstáculos de extrema dureza, hemos podido comprobar que se puede salir del asfalto sin problemas, pero no, campero, campero, la verdad, es que ni es ni lo aparenta ser, al menos esta versión. Para ser sinceros, fuimos todo el tiempo fuera de lo negro pendientes de escuchar algún ‘clon’ por su altura al suelo justita… pero no ocurrió. En la presentación a la prensa, en cambio, sí que lo escuchamos.

El arsenal tecnológico del nuevo MINI Countryman no es moco de pavo, aunque quizá hemos echado de menos alguna cosita, como el aviso de cambio de carril, para terminar de justificar su alto precio.

No es algo directamente que tenga que ver con la dinámica, pero nos han gustado mucho elementos como el sistema MINI Connected, con nueva pantalla táctil y Voz Command. También el MINI Find Mate y el MINI Country Timer, para saber cuánto tiempo has circulado fuera de asfalto.

Por si no lo sabías, el nuevo Countryman utiliza la misma plataforma que BMW emplea en el X1 y en el Active Tourer, aunque apuesta por suspensiones algo más firmes para dotar de más agilidad al pequeño gran MINI. Y aunque no te lo parezca, este Countryman goza de un pelo más de altura al suelo que el anterior, aunque como su longitud crece, puede que se aprecie menos.

Por último, a la hora de hacerse con el Countryman hay que pensar muy bien lo de la tracción All4 si eres de los que te gusta la apariencia y apenas vas a circular fuera del asfalto, o no. Un par de paseos, un par de fines de semana al año, por pistas fáciles y caminos de escasa dificultad, entendemos que no merecen el desembolso de 2.200 euros más. Si lo vas a sacar más veces y por vías más difíciles, aunque te guste mucho este Countryman, igual necesitas algo más 4×4.

Diseño

Interior y vida a bordo

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA: MINI COUNTRYMAN. Mejora a lo grande

Categoría: 4x24x4CompactoCrossoverPortadaPruebasSegmentoSUV
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