Diseño

El Mitsubishi ASX tiene muchas virtudes, es innegable, pero entre ellas no podemos contar el hecho de haber trabajado en exceso esta nueva versión a nivel estético. Apenas encontramos un par de retoques aquí y allá para mantener en el mercado a este pequeño gran superventas hasta que la renovación total del modelo sea un hecho dentro de un año largo.

Si lo miramos de frente, llama mucho la atención ese toque cromado que ha recibido, que acapara totalmente el primer vistazo. Ciertamente, es más que un toque cromado, pues la sinuosa línea que va desde la parte inferior de los faros hasta el embellecedor inferior es más que protagonista, abrazando los pequeños y redondos faros de la parte inferior.

En medio, una parrilla negra que protagoniza casi el 75% del frontal, con el logo de la marca, también cromado, en la parte superior, y dividido en dos por el soporte de la matrícula, también en negro piano y la propia placa. La mirada es potente, rotunda, a pesar de unos grupos ópticos ya vistos que, sin embargo, aguantan muy bien el paso del tiempo.

La visión lateral, como podéis adivinar en un facelift de poco calado como el que nos traemos entre manos, no ha variado un ápice. El ASX sigue siendo más que reconocible, con formas muy proporcionadas y nuestra unidad tiene como foco de atención unas llantas de aleación de 18 pulgadas realmente bonitas. Atención también a los pasos de rueda, en color negro y generoso en centímetros con respecto a la altura de la carrocería.

En cuanto a la zaga, nos pasa lo mismo que con la vista lateral. Es realmente difícil distinguir la versión nueva de la anterior con este plano. Los grupos ópticos diría que no han variado un milímetro. La luneta posterior sigue siendo la misma. Quizá las defensas han evolucionado un poco, con la tercera luz de freno centrada e integrada en la parte inferior del parachoques.

En cualquier caso, las proporciones del coche son realmente adecuadas para el tipo de vehículo que es, y siendo esa una de las grandes virtudes del ASX saliente, no era de recibo variar uno de esos puntos fuertes en el Mitsubishi, así que poco más tenemos que decir al respecto.

Resumiendo el resumen, el diseño frontal es lo que más llama la atención del nuevo ASX, que ahora se asemeja más a su hermano mayor, el Outlander, gracias a lo que denominan en Mitsubishi lenguaje de diseño Dynamic Shield. Mínimas modificaciones en los faros delanteros, que ahora se unen a través de una pieza de color negro con forma de X y atención a la nueva antena de GPS y radio con forma de aleta de tiburón, amén de los LED para las nuevas luces de circulación diurna.

 

 

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PRUEBA MITSUBISHI ASX. El SUV lógico

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