Interior y vida a bordo

Me da que este apartado no va a ser corto. Hay mucho, pero que mucho que contar. Y es que pocas veces en mi vida profesional he tenido que estar tanto tiempo tocando teclas y botones para intentar controlar todas las opciones que nos ofrece este Mercedes Clase E. Eso, por no contar que la impresión, al subir y ver las dos pantallas de más de 12 pulgadas para el cuadro de mandos y la pantalla del navegador, es algo que difícilmente se olvida en la vida. Brutal. Espectacular.

Pero ojo, que no es entendible que, dado el nivel de tecnología que incorpora este Clase E y el precio que pagas por una unidad, sea cual sea el motor –unos 46.000 euros el más barato- no venga con la apertura de puertas por sensor de serie. Es más, es que el extra, si lo quieres incorporar, para no tener que sacar la llave del bolsillo y apretar el botón que te abra la puerta, ¡cuesta casi mil euros!

Dejando de lado esta crítica, más que merecida y ganada a pulso, esta no debe empañar el coche más tecnológico y avanzado para la época, dejando de lado, eléctricos e híbridos, pero remarcando que este Clase E no se pierde este barco y cuenta con una versión híbrida de 286 caballos.

Limitándonos a nuestra unidad, el 220 d con unos cuantos extras que sube la cuenta de los 51.000 a los casi 65.000 euros, hemos de decir que esa primera hora en la que estuvimos toqueteando botones y teclas como si lo fueran a prohibir para controlar todas las funciones y dispositivos que lleva, no nos la va a quitar nadie. Sonrisa de oreja a oreja y cejas por encima del poco pelo que nos adorna la azotea. Genial.

Sinceramente… es que no sé por dónde empezar. Prácticamente colapso ante la imposibilidad de enumerar, no ya de explicar, todos los dispositivos y sistemas de seguridad y ayuda a la conducción que incorpora nuestro Mercedes Clase E. Esta megapantalla enorme se llama Widescreen, es opcional, no viene de serie, pero ya te digo que si pudiera, no dudaría en incorporarla. En diagonal, nada menos que 31,2 centímetros de largo.

Sin embargo, puede haber otros coches de marcas Premium que incorporen casi la misma cantidad de elementos que este Mercedes, pero lo que nos ha llamado la atención es la moderna y tecnológica manera de presentarlos, tirando de pantallas enormes multiconfigurables para que cada conductor, por ‘especialito’ que sea, pueda poner el coche a su entero gusto.

Muchas veces he rogado encarecidamente ver el material gráfico, fotos y vídeo, que acompaña al análisis escrito del coche. Pero es que esta vez se me antoja fundamental para hacerte una idea real de lo que significa conducir, o dejarte conducir, por un coche con este nivel tecnológico en su equipamiento.

Ambas pantallas, que en realidad es una superficie corrida dividida en dos zonas de proyección de imágenes e información, recorre el salpicadero casi en su totalidad. Dos tercios del mismo están presididos por esta pantalla, sólo delante del copiloto tenemos un salpicadero a la manera habitual en que lo entendemos hoy día.

No voy a decir que las posibilidades de configuración de ambas zonas son infinitas porque no lo son, pero no lleves prisa a la hora de experimentar y comprobar qué configuración se adapta mejor a tu gusto o a tus necesidades, pues pasar por todas ellas te va a llevar un rato largo.

En nuestro caso, somos muy fans de la información, y optamos por una de las tres configuraciones principales del cuadro de mandos, con una gran esfera digital para el cuentarrevoluciones, con la cifra digital de la velocidad en el centro, y pantallas con información de consumos, tiempos y parciales a ambos lados. Bajo la esfera, el gráfico que te dice el estado de la velocidad de crucero adaptativa, distancias y situación de vehículos delante de ti.

Pero puedes tener la información de la radio, del teléfono móvil, de las distintas ayudas a la conducción… incluso optar por una forma más tradicional de que se muestre la información, con dos grandes esferas virtuales, las habituales para cuentakilómetros y cuentarrevoluciones, con espacio también para el ordenador de a bordo, los dispositivos media externos o incluso una pequeña representación del mapa del navegador para no desviar la vista lo más mínimo.

La pantalla sobre la consola central también te permite jugar durante media hora fácil para experimentar todas las posibilidades que ofrece. Es ahí dónde podemos contemplar las cinco opciones de conducción que nos ofrece el Dynamic Select. Eco, Confort, Sport, Sport+ e Individual, pintan en la pantalla un Clase E con distintos colores y grafías antes de dar paso al cambio del comportamiento del vehículo.

También aquí podemos observar, quizá, el mapa más grande que podemos ver en un coche, con sus 12,3 pulgadas y su calidad de detalles. Me consta que este tamaño ya lo tienen otras marcas Premium, pero la verdad que en este Mercedes luce una barbaridad. Lástima que no sea táctil, sería rizar el rizo, pero tiempo al tiempo.

Por esta pantalla circulan miles de opciones para configurar el coche a tu gusto. Desde sistemas de confort hasta de seguridad, pasando por colores, sonidos, distintas cámaras para la ayuda al aparcamiento… imposible, literalmente, describir con palabras en tiempo y forma coherentes.

Sin embargo, hay cosas que son discordantes, como el plástico metálico rugoso que invita a pensar que nuestra unidad es más deportiva sólo por recorrer el coche en su interior de puerta a puerta. O el terrible negro piano que encastra los elementos de la parte inferior de la consola central y que, al poco de tener el coche, verás que es imposible limpiarlo y que quede perfecto. Amén de atraer el polvo como las luces de neón en carreteras apartadas a los amigos de la vida distraída.

El manejo de la pantalla del navegador es más habitual, con el soporte y ruleta ya conocidos en Mercedes, aunque todo sea dicho, la introducción de letras cuando pones una dirección en el navegador, sea dibujando la grafía o con la ruleta una a una, la cosa puede alargarse más de lo deseable.

Se agradecen unas cuantas teclas bien situadas para ahorrar camino en los prolijos menús y submenús para controlar la pantalla. De la misma manera, los sensores a la altura de los pulgares en el volante para controlar el cuadro de mandos te resultarán un poco antinaturales y te costará tiempo habituarte a ellos. Aunque luego será coser y cantar.

Sinceramente, dudo que personas de edad avanzada… o no ya tanto, posibles clientes tipo de este coche, acaben controlando más de un 30-40 por ciento de las funciones de ambas pantallas… y creedme que soy generoso. Yo mismo, habituado a conducir un coche cada semana y que me encantan este tipo de retos, después de casi un millar de kilómetros y bastantes horas al volante, no creo que tenga por la mano más del 80% de las funciones de este Clase E.

Si es impactante a plena luz del día, por la noche es algo brutal. La información parece flotar, y encima puedes elegir una luz ambiente entre 64 tonalidades distintas, en función de tu ánimo o de tu espíritu cromático ese día concreto. Es fácil quedarse sin palabras ante tal despliegue de medios.

Intentamos dejar a un lado el centro de todas las miradas en este Clase E para comentar otros aspectos del interior, aunque sea brevemente, ya que, si no, esto va a durar más que la declaración de Hacienda de los tesoreros de los partidos políticos de nuestro país.

Como buena berlina grande, el espacio no se regatea, y tanto las plazas delanteras como las traseras gozan de muchísimo espacio. ¿Todas? ¡No! La plaza central trasera tiene uno de los túneles de transmisión más voluminoso que recuerdo y tendrá que robar espacio a las plazas laterales sí o sí para pies y piernas, amén de que el respaldo no tiene nada que ver con el de las plazas laterales, que son, como se suele decir, ‘de ministro’.

Los asientos delanteros recogen de lujo, y sorprende que mover el asiento hacia adelante o hacia atrás no sea por botón, sino por una palanca en la parte inferior, a la manera tradicional de los coches normales. El tejido no es de cuero completamente, pero sí cuenta con calefacción y regulación lumbar.

A nivel de huecos, normales en guantera y puertas, fantástico el de debajo del reposabrazos central, donde incluso podemos conectar dos dispositivos cualesquiera con entradas USB. Los 540 litros de maletero parecen pocos, pero una vez abierto el cofre, vemos mucho espacio, eso sí, sin demasiada altura. También hay un doble fondo, donde debería ir la rueda, que sirve para guardar pequeñas cosas aún más a resguardo.

Una pequeña objeción a un interior de sobresaliente. Cuando la rodilla derecha cae hacia la derecha, reposa sobre un canto de la consola central que, a la larga, produce molestia, pudiendo llegar a un leve dolor crónico si el viaje es largo. Seguro que es algo fácilmente subsanable.

Diseño

En marcha

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Conclusión

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PRUEBA: MERCEDES-BENZ CLASE E. Encuentros en la tercera fase

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