El nuevo Toyota Yaris se ha puesto guapo. Diseño más fresco y juvenil para acoger, además de la exitosa variante híbrida, un nuevo motor gasolina 1.5 de 111 CV. www.revistadelmotor.es se desplaza a Amsterdam para conocer al nuevo Toyota Yaris.

El Toyota Yaris nació en 1999 y la evolución ha sido realmente importante, mejorando en todo de manera clara. Fue coche del año en 2000, recibió su variante híbrida en 2012 y ahora mismo tiene una cuota de mercado del 6,6% en su segmento en Europa -7,2% en España-, todo un éxito. A pesar de la competencia en su propia casa, es el Toyota más vendido en el viejo continente.

Habrá que esperar a primeros de 2018 para conocer el Toyota Yaris GRMN, con más de 210 caballos y toda la esencia de los WRC, donde la firma nipona ha vuelto con el éxito habitual. Hasta entonces, el nuevo Yaris está disponible con tres mecánicas, dos gasolina de 70 y 111 caballos, y la variante híbrida, más afinada, con 100 caballos.

El nuevo Toyota Yaris es fruto de un facelift más que pronunciado. Más de 900 piezas nuevas harán decir a algunos que es casi un cambio generacional. Y es que a nivel estético, frontal y zaga reciben un nuevo código de diseño, con una clara inspiración en los catamaranes. Nuevas firmas lumínicas delante y detrás, nuevo portón trasero, paragolpes de nueva factura… todo mucho más refinado y moderno.

El interior también recibe cambios, tan pronunciados como el exterior. No sólo puede recibir una selecta combinación de colores bitono, sino que, en general, todo es más moderno, con nuevos indicadores, sistemas multimedia mejorados y mejor integrados, cuadro de mandos con pantalla TFT de 4,2 pulgadas de display…

El lavado de cara del nuevo Toyota Yaris se sustenta, principalmente, en su motor híbrido, favorito de los clientes, que casi alcanza el 50% de cuota Yaris en nuestro país. Se ha trabajado mucho en la mejora de la calidad de la conducción, y la reducción del ruido del motor. La emisión de CO2 por kilómetro es de sólo 75 gramos.

En cuanto al nuevo 1.5 gasolina, sustituye al 1.33, logrando reducir consumo y subir potencia, ambas en un 10%. El trabajo ha sido tan laborioso que se ha logrado cumplir Euro 6C. El consumo homologado es de 4,5 litros a los 100 km y el 0-100 km/hora es de sólo 11 segundos.

La seguridad en Toyota no se regatea, y en este nuevo Yaris no podía ser menos. El Toyota Safety Sense viene de serie en toda la gama, con sistema de aviso pre-colisión, reconocimiento de señales –salvo en 1.0-, aviso cambio de carril y luces de carretera automáticas. No faltan siete airbags de serie.

En cuanto a equipamiento, el nuevo Toyota Yaris presenta cuatro acabados distintos, City, Active, Feel! Y Advance. El primero de ellos ya ofrece hasta llantas de aleación de 15 pulgadas. En el Active ya contamos con el TFT 4,2” y el Feel! Añade, además, llantas de 16”, molduras en negro y opción de techo panorámico. El Advance lo trae absolutamente todo de serie.

Si hablamos de precios, los 10.500 euros del precio mínimo del nuevo Yaris se reduce a 9.550 euros si se elige la financiación, disponible desde 120 euros al mes. La versión híbrida con acabado Active, a buen seguro de las más solicitadas, está disponible desde 14.850 euros o 150 euros al mes. Si quieres el motor de 111 caballos en acabado Active y el Pack cool, lo puedes comprar por 12.300 euros o 125 euros al mes.

Después de Semana Santa se efectúan las primeras entregas del nuevo Yaris, disponible en 10 colores distintos. El objetivo de Toyota España es vender 13.000 Yaris en 2017, seguir en el Top5 del segmento y la estimación es alcanzar el 60% de las ventas con el motor híbrido.

CON EL NUEVO TOYOTA YARIS POR AMSTERDAM Y ALREDEDORES

Hemos podido conducir el nuevo Yaris con sus tres motores a la venta en 2017, y hemos podido sacar bastantes conclusiones al respecto. Más de 200 kilómetros a bordo de tres Yaris distintos para intentar acercarte la mejor información al respecto.

Empezando por el principio, como es habitual por estos lares, diremos que el nuevo Toyota Yaris nos gusta, entra por los ojos. Se ha renovado con acierto, el toque a lo catamarán en la carrocería es realmente ingenioso y seductor, y con el frontal más moderno y agresivo, y la zaga con más personalidad y unos grupos ópticos más grandes y llamativos, ha logrado que un mero lavado de cara se transforme en algo más ambicioso.

Por dentro también encontramos que el Yaris ha sufrido un buen repaso. No cambia el espacio interior: mucha altura al techo y unas plazas traseras espectaculares, además, con ausencia de túnel de transmisión que hace más factible ocupar la plaza central trasera.

Al volante, hereda el finito en cuero visto en el C-HR, un acierto, con su cuero rugoso y su leve achatamiento por abajo. Las grafías del cuadro de mandos nos parecen sencillas pero no exentas de trabajo en el diseño, y apreciamos también una forma que asemeja a unos prismáticos que son atractivas.

Lo mismo que la ambientación bitono es realmente bonita, en los acabados inferiores la vistosidad es menor, aunque el diseño del salpicadero y la consola central es joven y moderna. En alguna unidad de la que hemos conducido hemos detectado más flexibilidad de la deseada en la parte inferior, entre los asientos, la pieza alargada que integra la palanca del cambio, los reposabebidas, etc. Nada serio, pero a vigilar con el paso de los kilómetros.

También nos gustan los dos huecos, una a cada lado, de diferente tamaño y forma, para poder dejar alguna cosa que moleste en los bolsillos. Los asientos nos han parecido cómodos y confortables, incluso con reposabrazos para el conductor. Hay algún botón un poco escondido en la parte izquierda, más abajo del volante, pero no son de los importantes, aunque no estaría mal una recolocación.

La pantalla del navegador es muy correcta, con muchas opciones y funciones, pero quizá se podría pulir en cuanto a su calidad de imagen –se ve regular en días muy luminosos- y la tactibilidad también se podría mejorar.

Pasamos a hablar de las tres diferentes opciones mecánicas y el primero en pasar por nuestras manos es el más ‘gordo’, el 1.5 de gasolina. Su nomenclatura es 1.5 Dual VVT-IE, de cuatro cilindros en línea y 16 válvulas.

Los poco más de mil kilos de peso no representan mayor problema para un propulsor que huye del downsizing y da rienda suelta a los centímetros cúbicos para que no haya baches en bajos y medios. Y efectivamente, la aceleración tiene brío y es bastante lineal, desde las 2.000 rpm se nota su empuje, sin picos, pero también sin badenes, hasta las 6.250 rpm, donde nos encontramos con el corte de encendido.

Con esta mecánica hacemos algo más de cien kilómetros por los alrededores de Amsterdam y, sinceramente, nos sorprendemos gratamente al acabar el recorrido con un consumo medio real de 6,3 litros a los cien. Es cierto que apenas hay desnivel, pero sí tráfico, y la verdad es que nos gusta el tacto, como empuja, lo bien que se lleva con el cambio manual y lo estable que se nota el coche en curva.

La segunda mecánica que probamos es la híbrida. Obviamente, el 1.5 anterior nos parece bastante ruidoso comparado con la dulzura en la entrega de potencia de esta mecánica compuesta, que acelera casi igual que el más potente de gasolina 11,8 segundos en el 0-100 km/h frente a los 11 segundos justos del ‘litro y medio’.

En el cuadro de mandos, vemos perfectamente con grafías claras el funcionamiento de ambas unidades de potencia y cuando animan o reciben energía del eje delantero.

El cambio es un e-CVT que nos resulta la mar de cómodo y agradable. En esta ocasión hacemos más de medio centenar de kilómetros por terreno mixto y no llegamos 3,3 l/100 que homologa, pero sobrepasamos por poco los 5 litros.

Ponemos mucha atención en la conducción y nos gusta el tarado de las suspensiones y, especialmente, el trabajo realizado para que no se cuelen vibraciones ni rumorosidad en el habitáculo, algo que sí notamos en el 1.5 de gasolina. Sin duda, desde nuestro modesto punto de vista, la mejor opción, más equilibrada, de las tres que presenta el nuevo Yaris.

Por último, otros 70 kilómetros en el pequeño 1.0 de 69 caballos para cerrar el círculo, a la espera, con ganas del potente Yaris GRMN. La discreta potencia no se nota tanto en arracadas o aceleraciones desde parado, que también, sino una vez en marcha, a la hora de afrontar un adelantamiento. Aunque puede viajar, claramente está más orientado hacia un uso urbanita.

También notamos que esta mecánica, de tres cilindros y 12 válvulas, es bastante ruidosa, casi a la misma altura que el 1.5, con la desventaja de que contamos con mucha menos potencia. El cambio de 5 velocidades es coherente y efectivo, y en líneas generales es un buen coche, digno, aunque el consumo de 8,0 litros a los 100, en un uso bastante urbano, nos sorprende. Es cierto que no fueron las mejores condiciones del mundo, por tráfico y demás, pero ahí queda, lejísimos del 4,1 que homologa.

Si vas a preguntar por motor diesel… ni está, ni se le espera. Y es lógico. Toyota casi podemos decir que le ha declarado la guerra, no sólo por emisiones y contaminación. Además, los híbridos suplen la mecánica de gasóleo con cierta solvencia, así que no es esta su guerra, más en un segmento B, donde estos motores son, cada vez, más escasos.

Hasta aquí nuestra toma de contacto. Esperamos en breve ofrecerte una prueba más que visual con la variante híbrida, pero eso será, probablemente, en dos o tres meses. Hasta entonces, poco más vas a saber de este nuevo Yaris que no hayas leído aquí.

Óscar González Soria – oscargonzalez@revistadelmotor.es

Twitter: @oscarglezsoria

Instagram: andreaenzo

CONTACTO TOYOTA YARIS. A la estela del híbrido

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