Interior y vida a bordo

Lo que ves en el habitáculo del Seat Ibiza te invita a pensar en un coche tradicional, pero será más adelante cuando descubramos que el exitoso Ibiza no sólo se ha puesto al día, sino que supera ampliamente al 99% de la competencia.

Foto Seat Ibiza

A pesar de lo tradicional de las formas y la familiaridad de casi todos los elementos que observamos, no es menos cierto que la calidad de materiales, acabados y ajustes está muy cerca del sobresaliente. Ayuda el gran equipamiento del que dispone nuestra unidad de pruebas, pero no es menos cierto que hemos visto el interior de otros compañeros con acabados más básicos y se nota la misma atención en el trabajo por parte de la marca.

He de reconocer que las tomas de aire redondas son mi kriptonita. No me gustan nada en un coche. El sistema de tener que empujar el interior para dejar la abertura por donde salga la ventilación me horripila, así que este comentario es realmente personal y no debe influir en vuestro juicio.

Sí que digo, como contraste, que siento predilección por los salpicaderos que no son de plástico duro y rugoso, y este es mínimamente rugoso, pero es de los que puedes hundir el dedo, gomoso, made in Grupo Volkswagen, y el mero hecho de apretar con mi índice la superficie y notar su esponjosa resistencia, me arranca una sonrisa.

Foto Seat Ibiza

El habitáculo puede que sea el mejor de un segmento B, un ciudadano de cuatro metros que lo que necesita es ofrecer practicidad y funcionalidad. Además el Seat Ibiza lo hace con mucha calidad y estilo, a pesar de que sea un interior muy parecido al de sus hermanos de marca.

El volante, por ejemplo, nos parece perfecto, con la botonería muy bien integrada. El panel de instrumentación no puede ser  más clara y legible. Las dos grandes esferas tradicionales dejan hueco en medio para el conocido y reconocido ordenador de a bordo del grupo Volkswagen, que me sigue encantando tanto o más que el primer día. Sigo pensando que no puede ser más útil, práctico e intuitivo.

El salpicadero se extiende en la parte central para acoger la pantalla del ordenador de a bordo, que también dispone del sistema del Grupo Volkswagen que incorpora un sensor que hace aparecer el menú de comandos nada más acercar la mano. Es tan tonto… pero tan práctico y eficiente, que me cuesta creer que el resto de marcas no lo copie. He de confesar también que meter una dirección en la configuración de destino me ha parecido espectacular por la rapidez con la que se puede escribir. ¡Bravo por ese software Seat!

Foto Seat Ibiza

Aparte de todo esto, es táctil, la cartografía no puede ser más clara, y la cantidad de funciones es increíble, gracias a su full link y su posibilidad para descargar apps, conectar smartphones, interactuar de cualquier manera que se te ocurra… en definitiva… el sueño de todo joven que se pone al volante por primera vez en un coche… o por segunda, porque el que suscribe ya tiene algunos años más que estos jóvenes citados… y nos encanta que un urbano disponga de esta capacidad para mantenerse conectado en todo momento.

La climatización no es dual, pero es algo que nos importa poco. Bastante es para un ‘cuatro metros’. La botonería más utilizada está a mano, pero existen otros pocos cerca de la palanca del cambio que no están tan a mano y son más difíciles de accionar en marcha, pero es cierto que son teclas que, la mayoría, se utilizan en parado, salvo quizá el de la calefacción de los asientos. La palanca del cambio, de sólo cinco marchas –a veces echas de menos la sexta- está a mano y el guiado es notable.

Unos asientos que tienen una terminación en cuero napa que tampoco es de serie, pero que dan muestra de que el Ibiza está preparado para atender hasta al cliente más exigente. Las plazas delanteras son cómodas y espaciosas. Recogen muy bien, quizá el reposacabezas queda algo alejado de la cabeza. Incluso el asiento del copiloto tiene una cajón debajo para guardar cosas lejos de miradas indiscretas.

Foto Seat Ibiza

Las plazas traseras no están mal en altura, pero obviamente, en poco más de cuatro menos no gozas de los centímetros de una berlina. Las rodillas van a tocar el asiento delantero sí o sí. El quinto pasajero lo va a pasar peor, ya que el túnel de transmisión es realmente pronunciado y esa plaza es bastante más estrecha.

Los casi 300 litros del maletero nos parecen muy bien, amén de contar con rueda de repuesto bajo el mismo, de menos tamaño que las exteriores. Lo que no es tolerable a estas alturas, fruto quizá del continuismo y la veteranía del modelo, es tener que meter la llave en la boca del depósito para poder repostar. Mal, pero mal, mal.

Diseño

En marcha

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

 

PRUEBA SEAT IBIZA. Un viejoven conectado

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