Diseño

Nada de revoluciones absurdas. El Seat Ibiza cumple en este 2017 33 años y ya no está para tonterías. Sabe perfectamente qué es lo que quiere la gente que busca un coche pequeño, ágil, práctico y espacioso para el día a día y lo que hace lo hace bien, sin alharacas, salvo en la parte tecnológica, donde brilla especialmente. La próxima generación está cerca, ya habrá tiempo para arriesgar con el diseño.

Foto Seat Ibiza

En materia estética, no hay nada nuevo bajo el sol. El paraguas de Seat protege bastante bien al superventas con un lenguaje de diseño que es bastante continuista con lo visto en los últimos años en un Ibiza que sigue al pie de la letra los dictados de la moda, pero tirando más hacia el conservadurismo que hacia el riesgo innecesario, sobre todo en un segmento en el que lo futurista no siempre triunfa, a pesar de que está dirigido, normalmente, a un público más joven que el resto de nichos.

El Ibiza experimentó hace cerca de un año una leve puesta al día, en el que por fuera apenas cambió algo, pero por dentro sí que dio un paso más hacia adelante. Así, el frontal del Seat Ibiza 1.0 Eco TSI 95 que hemos probado nos presenta una imagen clara y muy ilustrativa de lo que es la línea de diseño de Seat en la actualidad.

La parrilla cada vez es más pequeña, no necesita tanta refrigeración por la parte superior, y eso deja abierta la puerta a que la parte inferior gane centímetros a lo alto y a lo ancho. A ambos lados de la rejilla inferior, los antiniebla, con un toque deportivo incuestionable, gracias a su marco de plástico negro y las formas trapezoidales de la parte inferior de la carrocería.

Foto Seat Ibiza

Los faros siguen la misma línea de la marca. Pequeños led funcionan como el rímel inferior de unos ojos que te miran un poco desafiantes. El capó tiene tres nervios para marcar leves ondulaciones que le aportan un dinamismo que se ha ganado con el paso del tiempo. El parachoques, integrado en la carrocería, nos parece realmente abultado, casi desproporcionado.

La línea lateral apenas cambió en el último lavado de cara. Nos gusta porque el Ibiza es reconocible a lo largo y ancho del planeta, independientemente de que, como hemos avanzado antes, es una silueta tradicional y con poco riesgo. Eso sí, en esta carrocería hay profusión de nervios, en la parte inferior, naciendo en el faro, en el piloto trasero enmarcando los cuartos traseros. La verdad que hacen al Ibiza dinámico e incluso deportivo.

La caída de la luneta trasera es muy inteligente para ganar centímetros. En esta vista, apreciamos unas llantas de 16 pulgadas, de serie y que son realmente bonitas. También el inicio en punta de la ventanilla delantera, con el retrovisor puntiagudo casi en el mismo punto. No se nos escapa ver que la estabilidad está asegurada, con las ruedas situadas muy cerca de los extremos del vehículo.

Foto Seat Ibiza

La zaga es más anodina, mucho más sosa y casi sin vida. Los pilotos del Ibiza 5 puertas con muy pequeños. Hay chapa para aburrir, pero eso no quita que la luneta trasera sea generosa en cristal. La parte inferior tiene los extremos muy abultados para reducir el impacto de posibles colisiones, y el escape casi no se ve, bien protegido. La tercera luz de freno está integrada en un casi inapreciable mini alerón superior.

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PRUEBA SEAT IBIZA. Un viejoven conectado

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