Diseño

En el exterior del Ateca Seat no ha tomado demasiados riesgos. Todo lo que vemos es familiar. Nada que no hayamos visto en el León, principalmente, tanto el hatchback como el familiar, o en el Ibiza, incluso en alguno de sus primos, como el Volkswagen Tiguan, el Audi Q3, que se fabrica en Martorell, o alguno de los Skoda más camperos.

Foto Seat Ateca

De hecho, si no fuera por la cantidad de plástico negro de las rejillas frontales y los embellecedores inferiores en gris cromo, que le da un aspecto más off track, algunos dirían que lo que están viendo es un León con carrocería elevada. Pensando en las ventas, Seat ha hecho lo más cómodo y lógico, hacer un coche que parezca que lleva con ellos toda la vida, a pesar de ser los últimos en llegar a la batalla de los SUV.

Nos habría gustado una barbaridad que alguna vez un coche de calle de Seat se pareciese a los show car que vemos en los salones del automóvil como anticipo de lo que será el coche final en la calle, pero por desgracia la marca nacional es quizá la más amarrategui de todas en este apartado.

No voy a decir que el diseño resulte monótono, pero fijo que no se ve que los diseñadores hayan corrido el más mínimo riesgo en cuanto a líneas modernas y futuristas para no perder al cliente tradicional, el de toda la vida. No hablo de diseños radicales, pero sí de algo más de emoción o expresividad, para un coche que podría ser, perfectamente, el hermano pequeño del Skoda Zodiaq, que tampoco destaca por un diseño para tirar cohetes.

Foto Seat Ateca

Como decíamos, en el frontal se aprecian muchos rasgos del León. Casi estoy por apostar a que los faros son exactamente los mismos. No lo haré por prudencia, pero al menos lo parecen. La firma visual es la misma, y nos gusta. Se aprecia la mayor altura al suelo y el esfuerzo de la marca por dotar de personalidad off road a un coche de sólo 115 caballos y tracción delantera tradicional. La doble rejilla negra y los embellecedores inferiores le dan ese punto agresivo fundamental para no parecer un coche de abuela.

La línea lateral es clásica y tradicional. Las llantas de 17 pulgadas en doble tonalidad ayuda un montón a reconocer la voluntad de Seat en que parezca un coche campero, aunque tendrás que ‘apoquinar’ 400 euros. Lo mismo que las protecciones laterales de plástico negro y el generoso espacio que hay entre la parte superior del neumático y los pasos de rueda, que sólo tienen una fina línea de plástico negro en el borde, pero que no necesita más para reconocer que al menos la estética sí que se ha conseguido.

También nos gusta que la superficie acristalada vista desde ambos lados sea muy estrecha, y la forma de la ‘tercera ventanilla’ es ideal. También suman las barras cromadas en el techo y el aspecto macizo y robusto que porta la gran superficie de la chapa lateral. Apenas se nota el mínimo alerón superior que prolonga un pelo el techo. Bien por los retrovisores picudos.

Foto Seat Ateca

La trasera nos resulta bastante anodina. Sosa. No destaca por casi nada. Luneta estrecha pero que no impide una visión notable al volante, grupos ópticos apenas retocados con respecto al León, pero aún haciéndolo, me da que los han hecho más conservadores, menos arriesgados aún que en el compacto. Habría estado bien un guiño más moderno y avanzado, pero es lo que tenemos. De nuevo rematamos con un amago de rejilla opaca negra y los plásticos grises en la parte inferior para que nadie se olvide que estamos ante un coche que se puede sacar del asfalto.

Una cosa más. Si te gusta el color verde jungla de nuestra unidad, tendrás que sumar 550 euros a tu presupuesto.

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PRUEBA: SEAT ATECA. Lo bueno se hace esperar

Categoría: 4x2CrossoverPortadaPruebasSegmentoSin categoríaSUV
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