Interior y vida a bordo

La razón de ser de este SsangYong XLV es el habitáculo. Cinco enormes plazas, mucho espacio a lo largo y a lo ancho, y hasta 720 litros de maletero contando espacio de carga hasta el techo. Ni más, ni menos.

Foto SsangYong XLV

Bueno, sí que hay más. Porque a pesar de que su principal razón de compra sea el párrafo anterior, en conducción, equipamiento y confort no saca malas notas, y desde aquí aplaudimos que en Corea se hayan aplicado en más conceptos además de la habitabilidad.

Es cierto que nuestro XLV de prueba corresponde al acabado Limited, que es el más y mejor equipado de todas las opciones que manejamos, pero es que desde el acabado más bajo, el equipamiento de este monovolumen medio es, cuanto menos, remarcable, y superior a la media del segmento en cualquier caso.

Sería tremendamente prolijo enumerar todos los elementos de serie del acabado Limited, pero no vamos a echar de menos dispositivos como el Climatizador automático bi-zona con función memoria, Sistema audio con pantalla de 8″ + navegador + doble conexión usb + bluetooth, Sensor de luces y lluvia, Panel de instrumentación con color de fondo personalizable, Llantas de aleación 18 pulgadas “corte diamante”, Cámara de visión trasera y Tapicería en cuero microperforado, entre otras muchas cosas.

Foto SsangYong XLV

El XLV es de esos coches que aún necesitan meter la llave en el contacto. Los periodistas especializados en motor estamos acostumbrados a probar lo último de lo último y a veces se nos olvida que los coches que realmente se compran los consumidores habituales no tienen tantos accesorios y comodidades como los que adornan los parques de prensa de la mayoría de las marcas que se venden en nuestro país.

Una vez solventada esta ‘particularidad’, apreciamos el resto de los elementos del habitáculo y, la verdad, es que se nos escapa un pequeño gesto de admiración al comprobar que la marca que hace 20 años sólo era considerada por compradores con un presupuesto muy pero que muy limitado, ahora es capaz de ofrecer mucha coherencia y elementos que muchas veces son considerado extras como equipamiento de serie y conjuntarlo con notable gusto estético.

La visión que tenemos desde el asiento del piloto no es que sea digna, es que está realmente bien. Aún quedan detalles que delatan su procedencia, pero de verdad que estamos ante unas superficies, materiales, acabados y ajustes sorprendentes para los que conocemos la SsangYong de hace dos décadas.

Foto SsangYong XLV

Nos gusta el volante, con buen tacto, mínimamente achatado por abajo, los botones bien situados, y detrás un tablero de mandos donde predomina el blanco, el negro y el rojo, muy bien organizado y con información de sobra y bien expuesta. Aquí vemos cosas que no entendemos mucho, como que los botones del ordenador de a bordo estén bajo la pantalla del navegador en la consola central y falten datos básicos y existan otros de dudosa utilidad.

En la consola central nos gusta la disposición de las salidas de aire, también de la pantalla táctil del navegador. Tienes que pegarte unos minutos con ella al principio, pero luego te abrumará la cantidad de funciones y utilidades que posee. Hay cosas que no están dispuestas con la lógica europea pero no tardarás mucho en adaptarte y en apreciar la cantidad de elementos que puedes adaptar y configurar.

Bajo esta, una muy tradicional pantalla en naranja para visualizar la temperatura y la forma de climatización, y bajo esta los mandos del mismo, con teclas mejorables y una posición demasiado baja para nuestro gusto, pero todo muy útil en cualquier caso. Incluso contamos en este acabado con botones para accionar la calefacción de los asientos. La palanca del cambio manual de seis velocidades es tradicional a más no poder.

Foto SsangYong XLV

En en lado del pasajero disponemos de una enoooooooooooooorme guantera, muy profunda e incluso un espacio más arriba para dejar cosas a la vista. En cuanto a huecos no nos podemos quejar, con mucho en las puertas, otro tras la palanca del cambio, dos huecos para bebidas entre los asientos e incluso uno enorme bajo el reposabrazos, capaz para albergar una tablet, entre otras cosas.

La segunda fila de asientos es enorme, apenas hay un par de centímetros de túnel central y hasta la plaza central es más cómoda y utilizable de lo habitual. Hay espacio de sobra por todas partes, y eso dejando en el maletero los consabidos 720 litros de capacidad para meter todo lo que se te ocurra. Lleva una rueda de repuesto de galleta y el cofre tiene luz accionable directamente y un montón de ganchos para bolsas y huecos en los laterales. Los asientos se abaten 60-40.

Diseño

En marcha

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

 

PRUEBA: SSANGYONG XLV. Honesto y muy capaz

Categoría: 4x2MonovolumenPortadaPruebasSegmento
1

1 comment

  • En mi opinión este modelo explora un nuevo nicho, aunque ssangyong lo pretenda vender como monovolumen creo que frente a ellos es poco competente por carecer de una segunda fila con asientos independientes y eso sin entrar en otros aspectos, la clave en este coche no es esa, se trata de que con este coche se explora un nuevo nicho, un SUV de segmento B alargado para ofrecer mucho maletero en el tamaño de un SUV C, por ejemplo un Korando, que es más campero, mucho más potente y solo un poco más caro, sin embargo, este XLV resulta más ágil, de menor consumo, con más maletero y más moderno, con ello puede arañar ventas de SUV de segmento C y resulta más vendible (que no interesante) que un monovolumen al uso.

    Es una muestra más (como lo puede ser un chr en un concepto muy distinto) de que todo esto de los SUV, crossover y demás al ser aún un invento nuevo permite explorar a las marcas con más libertad que las berlinas tradicionales donde nadie sale de la norma.

Únete a la discusión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *