En marcha

Empieza quizá el apartado que todos ansían (ansiamos)  leer con ilusión y ganas de que todo acabe igual de bien que el diseño exterior e interior, pero aquí el dorado brillo del diseño pierde color, se nos queda un poco entre los dedos, que frotamos con incredulidad y lentitud en un gesto pelín descorazonador. No es un coche malo, no carguemos tintas a lo tonto, ni mucho menos, pero es lo que pasa siempre que por el currado y llamativo envoltorio, esperas que todo esté a un nivel tan elevado que, logrando un notable muy alto, se saboree como una pequeña decepción.

Foto Mercedes C Coupé

Y que conste que la solución es fácil, pues buena culpa de que la perfección completa no exista en este C Coupé la tiene el motor de este 220d, cuyos 170 caballos se nos antojan pocos y algo desganados, pudiendo elegir casi cualquier otro motor de la gama, especialmente los gasolina. Sin embargo, veremos que este diesel tiene otras virtudes, como unos consumos francamente espectaculares para un coupé de esta potencia.

Digamos ya que homologa un consumo medio de 4,1 litros a los 100 kilómetros, incluso con el cambio automático de 9 velocidades que una vez más nos ha parecido sobresaliente. Con el cambio manual de seis velocidades la media es de 4 litros justos. Nosotros, a las puertas del millar de kilómetros, hemos hecho una media de 5,8 litros, cifra que ha sido mucho más baja durante los primeros días, haciendo bastante autovía. La ciudad y las carreteras de curvas han subido más de medio litro la media en la parte final de la semana.

Es fácil moverse en 5 litros justos en autopista a ritmo legal, incluso más gracias al dispositivo de velocidad de crucero adaptativo que funciona fenomenal, y que incluso guía el coche entre las líneas del carril, permitiéndote una conducción relajada de verdad. Es curioso comprobar cómo, después de un buen puñado de segundos sin tocar el volante, te aparecen unas manos rojas en la pantalla central del cuadro de mandos agarrando el volante y un pitido instándote a que lo hagas. Bravo.

Foto Mercedes C Coupé

El Mercedes Clase C Coupé 220d con cambio automático pasa ligeramente de la tonelada y media de peso. Quizá entre el propulsor bonachón y el peso total, se logra que la aceleración de este magnífico coupé de fenomenal y bella planta no pase de unos bastantes discretos 7,5 segundos en el 0 a 100 kilómetros por hora. A cambio obtenemos otra cifra sobresaliente de 106 gramos de CO2 por kilómetro, una de la más bajas, sino la más baja, de un coupé deportivo.

Si hablamos de la conducción pura y dura, está claro que lo que nos traemos entre manos es un Mercedes, con lo que la vara de medir tiene que ser un poco más estricta de lo habitual. Y en base a este ‘rasómetro’ notamos que, dentro de la inmensidad de cosas que este C Cupé hace bien, pues hay cosas que no cuadran. Y la principal es una especie de traqueteo sordo a bajas revoluciones, sobre todo en modo Eco, que nos parece indigno de un Mercedes.

Somos conscientes de que la unidad que hemos probado estaba ya en 17.000 kilómetros y había pasado por unas cuantas docenas de manos, pero si un coche, Mercedes o no, le cuesta subir de vueltas en marchas largas a 1.400-1.700 rpm y aparejado a ello tenemos una pequeña vibración en bajos del motor, como pidiendo a gritos que actúes sobre las levas y bajes una o dos marchas del tirón. Vamos, como que se te queda en el ánimo una pequeña decepción impresa. Los 400 NM de Par motor están disponibles a casi 2.000 rpm. Por debajo, todo un poco desesperante.

Foto Mercedes C Coupé

Hablando los modos de conducción, Eco y Confort convierten en pan comido los viajes por carreteras bien asfaltadas –si tienes suerte y encuentras alguna a estas alturas de la vida en nuestro país-. Con el Sport y el Sport + notas de inmediato que el motor gana revoluciones y empuja hacia adelante. No es ni mucho menos algo taquicárdico, pero notas que el cambio busca la transición a más vueltas, aunque casi nunca es necesario llegar a las 5.000 rpm. En estos dos modos notas un poco más firme una dirección que nos ha encantado por su firmeza y precisión.

El tema de las suspensiones también merece párrafo aparte, ya que siempre notas firme el tacto de las mismas, y es de agradecer aunque empujando esté una mecánica diesel. Las suspensiones, pues, incluso en los modos más softs tienen un punto de dureza, pero en ningún caso impiden que disfrutes de la comodidad y el confort en los desplazamientos. En el modo Individual puedes ajustar la gestión del motor, la dirección, el Start@Stop y la intensidad del climatizador, combinándolos entre ellos. Para los más caprichosos… entre los que me incluyo. Me encanta que me brinden esta posibilidad.

Partiendo de la base de que un coupé de dos puertas, y más de una marca Premium como Mercedes, debe ser un chute de adrenalina que te impida dejar de conducir/pilotar hasta el final del tanque de combustible –fantásticos 66 litros, por cierto-, este Mercedes 220d no hace honor a esta máxima. Es un coche cómodo para viajar, un coche con el que abrirás bocas a tu paso por su belleza… pero tendrás que apretar mucho los dientes y el acelerador en modo Sport+ , llevando el motor altísimo de vueltas y quitar el control de tracción para que esa tracción trasera te haga sonreír de verdad… y aún así será difícil que experimentes sensaciones que puedes lograr con coches más ligeros, potentes e incluso baratos, como el Subaru BRZ, por poner un ejemplo, que también es un coupé de dos puertas.

Foto Mercedes C Coupé

Eso sí, echa un ojo a la siguiente sección, porque en catálogo hay un buen surtido de motores que fijo van a sacar esa sonrisa que este bello percherón de gasoil te va a regatear.

Diseño

Interior y vida a bordo

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA: MERCEDES CLASE C COUPÉ 220d. Elegancia deportiva sin prestaciones

Categoría: CoupéPortadaPruebasSegmentoSin categoría
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1 comment

  • No estoy del todo de acuerdo con tu titular, creo que no faltan prestaciones, supongo que mas bien sensaciones acordes con su imagen coupe, no he llevado nunca este coche, ni tampoco un c sedan, pero sí un a5 diesel de similar potencia o un 320d que sin ser coupe es mas similar por configuración y claramente son coches confortables para viajar y con buenas prestaciones, pero no deportivos, particularmente el audi, pero no creo que sea cosa de correr mas, si no de como corre un diesel, un disel resuelve todo a golpe de par, y no es fino, particularmente me desagrada que un coche caro suene tan tosco como cualquier utilitario diesel y trasmita vibraciones al ralentí y un feo sonido al acelerar y un rango pequeño de uso con momentos de vacio… creo que es eso lo que falla, lo que al final te deja la sensacion de que son coches mas para el posrureo que para el disfrute, por que igual un simple c200 sedan gasolina que cuesta mucho menos, sale mas rentable gastando más y sin ser mas rapido da un placer al volante que este no tiene.

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