Diseño

El Subaru XV tiene una figura bastante reconocible. Lleva más de cuatro años en el mercado y poco a poco, paso a paso, se ha hecho su hueco en el mercado. No ha necesitado de estridencias –dejando el color azul (Hyper Blue) de nuestra unidad de pruebas a un lado- para llamar la atención del comprador. Sobrio, sencillo, dos volúmenes, como un compacto tradicional, pero que destaca por una altura al suelo algo mayor de lo habitual. Lo vemos, si somos un poco perspicaces, en la distancia que hay entre la parte superior de los neumáticos y la inferior de la carrocería justo encima de él.

Foto Subaru XV

El código de diseño está cortado por el mismo patrón que el de sus hermanos. Los Subaru son bastante reconocibles y estas señas de identidad definen a la marca y recalca sus puntos fuertes con unas llantas de 17 pulgadas ‘muy Subaru’, la altura al suelo y un buen puñado de detalles, como su zaga muy elevada en su parte inferior para mejorar su paso por terrenos difíciles.

Visto de frente, se asemeja un poco a su hermano mayor el Subaru Forester, aunque en este caso su condición 4×4 es mucho más evidente, con una configuración mucho más alta y unas cotas de ataque y vadeo superiores a este pequeño gran SUV medio que ahora probamos.

La parrilla no es muy grande, cruzada de lado a lado por una barra cromada algo curva abrazando en medio el logo de las estrellas, característico de la firma japonesa. Sus grupos ópticos también son muy compactos, parece que mira un poco hacia arriba, como sacando el labio superior. Se ha rediseñado la zona de los antiniebla, así como su parte inferior, donde luce una protección gris para reforzar aún más su aspecto campero.

Foto Subaru XV

La parte trasera puede que sea la que más ha cambiado. Ha perdido redondeces y ahora tiene más ángulos, un pelo más radical. Los pilotos tienen una forma casi idéntica a la anterior, pero ahora se apuesta por el plástico transparente en la mayoría de su superficie, lo que contrasta aún más con el rojo led de las luces de freno. El alerón superior también gana un par de centímetros como poco, y también las defensas inferiores ganan en aparatosidad. Y sin embargo, esta trasera nos gusta más aún que la de antes, que era más sobria y sosa.

Visto de lado, nos damos cuenta de que nuestra unidad de prueba ha perdido los raíles del techo, presente antes del facelift en bastantes de los acabados. Esto, sin embargo, no le hace perder ni un ápice su aspecto campero. La gran distancia que hay entre las ruedas y el voladizo superior y los refuerzos aquí y allá, nos da idea de lo que será capaz de hacer fuera del asfalto. Mucha chapa y poco cristal, también desde esta perspectiva, lo que aumenta su imagen robusta y capaz.

Interior y vida a bordo

En marcha

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

 

 

PRUEBA: SUBARU XV. El que sabe, Subaru

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