Diseño

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El Jeep Renegade no gusta a todo el mundo. Al menos por fuera. Su diseño es un tanto peculiar. Se enmarca a medias de los segmentos B-SUV y C-SUV. Sus 4,23 metros le sitúan en el corazón de dos segmentos que han crecido entre el 40 y el 47% en el último año y que acapara una de cada cinco ventas en nuestro país en el último año.

El primer fruto nacido enteramente tras la unión de Jeep y FIAT se fabrica en Italia, primera vez que ocurre con un Jeep, que tradicionalmente se ha diseñado y ensamblado en sus plantas de Estados Unidos. Las líneas del Jeep Renegade están a caballo entre la modernidad y el clasicismo de la marca de las siete barras en la parrilla.

En ningún caso se ha querido perder de vista que se trata de todo un Jeep, y a pesar de que tiene versiones 4×2, estamos, ya lo veremos, ante un pequeño todoterreno muy capaz, que puede llegar a tener –en su versión trailhawk- un ángulo de ataque de 30 grados, un ángulo de salida de 34 grados, y un ángulo ventral de 24, con lo que queda claro que en uso off road no va a tener problemas.

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La primera inspección visual del exterior nos genera alguna duda, por sus formas cuadradas con las aristas redondeadas. Parece que está hecho a base de cubos y justo donde las líneas se juntas se han suavizado o redondeado. A muchos les parecerá un coche feo, pero a nosotros nos parece un coche fresco, atrevido, juvenil, con ciertos guiños a ese público femenino al que, hasta ahora, Jeep le parecía una marca muy ruda y varonil.

La delantera conserva la parrilla con 7 vanos, pero muy redondeado todo, muy suavizado, hasta la mirada de los faros parece la de un perrillo faldero expectante a la espera de las indicaciones de su amo. Tiene el capó muy alto, y las defensas negras inferiores son rotundas, muy grandes. Desde aquí ya notamos que los retrovisores, cuadradotes, son enormes y aseguran buena visibilidad hacia atrás.

Visto de lado seguimos con las formas cuadradas con terminaciones redondeadas. Se nota que tiene bastante altura al suelo y mucha distancia entre la parte superior de las ruedas y los pasos de las mismas. Nos mola el vinilo de la puerta, las barras cromadas en el techo y el pequeño alerón superior, que le da una deportividad que siempre se agradece casi en cualquier carrocería. También las llantas de 18 pulgadas lucen fenomenal, aunque de serie son de 17, estas son un extra. Detalles como la boca de llenado de combustible sin tapón son muy positivos.

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La zaga parece simple, pero gracias a sus pilotos traseros, es quizá la parte que más me gusta. Con las antiguas garrafas militares para el combustible como referencia, aparecen los grupos ópticos, cuadrados, encastrados en plástico negro, con una cruz blanca en el medio del rojo más fuerte que puedas imaginar. Nos encantan, como que aparezca el emblema de Jeep, las siete barras con los dos faros, en los sitios más insospechados del coche. Bravo. La defensa negra inferior sigue siendo muy prominente, y la luna negra también le da la seriedad necesaria al conjunto.

El Jeep Renegade no está basado en ningún FIAT existente. Una plataforma nueva y propia, pensada para la tracción 4×4, es clave para un producto en el que Jeep y el Grupo FIAT tiene puestas muchas esperanzas para rejuvenecer y feminizar su bolsa de clientes. Y de ella se beneficia, ya lo hemos dicho, el Fiat 500X, que tanto nos gustó en su prueba hace unos meses.

Interior y vida a bordo

En marcha

Motor, acabados y equipamiento

Conclusión

Galería

PRUEBA: JEEP RENEGADE. Un pequeño, gran y auténtico Jeep

Categoría: 4x4PortadaPruebasSegmentoSUVTodo Terreno
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