Foto Infiniti Q30

En Infiniti se frotan las manos. Llega el Q30, un coche con el que por fin van a vender de verdad, en cantidad. Basado en el Mercedes GLA, con variedad de motores y desde un precio imbatible, 23.900 euros, la marca de lujo de Nissan se va a hacer un hueco real en el mercado. Presentación y contacto con el nuevo Infiniti Q30.

Inifiniti es una marca joven. Nace hace 25 años pensando en el mercado americano, principalmente. En 2015 han vendido más de 214.000 coches en todo el mundo, y el escopetazo real lo va a dar este Q30 que tan buena pinta tiene. Infiniti se ha fijado ahora Europa como objetivo, donde están presentes desde 2008. Cinco fábricas en el mundo, una de ellas en Sundarland, Gran Bretaña, son claves en una expansión que sigue los pasos marcados. El Q30 es el primero de tres bombazos este año. QX30 y Q60 son los siguientes best-seller que ya tienen preparados.

Foto Infiniti Q30

El Infiniti Q30 llega con dos personalidades. Una Sport, más cercana al suelo, con 1.465 milímetros de altura, mientras que la Premium Tech tiene tres centímetros más. En ambos casos la carrocería mide 4,42 metros de largo y a pesar de que está basado en el GLA, un SUV C, Infiniti lo quiere situar frente a los compactos Premium tales como Audi A3, Mercedes Clase A, BMW Serie 1… más que nada, para hacer hueco al QX30, que será más descarado en su apuesta campera.

Este Q30 de Infiniti se puede definir como un vehículo compacto de cinco puertas y cinco plazas, con carrocería portante fabricada totalmente en acero. Dos motores diesel, tres gasolina, tracción delantera o integral a elegir, lo mismo que el cambio, manual o automático de doble embrague. En la marca lo definen como un Segmento C plus, aunque el maletero no es su fuerte, con 370 litros de capacidad.

Si hablamos de motores, tenemos cinco opciones. En gasóleo, un conocido 1.5 de 109 CV que comparte con el GLA, que se puede combinar con cambio manual y automático. El 2.2 de 170 CV también puede combinar ambos cambios. El primero es el que rompe el mercado con 23.900 euros, mientras que el segundo, con cambio automático, sale por 33.900 euros y tiene opción de montar la AWD. En gasolina, los conocidos en el Mercedes GLA también, de 122, 156 y 211 caballos, 1.6 los dos primeros y 2.0 Turbo AWD y DCT el más potente, que empieza en los 42.900 euros. La opción más económica en gasolina arranca en 24.900 euros.

Foto Infiniti Q30

Si toca el turno de hablar de acabados, tenemos 4 opciones, Q30, Q30 Premium, Q30 Premium Tech y Q30 Sport. Si los combinamos con los motores disponibles, en función de potencia y equipamiento, hay disponibles hasta 17 versiones disponibles.

Lo más evidente, lo innegable, es que en el diseño del Q30 se ha tirado la casa por la ventana, creando una carrocería irresistiblemente atractiva. Cromados satinados, lacados negros, pinturas premium, angulaciones por doquier, incluso en puertas, líneas marcadas… y en el interior, aunque el recuerdo del GLA es imborrable, cueros, napas, controles activos de ruido para reducir el que viene de fuera (en motor 2.2)… detalles de auténtica marca que quiere comerse el mercado.

El trabajo en el Q30 ha sido mucho y evidente. Se ha dotado de mucha rigidez al chasis, la dirección se ha preparado para reducir esfuerzos, los asientos rebajan tensión en la columna, no faltan dispositivos de seguridad o de ayuda a la conducción como advertencia de colisión frontal, control de crucero inteligente, asistencia de aparcamiento, reconocimiento de señales de tráfico, luces led, aviso de ángulo muerte, cambio de carril…

Foto Infiniti Q30

Además de precios muy ajustados, Infiniti ofrece la opción de hacerte con el nuevo Q30, que ya está a la venta, por 195 euros al mes, siempre con tres años de garantía. Como datos a tener en cuenta, Infiniti no contempla versiones híbridas ni plug-in, espera vender 1.500 unidades el primer año en el mercado, y el valor residual de este Q30 se calcula que está un punto por encima del BMW Serie 1 y a la par que el Audi A3, algo que sabrán valorar las agencias de renting y flotas.

CON EL INFINITI Q30 POR LÉRIDA, BAQUEIRA… PIRINEO EN ESTADO PURO

Hemos conducido hasta tres unidades distintas del Infiniti Q30 durante algo más de 400 kilómetros. Nos hemos centrado en las dos mecánicas diesel, seguro las más demandadas, para poder daros las primeras impresiones con conocimiento de causa. Las reviradas carreteras que van de Lérida a Baqueira y viceversa, con especial atención a puertos de montaña como la Bonaigua, e incluso algo de nieve, no sólo agua, en la calzada, han sido una piedra de toque espectacular para empezar a pillar el punto a un Q30 que, seguro, va a dar mucho que hablar.

Lo primero que hay comentar es el apartado estético y, francamente, en los últimos años pocos coches de un precio asequible me han impactado más que este. Pocos… por no decir ninguno. El trabajo del departamento de diseño de Infiniti es de ovación y vuelta al ruedo. Mires por donde lo mires, si eres de los que aprecias este trabajo, te deja sin aliento. Por delante puede ser más ‘normal’, menos arriesgado, con menos agresividad, a pesar de sus ojos rasgados, su gran parrilla trapezoidal, sus hendiduras –tomas de aire- en la zona inferior englobando los antiniebla… es un ejercicio de estilo fenomenal.

Foto Infiniti Q30

Pero es que si lo miramos por la parte trasera… reconozco que a mí, personalmente, me deja sin aliento. No puede ser más bonito. Elemento a elemento… es increíble la consecución del objetivo de belleza, con el aleroncito superior, con esas curvas justo cuando acaba el habitáculo, su pequeña luñeta, los grupos ópticos estilizados y unidos por una línea cromada convexa, y más abajo, unidos por una parte inferior en negro piano, dos escapes que le otorgan una deportividad que deja sin sentido. El todo es espectacular, con protagonismo para unos pilotos traseros realmente espectaculares. Y la línea lateral, con esas imprimaciones en la chapa de puertas y pasos de rueda, esos nervios marcados… sencillamente precioso.

En cuanto a la conducción… sólo podemos decir que se nota que la base del coche es más que buena y se nota que es duro, compacto, firme, bien acabado, con un chasis que acomoda con satisfacción todos los elementos introducidos y la conducción es realmente agradable. Pero antes de profundizar de este tema, tenemos que pasar al interior… y cuando lo hacemos, nos damos cuenta de que se respira Mercedes y GLA por todas partes. Es innegable, en Infiniti no tienen reparos en reconocerlo… y es que no podrían ocultarlo, ya que hay un montón de elementos comunes. Los asientos deportivos, el cuadro de mandos, el plafón del techo, las grafías, el volante multifunción… ¡hasta la llave es la misma que las de los vehículos Mercedes!

En la consola central hay algo de botonería también made in Mercedes, aunque también hay elementos propios y alguna cosa de factura propia. El navegador, por ejemplo, los cuidados materiales, la palanca del cambio y el mando principal del navegador… todo esto es de Infiniti, aunque también hay que decir que este último mando, la ruleta del navegador, queda situada muy atrás y tienes que forzar el brazo y la muñeca para poder operar con ella. Habría que resituar un poco más adelante con urgencia. Los cueros, las napas, las telas… materiales y ajustes son inmejorables, aunque si me dan a elegir, apostaría en gamas bajas por tela y en las altas por napa, con un tacto, de primeras, fenomenal.

Foto Infiniti Q30

A pesar de sus 4,42 metros, tenemos que decir que, en cuanto al espacio, las cosas se pueden hacer mejor. Las ansias de hacer un coche bajito, pero con mucha altura al suelo, ha compactado el espacio a todos los niveles. Las plazas traseras van un pelín justas. Incluso el conductor, a poco que pase del 1,80 metros, tendrá la cabeza peligrosamente cerca del techo. En cuanto al maletero, los 370 litros no están mal, aunque son mejorables, es la verdad, sobre todo cuando es más largo que la competencia teórica y práctica.

Nuestra primera toma de contacto es con el 2.2 diesel de 170 caballos y tracción a las cuatro ruedas, con cambio automático. Todo encaja a la perfección y nos parece la combinación perfecta de todo lo que hemos probado. El cambio automático de doble embrague y siete velocidades es sensible al pedal del acelerador y trabaja con rapidez y eficiencia. La dirección es perfecta y la sensación sobre el asfalto es de poder ir mucho más rápido de lo que dicta la normativa legal de tráfico gracias a su potencia y agarre. El consumo pasa ligeramente de los ocho litros a los cien km, pero teniendo en cuenta la orografía y la experimentación en la conducción, lo damos por bastante bueno. Por cierto, al igual que en l GLA, la diferencia entre los modos Sport y Eco no son muy grandes, pero sí evidentes, en todos los sentidos.

Con el 1.5 de 109 caballos el 99% de las sensaciones se reafirman. El propulsor se muestra solvente en casi todo el recorrido. Asociado a un cambio manual de seis velocidades, que cumple con creces, disponemos de potencia suficiente para disfrutar de la conducción, aunque con la referencia cercana del 2.2 de 170 CV, es imposible echar de menos al que tiene más poderío.

Foto Infiniti Q30

Dependiendo de la orografía, la carretera secundaria y el número de pasajeros, podría tener alguna pega mayor en cuanto a potencia justa, pero la verdad es que el motor entrega con progresividad todo lo que tiene y, además, consume algo menos que el 2.2 de manera holgada. Es difícil llegar a los 7 litros en una conducción mixta, siempre respetando los límites de la vía. Comentamos algo puntual de la segunda unidad del 1.5 que tuvimos la oportunidad de conducir, y son pequeños ruidos aerodinámicos a partir de 100 km/hora en ambas ventanillas delanteras.

En resumidas cuentas, tenemos muchas ganas de someter a prueba en nuestros recorridos habituales a un coche que va a situar, definitivamente, a Infiniti en el mapa. Un coche con una base inconfundible, más que probado y mejorado, y con una estética espectacular.

Óscar González Soria – oscargonzalez@revistadelmotor.es

CONTACTO: INFINITI Q30. Infiniti, ahora sí

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