EN MARCHA

No nos andamos con medias tintas, sensaciones encontradas son las que hemos experimentado al conducir durante varios cientos de kilómetros este Kia Cee’d 1.0 T-GDi de 120 caballos gasolina. Por un lado, si eres de los que vas tranquilo en el coche, si no tienes prisa para ir a ningún lado y lo que buscas es, sobre todo, una conducción suave, fácil y agradable, podemos llegar a un acuerdo con este Cee’d. Sin embargo, el motor no nos ha parecido que esté a la altura de los demás tricilíndricos del mercado. Hasta ahora, todos los que hemos conducido son bastante gastones y con un margen de utilización óptimo de revoluciones mínimo, a excepción de los que montan BMW y MINI.

Foto Kia Cee'd 2016

En cuanto a refinamiento y sonoridad, no hay nada que reprochar a este tres cilindros de Kia. Sin embargo, en cuanto a Par motor y a consumo, lo sentimos, hay mucho trabajo por hacer. Mucho. Para ponernos aún más en antecedentes, el coche, oficialmente, pesa 1.258 kilos. Para dar aún más datos, los primos hermanos de Kia, Hyundai, no montan estos motores en el coche homólogo, el i30, sí lo hacen en los i20, más pequeños y livianos… y por algo será.

Poniendo por fin todas las cartas sobre la mesa, hemos de decir que el motor requiere siempre estar por encima de las 4.500-5.000 vueltas para poder tener caballos mínimamente disponibles para afrontar una aceleración medio decente o un adelantamiento. Por debajo de las 2.500 rpm, el motor está tan muerto que en la mayoría de las ocasiones, fruto de la impaciencia, acabarás por bajar una marcha para ganar velocidad con algo más de intensidad.

Pero claro, si llevas el motor, habitualmente, entre las 4.000 y las 6.000 rpm, te puedes figurar cómo subirá el consumo. Nosotros, palabra de honor, hemos conducido el máximo del tiempo posible a punta de gas, economizando cada gota de gasolina al máximo posible, cambiando de marcha en cuanto podíamos… y hemos sudado tinta para bajar, por muy poco, de los 8 litros a los 100 km. Estamos hablando de un pequeño motor de 998 centímetros cúbicos, tres cilindros y 120 caballos de potencia gracias a un turbo.

Foto Kia Cee'd 2016

Menos mal que el cambio va de lujo, sino sería casi un infierno para los que nos gustan los coches reactivos y con cierta presteza a la hora de responder a las órdenes del pedal del gas. Para colmo de colmos, en nuestra unidad no funcionaba correctamente el Intelligent Stop and Go y las posibles décimas de combustible que pudiéramos ahorrar no se reflejan en el cómputo global. Sin duda alguna este detalle es algo achacable, exclusivamente, a nuestra unidad de pruebas.

El motor, perezoso y sin demasiada elasticidad ni potencia en bajos ni medios, no menosprecia en nada el nivel de confort del Kia Cee’d a nivel de suspensiones y amortiguación. Nos ha gustado mucho la comodidad y la insonorización de un vehículo que, además, goza de un precio realmente remarcable para lo que te ofrecen a cambio. Suspensiones muy válidas para el día a día, cómodas y confortables para un coche muy ágil en ciudad y con buen radio de giro, combinadas con un tarado firme a la vez que permite mantener velocidades legales en autovía con un placer de conducción realmente elevado. La suspensión ha sufrido un minucioso ajuste, lo que se traduce en una gran comodidad, incluso en carreteras en mal estado; asimismo, viene equipado con materiales de aislamiento acústico para reducir al mínimo el ruido y las vibraciones.

No faltan sistemas de asistencia a la conducción que te ayudarán a mantener el control. El VSM (Sistema de gestión de Estabilidad)  trabaja junto con la dirección asistida para hacer que el coche mantenga la estabilidad mientras frenas y tomas las curvas, especialmente en las carreteras mojadas y deslizantes. El EBD + BAS es la distribución electrónica de frenado que permite mantener un frenado más uniforme cuando cambia la distribución de la carga y del peso del vehículo, ya que equilibra la presión del freno. El sistema BAS detecta una frenada de emergencia en función de la rapidez con la que el conductor acciona el pedal del freno; al instante aplica la máxima potencia de frenado, lo que contribuye a reducir la distancia total de la frenada.

Foto Kia Cee'd 2016

No podemos dejar de mencionar el Flex Steer (Ajuste de Asistencia de la Dirección), con la que puedes adaptar la dureza de la dirección con tu estilo de conducción. No falta tampoco el ESC (Programa Electrónico de Estabilidad) para casos en los que, si tienes que frenar bruscamente, este sistema aplicará la fuerza de frenado idónea a cada uno de los neumáticos. Además, reduce la potencia del motor para ayudarte a mantener el control y devolver el coche a su trayectoria.

Por último, de manera general, suelen ser necesarios entre 18.000 y 20.000 kilómetros al año para amortizar la inversión en un vehículo diesel frente a su homólogo en potencia en gasolina. En este caso concreto, las opciones de gasoil del Cee’d van tan bien, incluso diría que el 1.6 CRDi de 90 caballos está tan optimizada y comprobada, que sería nuestra opción de ir justos de presupuesto. Si anduviésemos un poco más boyantes, el motor de 128 caballos que probamos hace escasas semanas en su primo el Hyundai ix-20 es tan solvente y poco gastón, que también sería una elección excelente para esta caja.

PRUEBA: KIA CEE’D. Coherencia «made in Corea»

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