El Dacia Sandero es la respuesta de la marca rumana en la Europa Occidental para quien necesita un coche básico a buen precio sin renunciar a demasiadas cosas. El Sandero pinta muy bien por fuera, pero hay que analizar también lo que no se ve. Hacemos 1.700 kilómetros con el Dacia Sandero Stepway y te contamos todo lo que no se ve a simple vista.

Video prueba:

Muy pocos os habéis dado cuenta, pero si te fijas con atención, verás que te rodean muchos más Dacia de los que imaginas. Nos llaman la atención los deportivos, las berlinas Premium… y estos pequeños Dacia nos pasan inadvertidos. En los siete días que hemos conducido el Dacia Sandero Stepway hemos agudizado nuestros sentidos y nos hemos dado cuentas de que Logan, Duster y Sandero pueblan nuestras calles y carreteras en un viaje sin retorno, sin vuelta atrás. La firma rumana, bajo el paraguas de la alianza Renault-Nissan, ha dado con la clave para lograr unas ventas cuantiosas, ofreciendo a cambio coches más prácticos, vistosos y funcionales que cualquier otra cosa.

Dentro de un Dacia Sandero Stepway, dentro de cualquier Dacia, no busques tecnología, diseño o calidad. No los vas a encontrar. Como dijo una vez Jeremy Clarckson a bordo de un Weissman, he estado en camas con más equipamiento que este coche. En más de 40 años, lo que no puedo decir es que en todas las camas que he dormido ha habido más comodidad que en este Sandero Stepway. Las camas de abuela con colchones de muelles que hace tiempo que dejaron de estar firmes no son rival para este Dacia, pero lógicamente este coche está por debajo en calidad de cualquiera otra con las que compite. Sin embargo, también hemos encontrado cosas positivas en un coche low cost que te permite moverte con facilidad y economía de medios sin demasiados problemas.

Entramos en materia y lo primero que tenemos que decir es que, estéticamente, el Dacia Sandero Stepway aguanta el tipo. No es el más bonito ni el que tiene un diseño más rompedor, ni mucho menos, pero tampoco es una caja de zapatos con ruedas. Su planta, a la luz del sol del atardecer te puede incluso enternecer si eres un poco ‘flojito’… aunque en cuanto te pones al volante tu idílico pensamiento cogido por alfileres se perderá en la lejanía, machacada por la realidad.

Dacia Sandero Stepway

El Look Stepway que consiste en añadir protecciones inferiores delanteras y traseras en cromo satinado, barrras de techo en negro/cromo satinado, stripping Stepway, faros delanteros oscurecidos y  un poco más de altura al suelo, es el más elevado de los cuatro que tiene el Sandero, junto al Base, Ambiance y Laureate. En Dacia, es opcional el acabado Stepway en otros dos modelos además del Sandero, y son el Dokker y el Lodgy. Alucina.

Con un motor de 75 caballos gasolina el Base está incluso por debajo de los 8.000 euros. Dos opciones en cada alimentación, 75 y 90 caballos gasolina, 75 y 90 caballos diesel. También hay versiones con GLP. Nuestra unidad, responde al más elevado y caro de todos, el 1.5 dCi 90, que cuesta 12.630 euros. Con los extras que ves en las fotos y en el vídeo, 13.971 euros, lo que le sitúan en un precio similar al de muchos sus rivales. Por este precio, empieza a merecer menos la pena, sinceramente.

La altura al suelo, las barras del techo, los plásticos claros y oscuros que mejoran su presencia exterior… no se le puede negar cierto toque pintón al coche de la semana, pero si alguien no reconoce la marca, por desgracia, en este país marquista y con ‘marquitis’, en cuanto vean el logo de Dacia torcerán imperceptiblemente el gesto. Es lo que hay en nuestra querida España.

Por dentro la cosa no mejora. Es más, diría que empeora. A pesar de los extras, como el navegador táctil, que cuesta 857 euros en combinación con el aire acondicionado, o los 151 del dispositivo de velocidad de crucero o el limitador de velocidad, el aspecto interior del Dacia Sandero Stepway no invita al optimismo. El plástico duro de tacto rugoso y poco amigable lo invade todo. Detalles aquí y allá te recuerdan a los Renault Clio de los 90, o incluso modelos anteriores de la firma gala. El tacto del volante es terrible, y al cuadro de mandos no se le puede acusar de superfluo. Es más, parece que han llevado tan a rajatabla lo de tener solo la información básica, que por no poner ¡no le han puesto ni un ordenador de a bordo de serie! Imposible saber, a no ser que lo calcules a ojo, la velocidad media de un trayecto o lo que has consumido. Ni un parcial B tienes. Eso sí, esferas limpias, fondo negro, números en blanco, y todo facilidad para ver a la primera la escasa información que hay.

Dacia Sandero Stepway

El salpicadero no puede ser más austero, todo plástico, nada de combinación de tejidos o materiales. Es lo que hay. Los aireadores son redondos, los que ya había en el SEAT 124 de principio de los 80. La consola central es básica, con ruletas y teclas que parecen no haber evolucionado en 30 años. Incluso la palanca del cambio es idéntica a la del primer Renault Mégane. Y ya ha llovido. Si no fuera por el extra de los botones en el volante de la velocidad de crucero, la cosa sería bastante triste. Todo gris oscuro.

Y los asientos van en consonancia. No es regulable en altura, y da la impresión que vas bastante alto al volante. Como el aro no es regulable ni en altura ni en profundidad, o te apañas… o te apañas. No hay otra. La tapicería tiene un tacto bastante ‘unfriendly’, muy artificial, y la banqueta y el respaldo son más duros de lo que podrías esperar. En cuanto llegues a zona de curvas te darás cuenta de que los laterales apenas recogen tu cuerpo. Es posible que no te des cuenta de estas cosas en una conducción diaria rutinaria, aséptica… insulsa. Pero a poco que te salgas de lo habitual, si eres de esos… pues te desesperarás. Para colmo de colmos, no esperábamos milagros con un coche de 4,08 metros de largo (el Stepway mide tres centímetros más por las protecciones plásticas), pero el espacio interior no es de los mayores de la categoría. Es verdad que la altura al techo es muy decente, pero un adulto tendrá problemas para no dar con las rodillas en los asientos delanteros. Los 320 litros de maletero deberían ser suficientes para una pareja, complicado si son más los pasajeros que llevan equipaje.

Dinámicamente, hemos querido poner a prueba de verdad al Dacia Sandero Stepway. No lo harán muchos, pero aprovechando que llevamos el motor más potente y menos gastón de la gama, simulamos una escapada tipo a la playa desde Madrid. 500 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta para comprobar si es una buena idea sacar al Dacia de su entorno habitual, la ciudad y los trayectos cortos diarios para no tentar a la suerte.

Es en un viaje de este calibre cuando de verdad te das cuenta de cómo va un coche de este tipo. Y hemos sido clementes, haciendo el desplazamiento con sólo dos personas. No me quiero imaginar los problemas añadidos al viaje con dos personas más a bordo, sean niños u otra pareja.

Dacia Sandero Stepway

La teoría está más o menos esbozada, ya hemos dicho que por fuera el coche, estéticamente, puede aguantar el tipo pero que por dentro se podía cuidar un poco más sin tener que invertir demasiado dinero. La sensación visual es casi peor que la táctil, y tampoco vamos sobrados de espacio. Sólo la factura, algo más baja que los coches de la competencia puede hacer merecer la compra a no ser que en su prueba dinámica podamos decir lo contrario… y no podemos.

Es difícil empezar por un lado u otro, o encontrar cosas positivas. Quizá el consumo, calculado de la manera más vieja de la historia, echar equis litros y hacer la regla de tres con los kilómetros recorridos –te recuerdo que no hay ordenador de a bordo- es lo único que te puede hacer sonreír, pero tampoco mucho, por culpa de unas cifras homologadas completamente irreales que dicen que en consumo mixto el consumo es de 3,8 litros y tú, después de echar 47 litros y llegar al punto justo en el que estaba cuando repostaste, 850 kilómetros después, te das cuenta de que el consumo está en torno a 5,5 litros a los 100 km, cosa que no está nada mal, pero lejos de lo que dice la marca oficialmente. Además, hicimos bastante autovía en este tiempo, aunque no hicimos ascos a callejear y soportamos algún pequeño atasco… y por cierto, el dispositivo de parada y arranque del motor aún no ha llegado al planeta Dacia, por lo que no puedes dejar de consumir y emitir CO2 a la atmósfera.

Si esto es lo bueno… ¿cómo será lo menos bueno? Pues aquí va. Las suspensiones son bastante flojitas. Muy cómodas para el día a día entre baches en la urbe, pero un poco mejorables cuando quieres salir de la ciudad y la carretera se retuerce. Con sólo cinco marchas te verás impidiendo meter la ‘sexta’ en el último momento y rezando para que no hayas metido la marcha atrás. El cambio no va mal y eso es un buen punto a señalar. Los frenos no son la panacea, los tambores traseros ayudan bastante poco a los delanteros, aunque aquí jugamos con la baza de la tonelada escasa que pesa nuestro Sandero Stepway.

Dacia Sandero Stepway

Si nos conformamos con el consumo en autovía a ritmos legales, seguro que no te conformas con la rumorosidad que se percibe en el interior del habitáculo a ese ritmo. Tanto aerodinámica como proveniente del motor, se cuela mucho ruido en el interior, y para escuchar algo el sistema de audio hay que ponerlo, como poco a la mitad de su power. Eso sí, tampoco esperes un equipo de radio para tirar cohetes, pues la calidad también es muy mejorable. Incluso el navegador es un poco desesperante, con su zoom automático imposible de quitar y su grado de ‘tactilidad’ bastante arbitrario.

En autovía todavía puedes conducir más o menos relajado, pero se me ocurrió hacer un tramo por la antigua NII, entre Zaragoza y Lérida, conocida entre los conductores profesionales por su gran densidad de tráfico pesado; camiones y camiones para dar y regalar. Realizar un adelantamiento en estos tramos es un auténtico acto de fe. Y eso que estamos con el propulsor de 90 caballos. No queremos ni pensar qué pasaría con el de 75. A partir de 2.000 rpm encontramos algo más de alegría, pero efímera. Todo se explica viendo lo que la marca dice oficialmente que tarda en arrancar de cero y ponerse a 100 km/hora. La friolera de 14,6 segundos. Mucho más que mucho, muchísimo más que más.

Si analizamos al detalle este Dacia Sandero Stepway podemos contestar a muchas preguntas. Nos daremos cuenta de que hay una tecla ‘Eco’ que no cambia sensiblemente ningún parámetro del coche. Pero no todo es malo. Nos sorprendemos de comprobar que los neumáticos de nuestra unidad son todo unos Michelin Energy Saver. Nos preguntamos si vienen de serie o sí es sólo en las unidades de prensa. También nos gusta ver que el navegador nos avisa de los radares fijos y de su velocidad. Muy bien. También nos gusta el hueco vacía bolsillos en lo alto del salpicadero, aunque las cosas no van a ir sujetar ahí. Incluso hay un simbolito en el panel de instrumentos, heredado de los Renault, que te invita a cambiar de marcha.

Dacia Sandero Stepway

No deberíamos mencionarlo, se sobreentiende en otros coches, pero aquí hay que decir que disponemos, de serie, con ABS, 4 airbags, cierre centralizado, elevalunas eléctricos… y el aire acondicionado ya se paga aparte. Nos gusta mucho que tarda poco, poquísimo, en coger temperatura el habitáculo gracias a una potente calefacción. A cambio, habríamos puesto los botones de los elevalunas en la propia puerta, no en una zona baja de la consola central, poco apropiado. También hacía siglos que no veíamos unos espejos retrovisores con patilla para regularlos manualmente. Aunque es un extra, podemos tener entrada USB y sistema bluetooth por 205 euros, o rueda de repuesto si pagamos 98 más.

A pesar de ser conscientes de lo que estamos conduciendo, nos encontramos con una antena de radio en el techo de las de toda la vida. Además, si la inclinas por aquello de la aerodinámica, golpeará con el techo al más mínimo bache, un horror. Más tiempo hacía que no veía un claxon situado en el intermitente izquierdo. Qué recuerdos de aquel Renault 12 TS de mi infancia. Para rematar el dispositivo de velocidad de crucero, funciona bien, pero es una pena que, a 120 km/h, la más leve pendiente haga perder velocidad y tengas que mirar con frecuencia por los retrovisores para no entorpecer el tráfico.

La prueba se ha realizado en la primera semana de invierno, y hemos de confesar que nuestra unidad, con poco más de 5.000 kilómetros, durmiendo en garaje, algún día no ha arrancado a la primera, sí a la segunda.

El contrapunto de Antonio Guzmán

Alguno se va a escandalizar con esto, pero para mi el Sandero Stepway me hace gracia, me parece un coche lógico. No es un coche pensado para los que disfrutan conduciendo, sino para los que solo quieren desplazarse de un punto a otro. Estoy seguro que son los que cogen la ropa interior por lotes o se compran el tomate frito sin mirar la marca, solo cogiendo un bote porque es rojo. Con esa premisa cualquier coche les vale y para esto el Sandero Stepway es perfecto. No es un coche emocionante, ni tampoco es apetecible, pero tiene una estética lograda, incluye un equipamiento digno y salvo por unas prestaciones más bien pobres, es un coche que cubre el 90% de las pretensiones de movilidad de la gran mayoría de los conductores.

Además es un coche sencillo, pero no quiere decir que sea básico. A muchos les recuerda a los coches de los años 80, pero se ve que no se acuerdan de cómo eran esos coches, porque el Sandero Stepway es mucho mejor que cualquiera de los utilitarios de aquella época. Mucho más seguro y de mejor calidad que aquellas cajas de muertos de los 80. Para mí es una compra acertada para los que no presumen de coche pero necesitan uno para el día a día. El Sandero se muestra como un coche digno a un precio imbatible.

Con la mano en el corazón

Un coche muy básico, el que más del mercado nacional, diríamos sin mucho temor a equivocarnos. Juega su baza con el precio para ganar adeptos y parece que ha calado hondo en esta parte de Europa a tenor de lo que vemos en la calle. Sin embargo, soy de los que piensa que, de poder, juntaría unos euritos más para subir a un generalista. Solo la austeridad, a todos los niveles, justifica la compra de un coche que no destaca por sus detalles o sus atributos. A pesar de todo, entendible y coherente.

Un coche para…

… cualquiera que busque un automóvil básico, para moverse lo justo, y que no te complique la vida. Funcionamiento muy elemental, sin dispositivos tecnológicos que compliquen la vida al conductor. Una imagen actual, coherente, discreta, sin pretensiones. Economía de adquisición y de uso, sin más.

KILÓMETROS PRUEBA – 1.700 kms

PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 25%-15%-60%

RIVALES

Kia Rio, Tata vista, Dacia Logan, Citoen C3, Skoda Fabia, Suzuki Swift, Toyota Yaris, Hyundai i20, Mitsubishi Space Star

FICHA DACIA SANDERO STEPWAY

Cubicaje / Potencia: 1.461 cc / 90 CV

Caja de cambios: manual 5 velocidades

Alimentación: diesel, inyección directa common rail

Longitud / Anchura / Altura: 4.081 / 1.733 / 1.523 mm

Distancia ejes: 2.590 mm

Maletero: 320 litros

Nº plazas: 5

Neumáticos: 205/55 R16

Tracción: delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Tambor

Aceleración 0-100 km/h: 14,6 seg

Velocidad máxima: 167 Km/h

Capacidad depósito combustible: 50 litros

Peso en orden de marcha: 1.083 Kg.

Par motor: 220 Nm

Emisiones CO2: 98 g/Km

Consumos oficiales

Extraurbano: 3,5 l/ 100 Km

Urbano: 4,3 l/ 100 Km

Mixto: 3,8 l/ 100 Km

Bien:

Adquisición económica

Consumo

Estética actual

Menos bien:

Coche anticuado en muchos sentidos, con muchos plásticos duros

Equipamiento escaso, limitado o nulo: ¡viene sin ordenador de a bordo!

Frenos de tambor traseros

Precio: 12.630 euros

oscargonzalez@revistadelmotor.es

PRUEBA: DACIA SANDERO STEPWAY. Un básico para el día a día

Categoría: 4x2PortadaPruebasUrbanoUtilitario
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