El Renault Kadjar llega con todos los argumentos necesarios para ser el número 1 en ventas. Basado en el exitoso Nissan Qashqai, mejora al japonés en diseño y estética, además de contar con precios muy competitivos. El nuevo Kadjar llega arrasando desde el minuto 1 y ya puedes ver miles de ellos por las carreteras españolas. A prueba en Revistadelmotor.es el Renault Kadjar 1.5 dCi de 100 caballos y cambio automático.

Vídeo prueba:

Con la mayor humildad posible, pensamos que somos de los que reconocemos un coche ganador nada más verlo y la impresión que nos ha causado este Renault Kadjar tras una semana de prueba nos obliga a decir que ha llegado al mercado un coche con todas las premisas necesarias para convertirse en el líder, no sólo del segmento en el que se mueve, el de los SUV medios, sino incluso del mercado, por delante de compactos y utilitarios.

A pesar de la excelente impresión que nos ha causado, hemos detectado puntos mejorables de cara a un futuro lavado de cara, con el que Renault terminaría de cuadrar un círculo que, la verdad, la ha salido de maravilla. A pesar de que no hemos entendido que haya tardado tanto en clonar el Qashqai –quizá cláusulas de contrato en la Alianza entre ambas-, Renault ha sabido esperar y moldear a su antojo una pieza que encaja perfectamente en el mercado y que le va a suponer un espaldarazo brutal, bien acompañado por importantes novedades que la firma del rombo va a acumular en poco tiempo, como son el nuevo Espace, el nuevo Talisman, que sustituye al Laguna, y el renovadísimo Mégane.

Renault, una marca de origen francés pero muy unida a España por sus fábricas en nuestro suelo (Valladolid, Palencia, y la de cajas de cambios en Sevilla) necesitaba una inyección de moral como este Kadjar justo cuando empezaba a perder poderío por culpa de una gama con bastantes añitos y que necesitaba una renovación urgente. Con el Espace recién llegado, el Talisman asomando el morro, y el Mégane que vendrá en breve, forman junto al Kadjar un póker deseable por cualquier marca en el mundo. Y sin perder de vista productos como Captur, Clio y en menor medida Twingo, que mantienen la nota sin sobresaltos.

El Kadjar se va a los 4,44 metros sobre la plataforma ya conocida del Qashqai y el acierto viene de parte del equipo de diseño galo, que han sabido captar la esencia del vehículo y, a la vez, responder a las necesidades de una familia media, envolviendo el producto con un vestido casi futurista, pero que le sienta de maravilla al coche.

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A nosotros nos parece una explicación un poco peregrina, la verdad, pero según Renault, la palabra elegida para dar nombre a este modelo viene de la primera sílaba, “kad”, que se inspira directamente del término “quad”, un vehículo todocamino de cuatro ruedas, y la segunda, “jar”, que recuerda al término francés “surgir” (“jaillir”). Parece pillado con alfileres, sinceramente, pero bueno, ahí queda.

Centrándonos en el coche, nos encanta su planta. Mires por donde lo mires, reconoces a un ganador. Armonioso, conjuntado, sus grupos ópticos, desafiantes delante y modernos y arriesgados detrás, en 3D como el Porsche Macan, te dicen sin palabras que estás comprando lo último de lo último. La parrilla es robusta, segura de sí misma, y lateralmente es un coche sin fisuras, compacto, con unas medidas muy habitables. La zaga, seria, con mucha chapa, transmite la idea de durabilidad.

En el habitáculo la sensación favorable se refrenda. En el vídeo que acompaña a esta prueba decimos que el primer Nissan Qashqai, a pesar de su éxito comercial, no nos convenció en absoluto. Los nipones hicieron un gran trabajo en la segunda generación, y tanto a nivel estético como en la calidad percibida del interior mejoraron, incluso la dinámica. Pues bien, lo que vemos nada más subirnos al nuevo Renault Kadjar no sólo nos gusta, sino que nos encanta. Vaya por delante que estamos a bordo de una unidad con el acabado Zen, el más completo y nutrido, que sale PVP por 27.000 euros (25.000 en el acabdo Intens). Es el más equipado de los cuatro acabados disponibles, con lo que puedes calcular que elementos, dispositivos y extras estás dispuesto a sacrificar de lo que ves para configurar el Kadjar que más se adapte a tus necesidades y a tu bolsillo.

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El diseño de este interior nos gusta, no tanto el ensamblaje y la robustez de los distintos materiales. Vaya por delante, para que no haya dudas de nuestra objetividad, que en curvas a izquierdas, cuando tu cuerpo se desplaza hacia la derecha, la pierna choca con el soporte de la consola central, dónde va la palanca de cambios, y los crujidos son terribles. Algo a solucionar de inmediato para no echar por tierra la casi inmejorable impresión recibida.

En línea con el Mégane saliente, el Kadjar apuesta por un cuadro de mandos digital, con una esfera central para el cuentarrevoluciones, dentro la velocidad en números digitales, y alrededor, un montón de datos y medidores, con un aspecto limpio y muy moderno, que satisfará incluso a los que no amen las nuevas tecnologías. No es tan grande como otras pantallas TFT vistas de hasta 12 pulgadas. Es más discreta, pero muy funcional y visual, nos gusta.

El volante no tiene un tacto que enamore, pero el diseño del mismo entra por los ojos. Los botones están bien colocados y son muy aparentes. El salpicadero también tiene formas armoniosas, aunque también la visera parece estar un poco más suelta de lo que debiera. El diseño de los aireadores y la combinación de superficies también es acertada. La integración de la pantalla táctil del navegador en la consola central se sale de la línea impuesta por Clio o Captur, y ésta es más tradicional. De nuevo nos encontramos botones fuera de su sitio habitual, como los de la regulación de la velocidad y la limitación.

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Lo primero que pensamos cuando nos sentamos al volante es que el asiento es algo duro. Al final te acostumbras, pero el acolchado de la banqueta es quizá demasiado firme para lo que es habitual. Los laterales recogen bien y tendrás la sensación, por mucho que bajes el asiento, de que siempre vas un poco más arriba de lo habitual, dominando mejor el entorno al volante. Las plazas traseras sorprenden por su habitabilidad, no hay ningún problema de espacio, y los 450 litros del maletero, con un doble fondo, dan mucho juego a los que necesiten bastante espacio para el equipaje.

En las versiones 4×4 tiene más sentido un elemento que aparece en nuestra unidad, que es un 4×2 sólo con tracción delantera. Un asa para el copiloto, situada en el soporte inferior de la consola central, junto a la pierna izquierda del pasajero, puede resultar de mucha ayuda si vas a utilizar a menudo el Kadjar fuera del asfalto… o con éste en precario estado de conservación. En cualquier caso no molesta y es un punto de diferenciación con respecto al amplio espectro de contrincantes que pugna en su segmento, donde hay varias docenas de contendientes de la enjundia de Nissan Qashqai, Mitsubitshi ASX, Honda CR-V, Hyundai Tucson, Jeep Renegade, Ford Kuga, Volkswagen Tiguan, SsangYong Korando, Range Rover Evoque, Suzuki Grand Vitara, KIA Sportage, Mazda CX-5, Subaru Forester, Subaru XV o Toyota Rav4.

En el plano dinámico las prestaciones del Renault Kadjar, salvo algún detalle puntual, nos han convencido. El nuevo SUV medio de la fábrica francesa goza de unas suspensiones muy equilibradas. No permiten con benevolencia alegrías deportivas, tampoco las pide su motor, pero para el día a día y en todo tipo de terrenos el tarado de las suspensiones es óptimo, premiando el confort y la comodidad ante todas las cosas. Esta circunstancia también es favorable si vamos a sacar de lo negro a menudo nuestro Kadjar.

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El aspecto negativo lo hemos detectado buscando ese punto de deportividad que claramente no tiene y que hemos refrendado en la ficha técnica, al certificar que en el 0 a 100 km/hora, el Renault Kadjar 1.5 dCi de 110 caballos y cambio automático no baja de los doce segundos. De los peores del mercado en este apartado. El más positivo, en cambio, nos compensa más, ya que después de la prueba completa y un uso compensado, pero con buenos momentos de caza y captura de las mejores prestaciones, no hemos logrado pasar de los 5 litros de consumo a los 100 km. Después de estar la primera parte de la prueba moviéndose en 4,4 – 4,5 litros a los 100, al final, buscando más prestaciones y sesión de fotos incluida con el motor encendido, la cifra se estabilizó en 4,9 l/100. Sombrerazo con mayúsculas.

En ciudad es un auténtico campeón, el sistema de parada y arranque automático del motor funciona siempre salvo que el día esté frío y sea de las primeras detenciones de la jornada. Baches y resaltos del asfalto son sorteados con elegancia innata, y en el interior se nota el buen trabajo de las amortiguaciones. Su consumo frugal y su comodidad, además del espacio interior, forman un todo muy deseable y envidiado por sus rivales. Quizá en este apartado tiene un pequeño punto negativo, y viene por las formas del capó delantero, muy abultado en los extremos, lo que dificulta la visión directa a la hora de aparcar. Hablando de visibilidad, a pesar de que la luna trasera es generosa, la situación de los reposacabezas traseros resta puntos en esa visión clara deseada.

El cambio automático de 6 velocidades no destaca por nada, ni bueno ni malo. Cumple su función y hace que te olvides de él. Ya corre de tu cuenta ver si el desembolso extra de 1.500 euros que implica merece la pena con respecto al cambio manual.

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Bajando al plano del detalle más concreto, confesar que hemos tenido dificultades con el navegador, en concreto con su pantalla táctil y su zoom. Pese a intentarlo en numerosas ocasiones, no hemos sido capaces de quitar el zoom, de manera que después de unos segundos, la visión de la pantalla era de un plano tan cercano que apenas nos prestaba la función deseada. También se podría criticar la tecla Eco, con la que no hemos apreciado demasiado cambio en el comportamiento del coche, ni en consumos, ni en entrega de potencia… nada.

En esta misma línea, nos encanta la doble entrada de USB en la parte baja de la consola central. También el inmenso hueco bajo el reposabrazos central, en el que cabe una botella de litro y medio en posición vertical. También es práctico el ‘sujetamonedas’ al lado del reposabrazos y poder conocer la velocidad máxima de la vía en todo momento y tener a tiro la presión de cada neumático. Nos gusta la cantidad de información del ordenador de a bordo y las recomendaciones eco de nuestra conducción, de manera visual bien presentada en la pantalla del navegador.

En cuanto al precio y motores disponibles, puedes tener un Kadjar gasolina de 130 caballos por la mágica cifra de 20.000 euros. En gasolina no hay más propulsores disponibles, de momento. Hay que ver si se arriesgarán a montar el 0.9 TCe de 90 CV para bajar aún más el precio de acceso. En diesel, 110 y 130 caballos; con este último, podemos elegir la tracción 4×4. Life, Intensa, Zen y X-Mod son los cuatro niveles de equipamiento, disponibles en función del motor elegido.

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Con la mano en el corazón

Ojo a este Renault Kadjar que puede romper barreras. Un coche muy equilibrado, sin apenas fisuras, con un buen precio de adquisición y un consumo casi imbatible. Buena habitabilidad, gran maletero y una conducción suave y noble. Con estos argumentos, pese a pequeños detalles mejorables, resulta difícil echar por tierra la posible compra de un coche que va a dar mucho que hablar a partir de ya.

Un coche para…

… cualquiera que busque un vehículo polivalente. Familias de 4 miembros verán satisfechas casi todas las pretensiones que puedan tener de un coche con este Kadjar, dócil y manejable en el día a día, con buenas dotes para viajes largos y poder contentar a todos en escapadas de fin de semana, incluso pequeñas incursiones por pistas de tierra, arena o piedras.

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El contrapunto de Antonio Guzmán

Sigo pensando que Renault se queda corta a la hora de rematar sus productos. Se queda en correcto, incluso en bueno, cuando podría ser muy bueno. En este Renault Kadjar parece que ha querido hacer un SUV para salir airoso a nivel comercial, pero que no ha querido hacerlo mucho mejor que su hermano japonés, como si no quisiera molestar. Es indudablemente atractivo y tiene un buen andar. Apetece conducirlo, pero una vez te pones a los mandos es cuando empiezas a ver que han dejado de lado algunos acabados que desmerecen un conjunto realmente atractivo.

El comportamiento es bastante correcto para las pretensiones de esta versión, en la que nos transportaremos sin esperar que la emoción invada cada kilómetro recorrido. Sin duda es el confort de marcha una de sus mejores bazas. En este aspecto Renault ha realizado un gran trabajo. Los asientos me han parecido de notable bajo, pero notable al fin y al cabo, con buena sujeción lateral y un mullido correcto. Es cierto que son más duros de lo que suele hacer la marca francesa, pero a mi antes me parecían demasiado blandos. Es cuestión de gustos.

El motor es voluntarioso, pero ciertamente limitado para el peso y dimensiones del Kadjar. El pobre hace lo que puede y mueve dignamente al Kadjar siempre que nos movamos en los límites de velocidad y no queramos llegar muy rápidos a ellos. Por contra ofrece un buen nivel de confort acústico y un consumo muy contenido, teniendo en cuenta el tamaño del coche.

Lo peor sin duda para mi es el equipo de sonido. Aún recuerdo aquellos altavoces de cartón que montaba el Laguna 2 (X74) en los famosos “Cabasse auditorium”. Estos suenan igual de mal. Pobre en las bajas frecuencias se saturan si pasamos el potenciómetro del volumen más allá del 50%. Recomendamos vivamente sustituirlos. Renault suele poner equipos de audio muy decentes con altavoces que no lo son tanto.

 

KILÓMETROS PRUEBA – 575 kms

PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 40%-30%-30%

RIVALES

Nissan Qashqai, Mitsubitshi ASX, Honda CR-V, Hyundai Tucson, Ford Kuga, Volkswagen Tiguan, SsangYong Korando, Range Rover Evoque, Suzuki Grand Vitara, KIA Sportage, Mazda CX-5, Subaru Forester, Subaru XV, Toyota Rav4, BMW X1, Audi Q3

FICHA RENAULT KADJAR 1.5 dCi EDC

Cubicaje / Potencia: 1.461 cc / 110 CV

Caja de cambios: automática EDC 6 velocidades

Alimentación: gasóleo

Longitud / Anchura / Altura: 4.445 / 1.840 / 1.609 mm

Distancia ejes: 2.647 mm

Maletero: 450 litros

Nº plazas: 5

Neumáticos: 215/60 R17

Tracción: delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos

Aceleración 0-100 km/h: 12,0 seg

Velocidad máxima: 181 Km/h

Capacidad depósito combustible: 55 litros

Peso en orden de marcha: 1.421 Kg.

Par motor: 260 Nm

Emisiones CO2: 101 g/Km

Consumos oficiales

Extraurbano: 3,8 l/ 100 Km

Urbano: 4,2 l/ 100 Km

Mixto: 3,9 l/ 100 Km

Bien:

Imagen, diseño y estética

Consumo

Polivalencia como coche único

Menos bien:

Crujidos en los plásticos del habitáculo

Las protuberancias de los extremos del capó quitan visibilidad

Los reposacabezas quitan visión directa hacia atrás

Precio: 25.000 euros

oscargonzalez@revistadelmotor.es  

PRUEBA: RENAULT KADJAR. En el centro del centro de la diana

Categoría: 4x2CrossoverPortadaPruebasSegmentoSUV
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