Bueno, muy bonito pero no tan barato.

Hemos tenido la toma de contacto del nuevo Mazda CX-3 en su presentación europea. Se trata de un vehículo que entra por los ojos y te enamora por su comportamiento, muy superior al resto de rivales.

Mazda necesitaba un representante en el competido segmento de los SUV urbanos y lo hace con el nuevo CX-3, un crossover basado en el Mazda2, y que cierra la gama por abajo sumándose a los CX-5, CX-7 y CX-9.

El nuevo Mazda CX-3 llega con un diseño fresco en el que la filosofía KODO queda más que patente, con una parrilla delantera en forma de ala acabada en un simil cromado y con aspecto tridimensional. El Mazda CX-3 cuenta con un nuevo color de carrocería, el ‘Ceramic Metallic’, que cambia de aspecto dependiendo de la luz que incida sobre la carrocería. Además, puede montar llantas de aleación de hasta 18 pulgadas, destacando por su diseño de radios gruesos y acabadas en “gris gunmetal” montadas en neumáticos de 205/50R18.

El interior está basado en el Mazda2 y presenta tres niveles de acabado. El acabado más básico presenta buenos materiales y un diseño donde el color negro predomina en el interior. En el acabado más lujoso la visera del cuadro de instrumentos puede estar cubierta por un material blando con una costura en el borde superior cuando dispone del sistema Head Up Display. El guarnecido de los reposabrazos de las puertas y en la consola central a la altura de las rodillas es de color rojo oscuro y el diseño de los tiradores interiores de las puertas simula el metal. En las zonas de los asientos se han combinado diferentes materiales, como piel en color blanco y ante “Lux Suede” en negro.

Este nuevo crossover llega con unas longitud de 4.275 mm, una anchura de 1.765 mm y una altura de 1.550 mm. En cuanto a la distancia entre ejes, cuenta con 2.570 mm, lo que le ha permitido a los diseñadores crear un habitáculo en el que caben 5 adultos con una banqueta trasera que está ligeramente más alta que los asientos delanteros. La estructura de los respaldos y las banquetas de los asientos cuentan con elementos de espuma de uretano que absorben las vibraciones.

En las plazas traseras se ha ampliado la longitud de los respaldos, logrando unos asientos con una mayor sensación de espacio. El espacio disponible delante es bueno pero detrás es un poco justo, tanto lateralmente como el disponible para las piernas de los pasajeros traseros. El maletero tiene una capacidad de 350 litros.

El Mazda CX-3 incluye un volante multifunción, con el que se puede controlar gran parte de los sistemas del coche sin despegar las manos del volante, a lo que se suma la posición de la palanca de cambios, que se ha posicionado sobre la consola central del suelo y permite al conductor mover la mano suavemente del volante a la palanca y viceversa. El mando giratorio “HMI Commander” también es objeto de esta ergonomía, al disponer de un apoyo para la palma de la mano que ayuda a manejarlo con mayor estabilidad.Hemos podido probar el navegador y la app Aha, que es capaz de ofrecernos emisoras por internet e información ampliada de destinos, como hoteles, restaurantes y lugares de interés. El sistema de infoentretenimiento tiene un funcionamiento impecable. El sistema de audio ofrece dos sistemas, el básico que se oye con calidad suficiente y el que firma Bose, con un sonido mejorado. Sinceramente, no hay una diferencia muy grande entre ambos sistemas.

El Mazda CX-3 ya está a la venta con el motor de gasolina SKYACTIV-G de 2.0 litros y dos niveles de potencia (120 y 150 CV a 6.000 rpm con el mismo par motor, 204 Nm a 2.800 vueltas), además del nuevo motor diésel SKYACTIV-D 1.5, de 105 CV a 4.000 rpm y 270 Nm de par entre 1.600 y 2.500 vueltas, el primero con caja de cambios manual y automática SKYACTIV-Drive con tracción delantera y total, mientras que el diésel se ofrecerá con caja de cambios manual con tracción delantera y total y, en el caso de optar por el cambio automático, solo será posible con tracción total.

Este sistema de tracción total es el mismo del Mazda CX-5 y cuenta con reparto activo de par, aunque también presenta la novedad de contar con un Sistema de detección y alerta de deslizamiento de las ruedas delanteras, que utiliza señales de un sensor para anticiparse a las intenciones del conductor y adaptarse constantemente a las variaciones en las condiciones de conducción. También, cuenta con un nuevo diferencial trasero.

También dispondrá de sistemas de seguridad pasiva y activa de los sistemas i-ACTIVESENSE, que comprende tecnologías basadas en radares de microondas, tanto para ciudad como para autopista o vías secundarias, así como la posibilidad de equipar un sistema de infoentretenimiento MZD Connect, con una pantalla de 7″ en la consola central y el mando “HMI Commander”.

El chasis monta un sistema de suspensión trasera de barras de torsión. Los amortiguadores delanteros y traseros ofrecen una comodidad dinámica muy elevada, el sistema de dirección se ha concebido para que la conducción en ciudad resulte ágil y suave y con gran estabilidad en carreteras secundarias viradas y en autovías, a la vez que el sistema de frenos garantiza una buena potencia de frenado gracias a sus discos delanteros ventilados y traseros macizos.

Impresiones de conducción.

Lo primero que tenemos que decir es que el Mazda CX-3 es un coche muy agraciado con un diseño muy bonito que llama la atención. El interior, muy parecido al del Mazda 2, casa perfectamente con el diseño exterior, realzando un conjunto que va a gustar mucho a los posibles clientes.

Pero donde el Mazda CX-3 destaca es en el comportamiento. Va tan bien y es tan satisfactorio que creo que Mazda debería ofrecer probar el coche a todos los posibles clientes. Estamos seguros que se lo llevarán. Es bueno a ritmo bajo y a ritmo endiablado. Las suspensiones, perfectamente adaptadas al estupendo chasis, hacen que el Mazda CX-3 tenga un comportamiento muy deportivo, con un paso por curva increíble y bien apoyado en unos neumáticos Toyo que han dado unas prestaciones superlativas. Si sumamos todo nos encontramos un coche que enamora por fuera y por dentro, pero que apasiona en marcha.

Hemos probado el motor 2.0 de gasolina de 120 CV con cambio manual y tracción delantera que nos ha gustado mucho, por la respuesta y por las sensaciones de tener siempre potencia disponible. Con este motor no hemos echado de menos un turbo para obtener una sensación de potencia inmediata a los requerimientos del acelerador. Y la caja de cambios está perfectamente escalonada para aprovechar toda la potencia de este sorprendente motor que tiene un consumo de sólo 5,9 litros cada 100 km.

El otro motor que hemos elegido era el 1.5 diesel de 105 CV con caja de cambios manual y tracción total AWD. Más pesado que la versión anterior pero con un motor muy satisfactorio por lo voluntarioso de sus prestaciones. Sube sin ruborizarse hasta loas 5.500 revoluciones ofreciendo la sensación que llevamos un motor de gasolina. Y no solo por como sube, sino también por la ausencia de vibraciones y de ruido. Dinámicamente el sistema de tracción total aporta un plus de seguridad aunque nosotros no hemos tenido la ocasión de probarlo a fondo ya que las carreteras del recorrido de prueba tenían un asfalto seco y perfectas condiciones.

En definitiva, era el coche que le hacía falta a Mazda para posionarse con muy buenos argumentos entre los mejores del segmento SUV urbano, con un coche con un diseño muy bueno, un equipamiento apabullante, un comportamiento de primer orden y un espacio limitado en las plazas traseras.

Contacto: Mazda CX-3

Categoría: 4x24x4PortadaSegmentoSUV
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