Tres marcas, tres formas diferentes de concebir una berlina.

BMW, Dodge y HSV, tres marcas de tres mercados completamente diferentes que, trabajando sobre un mismo concepto, el de la berlina deportiva, los resultados son muy diferentes.

Hace unos días conocimos una de las berlinas deportivas más radicales del mundo, el Dodge Charger SRT Hellcat, un coche que ha desafiado lo que entendemos por berlina deportiva, pero que, sin embargo, a su forma, BMW también lo ha hecho con el M5 F10 y HSV con el Gen-F GTS.

Los tres coches han nacido como respuesta a un mercado que solicitaba una berlina deportiva, pero con las características de cada mercado, por lo que cada producto se adapta a ellas, dando como resultado tres opciones tan parecidas como distintas, y por las que hemos decidido comparar los sobre el papel, teniendo en cuenta que la información BMW M5 pertenece a la edición 30 aniversario.

El motor.

Los tres coches tienen un potente motor V8 turbo bajo el capó pero, al mismo tiempo, son tres propulsores muy distintos. Si miramos el V8 del BMW M5, veremos que se trata de un bloque con una capacidad de 4.4 litros, mientras que el HSV Gen-F GTS apuesta por un motor LS3 de 6.2 litros y el Charger SRT Hellcat tiene un bloque HEMI con la misma cilindrada que el anterior.

En otras palabras, mientras en BMW sí se han preocupado por la eficiencia, en GM y en Dodge han preferido ir directa y únicamente en la búsqueda de las máximas prestaciones.

El motor del BMW M5, desarrollado por BMW Motorsport, es un motor de doble árbol de levas y 32 válvulas, 4 por cilindro, mientras que tanto el motor de Chevrolet del HSV como el del Dodge es de un sólo árbol de levas y de 16 válvulas, 2 por cilindro.

En cuanto al sistema de inyección también hay diferencias. El BMW tiene un sistema de inyección directa, el HSV opta por la inyección secuencial y el Dodge también por esta misma pero de tipo multipuerto. Tres modos distintos de alcanzar un mismo objetivo: introducir combustible en la cámara de combustión.

Prestaciones.

Si hablamos de potencia pura, sin duda alguna el Dodge Charger SRT Hellcat se lleva la palma. Su motor V8 produce una potencia máxima de 717 CV, mientras que el V8 del HSV presume de 584 CV y el BMW M5 de 600 CV. Sin duda, el Dodge juega en otra liga, pero tal vez tanta potencia no sea necesaria.

Los tres coches son de tracción trasera por lo que la forma en la que llega el par motor al eje posterior debe ser cuidadosa, ya que mucho par motor significa pérdidas de tracción y eso no interesa. El BMW tiene un par motor de 700 Nm que entrega entre 1.500 y 6.000 rpm, el HSV tiene 750 Nm que entrega a 3.800 rpm y el Dodge disfruta de 881 Nm a 4.000 rpm.

¿Cómo traducimos esto? En el caso de los motores norteamericanos, el par motor llega ya a altas revoluciones, por lo que para disfrutar de todo el empuje del motor, hay que llevar el coche “alegre”, a un muy alto régimen. Por contra, en BMW, el par motor es mucho más constante, extendiéndose de bajas vueltas hasta altos regímenes.

Pero vamos a lo que a muchos seguro que os interesa, ¿cuál de los tres corre más? Efectivamente, en este caso, a más potencia más velocidad punta. El que tiene menor velocidad punta de los tres es el HSV, con una velocidad máxima limitada a 250 km/h. Después, el BMW M5 con 305 km/h de velocidad punta y, por último, está el rey, el Dodge SRT Hellcat y sus 328 km/h.

Aunque siendo sinceros, todos conocemos cómo se limita la velocidad de algunos coches. Os animo a buscar vídeos de algún BMW M5 en una Autobahn alemana y, seguro que encontráis más de uno a 315 km/h o más.

En cuanto a aceleración, no vamos a pararnos en el habitual 0 a 100 km/h, ya que tan solo tenemos datos del BMW y del HSV (3,9 y 4,4 segundos, respectivamente). Aunque no sea lo normal en Europa, vamos a comparar los tiempos del 1/4 de milla, la especialidad norteamericana y, tal vez por ello, la debilidad del BMW M5, que tarda 12,4 segundos en recorrer los 402 metros. El HSV es algo más rápido y lo hace en 12,3 mientras que el Charger SRT Hellcat vuelve a dar un golpe en la mesa tardando solo 11 segundos.

Frenos y neumáticos.

Importante es, en estos coches, el motor y sus prestaciones, pero tanto o más lo son los frenos, que se encargan de parar a estas bestias, y los neumáticos, que mantienen en contacto el coche con el suelo y que canalizan la ingente cantidad de potencia y par motor.

Comenzando con los frenos, BMW Motorsport es la que ha apostado por unos frenos más grandes, con unos discos de 400 mm delante y de 396 mm detrás y pinzas de 6 pistones. No muy lejos está el Dodge, con sus discos de 390 mm y pinzas de 6 pistones de Brembo. En HSV han apostado por unos frenos AP Racing con discos de 390 mm y pinzas de 6 pistones.

En cuanto a los neumáticos, es el HSV el que tiene los más estrechos, cuyas medidas son 255/35 R20 delante y 275/35 R20 detrás. El Dodge, que equipa unos neumáticos Pirelli P Zero, han preferido un neumático de 275/40 R20, mientras que en BMW no se han querido quedar cortos con la goma y le han montado unos neumáticos de 265/35 R20 delante y 295/30 R20 detrás.

Diseño.

Quizá sea el apartado más subjetivo de todos, ya que es imposible sacar datos, pero intentaremos objetivarlo lo máximo posible. Los tres modelos son versiones deportivas derivadas de berlinas convencionales, pero veremos que su diseño deportivo ha sido adaptado de distinta forma.

El Dodge Charger es el único de los tres cuyo diseño de base ya es algo deportivo. Pese a ser una berlina, se trata de un “muscle car”, por lo que su estilo tiene que ser agresivo y musculoso, así que no hay grandes diferencias entre un Charger y un Charger SRT Hellcat.

Todo lo contrario ocurre en el HSV, que se basa en el Holden VF Commodore, una berlina grande con un diseño bastante discreto e incluso algo aburguesado que busca atraer las miradas de clientes que no quieran un coche con grandes estridencias y, todo lo contrario que su hermano deportivo, el HSV Gen-F GTS, un coche diseñado para un cliente joven, para aventureros que buscan agresividad en el diseño de un coche.

Por último, el BMW es un coche con muchas caras. Si tomamos como referencia un BMW 520d, veremos que es una berlina seria con un diseño muy alemán y tirando a clásico, sin ningún elemento que desentone. Si la referencia la ponemos en un BMW M550d, veremos que su diseño es algo más deportivo pero tampoco excesivamente llamativo. De hecho, el BMW M5, que es la opción más deportiva de la gama Serie 5, se trata de un lobo con piel de cordero, un coche que no tiene un diseño con grandes extravagancias y que entre el tráfico puede llegar a pasar desapercibido.

Después de esta comparativa, os toca a vosotros sacar conclusiones y elegir la berlina deportiva que más os guste: la europea, la australiana o la norteamericana.

La berlina deportiva según BMW, Dodge y HSV

Categoría: ActualidadBerlina LujoDeportivoSegmentoSuper Cars
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